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jueves, 25 de agosto de 2016

El fin del conflicto y el foso de los leones

Por Gabriel Ángel. 

El fin del conflicto y el foso de los leones

Hace unos meses estuvimos en un gran zoológico, diseñado para parecerse lo más posible a las sabanas de África, con elefantes, rinocerontes, jirafas, cebras y demás paseándose libremente por el extenso paisaje. Por cortesía de los cubanos fuimos invitados a conocer los leones en el sector de mantenimiento, donde nunca entran turistas. Retengo viva la experiencia.

Se trataba de un pasillo largo, con rejas a izquierda y derecha, e incluso sobre nuestras cabezas en algún sector. El pasillo tendría metro y medio de ancho, y tanto a nuestra izquierda, como a la derecha, incluso encima, los leones furiosos se arrimaban a la reja rugiendo con fuerza asombrosa, mirándonos con ojos salvajes y exhibiendo sus garras y colmillos de modo amenazante.  

El guía nos contó orgulloso que en ningún zoológico del mundo tenían tantos leones juntos. Aún me estremezco al recordar el escalofriante coro de tantas fieras gigantes gruñendo al tiempo a pocos centímetros de nuestros rostros. Por fortuna todas las jaulas estaban cerradas y aseguradas. Los sonrientes cubanos nos contaban la historia de los distintos animales. Si no recuerdo mal, a cada uno había que echarle ocho kilos de carne cruda al día. Saben lidiar bien con ellos.

Me gusta el modo de ser de los cubanos, la tranquilidad y seguridad con la que afrontan los más diversos retos, la sencillez con la que explican todo. Así como la modestia con la que preguntan sobre cualquier asunto que les interese. Como uno de los chefs, que me indagó un día en la casa por las razones de nuestra lucha. Para explicarle, comencé con la presencia de Fidel Castro en Bogotá el 9 de abril de 1948. Con eso aseguré su interés por largo rato.

Tiempo después, tras la firma de los acuerdos del pasado 23 de junio, me lo encontré casualmente y me saludó con franco entusiasmo. Estaba feliz, había seguido por la televisión cubana el acto solemne de ese día y escuchado atentamente todos los discursos, particularmente los del Presidente Santos y el Comandante de las FARC, Timoleón Jiménez. 

Me dijo que se alegraba sinceramente por el fin del conflicto armado en Colombia. Y no sólo por nosotros, también por la contraparte, el gobierno y los soldados. Definitivamente no había cosa más mala que la gente de un mismo país matándose entre sí en una guerra, fueran cuales fueran sus causas. Contar en un país con la tranquilidad de la paz era un bien inapreciable.

Dos meses después del 23 de junio sabemos que la Mesa progresa a ritmo acelerado. Alguno de los voceros me comentó en confianza que en los últimos días habían logrado avanzar lo que no había sido posible en año y medio. En su parecer, un acuerdo final es cuestión de días. La noticia debería ser motivo de una explosión generalizada de alegría en Colombia. Pero parece que no.

Eso, al tiempo, inquieta mucho más a los cubanos. Una matrona habanera con la que he hecho amistad, me convirtió en obligación llevarle cada semana el noticiero de las FARC que se publica cada noche de domingo en la red. Luego de mirarlo detenidamente, me asalta con numerosas preguntas que revelan su honda preocupación por la suerte de las conversaciones y los acuerdos.

Recientemente me decía, por ejemplo, que no le gustaban las declaraciones de Santos en torno a la posibilidad de que fuera a ganar el No en el plebiscito. No podía ser que un Presidente que llevaba seis años buscando una fórmula de paz para su país, resultara al borde del acuerdo final afirmando que si ganaba el No, las conversaciones terminarían de una vez por todas. 

Y menos lo declarado por el ministro del interior, en el sentido de que si ganaba el No, las hostilidades se reanudarían a partir del día siguiente. ¿Qué clase de gobernantes eran esos, que con solo pensar en la primera gran dificultad, lo abandonaban todo? No se parecían en nada a los dirigentes de su país, que nunca cejaban en su empeño.

Esta matrona de casi setenta años se siente orgullosa de la revolución y se lo inculca a su descendencia con ahínco. Yo era negra, hijo, me cuenta. Siendo niña debía llevar el almuerzo a su padre al trabajo y para conseguirlo estaba obligada a dar numerosos rodeos, pues los negros tenían vedado el paso por numerosos lugares. La revolución me elevó a persona, me educó, me enseño a ser solidaria. De once años participó como alfabetizadora en la famosa campaña.

Hoy es una veterana comunista retirada, que sin embargo sigue las noticias y la actualidad con pasión religiosa. Por eso su interés por Colombia, por la paz en nuestro país, por las conversaciones en curso. También piensa que el acuerdo de paz y su aprobación por el plebiscito son lo mejor que puede pasarle a los colombianos. Nos merecemos otra suerte, repite.

Ayer recibí un mensaje privado de una seguidora colombiana, contándome compungida que esa mañana había estado conversando en Bogotá con un taxista y un celador de manera informal. Les había preguntado si iban a votar en el plebiscito y en qué sentido. Su respuesta había sido contundente, votarían por el no. Sus argumentos eran tan pobres como ellos mismos.

Se trataba de las generalidades contra las FARC, difundidas por los líderes y partidarios de la ultraderecha, ensañados a un tiempo con Santos. Me decía que lo había intentado de diversos modos, pero hacerles cambiar de opinión le resultó imposible. No atendían ningún argumento, estaban cegados por el odio, por un fanatismo venenoso carente de razones reales.

Otra compañera, de la delegación, me comentó que había leído por la red una serie de artículos en inglés, en los que se respondía de manera furiosa a lo expuesto por mí en una entrevista difundida por Notimex y que fue traducida y divulgada en inglés también. Gente de izquierda en Europa, que no nos baja de traidores a la revolución y esas cosas.

Como quien dice, los acuerdos en La Habana para poner fin al conflicto en Colombia, son víctimas de las más crueles embestidas por parte de los fundamentalismos de derecha e izquierda. No sorprende que los primeros provengan de Colombia, en donde los enfermizos fanatismos del uribismo y sectores afines hierven permanentemente. Por la otra parte, tirar línea para otros ha sido constante histórica de quienes no logran nunca avanzar en sus propios países.

Lo cierto es que unos y otros procuran hacer el mayor ruido posible en contra de una solución dialogada y pacífica al conflicto colombiano. Me recuerdan aquellas fieras enfurecidas del zoológico de La Habana, lanzando violentas amenazas desde todos los flancos. Como las rejas que los mantienen gruñendo impotentes, la voluntad de paz de la gente noble y buena de Colombia conseguirá mantenerlos a raya a todos. Pero esa voluntad requiere de alimento diario. ¡Pilas!

La Habana, 23 de agosto de 2016

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LA MÁS HERMOSA DE TODAS LAS BATALLAS



cabezote delegacion nuevo 

La Habana, Cuba, sede de los Diálogos de paz, agosto 24 de 2016 

Hemos cerrado en el día de hoy en La Habana, Cuba, el acuerdo de paz más anhelado de Colombia. Tierra, democracia, víctimas, política sin armas, implementación de acuerdos con veeduría internacional, son, entre otros, los elementos de un acuerdo que tendrá que ser convertido, más temprano que tarde por el constituyente primario, en norma pétrea que garantice el futuro de dignidad para todos y todas.

Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Confesamos que hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia.

El acuerdo de paz no es un punto de llegada, sino el punto de partida para que un pueblo multiétnico y multicultural, unido bajo la bandera de la inclusión, sea orfebre y escultor del cambio y la trasformación social que claman las mayorías.

Hoy estamos entregando al pueblo colombiano la potencia transformadora, que hemos construido durante más de medio siglo de rebeldía, para que, con ella, y la fuerza de la unión, empiece a edificar la sociedad del futuro, la de nuestro sueño colectivo, con un santuario consagrado a la democracia, a la justicia social, a la soberanía y a las relaciones de hermandad y de respeto con todo el mundo.

Hemos suscrito compromisos sobre los seis puntos que integran la Agenda del Acuerdo General:

Acuerdo "Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral", que busca la transformación de las condiciones de miseria y desigualdad que imperan en las zonas agrarias de nuestro país, llevando los planes y programas para el buen vivir y el desarrollo a partir de la titulación de las tierras en poder de las comunidades rurales.

Acuerdo "Participación política: apertura democrática para alcanzar la paz", en el que el énfasis está en la eliminación de la exclusión a partir de la expansión de la democracia que permita la amplia participación ciudadana en la definición de los destinos del país.

Acuerdo "Solución al problema de las drogas ilícitas", que diseña una nueva política de lucha contra las drogas de uso ilícito, mirando sus connotaciones sociales y brindando un enfoque con énfasis en los derechos humanos que supere las falencias de la fracasada "guerra contra las drogas".

Acuerdo sobre Víctimas, consistente en un "Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición", una "Jurisdicción Especial para la Paz", una Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto, planes de reparación integral, medidas de restitución de tierras y garantías de no repetición, entre otras.

Acuerdos sobre el punto Fin del Conflicto: "1. el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo; 2. La Dejación de las armas; 3. El Mecanismo de Monitoreo y verificación que Naciones Unidas puso en marcha mediante el despliegue de observadores de países de la CELAC; 4. Se definieron acuerdos sobre garantías de seguridad y desmonte del fenómeno del paramilitarismo creando una Unidad de investigación y desmantelamiento de las organizaciones criminales, incluyendo las que hayan sido consideradas como sucesoras del paramilitarismo, y sus redes de apoyo..., pero con una visión no militarista sino de búsqueda de soluciones que eviten más derramamientos de sangre y dolor, y  como aspecto quinto, lo más reciente consensuado fueron los acuerdos sobre Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil – en lo económico, lo social y lo político, lo cual a partir del indulto y la más amplia amnistía política, abre el camino para nuestra conversión en partido o movimiento político legal en el nuevo escenario social que surge del conjunto de los Acuerdos de paz.

Tenemos también un Acuerdo sobre implementación, refrendación y verificación, que da las garantías para la planeación, financiación y presupuesto, como para la realización de los cambios normativos que permitan la materialización de los compromisos.

Durante el tratamiento de cada punto, en paralelo, trabajó la Sub Comisión de Género sobre el análisis del conjunto de los textos consensuados y los temas en debate, proveyendo insumos que abren paso a la plena reivindicación del ser humano.

Hemos cumplido la tarea. En los próximos días estaremos en Colombia realizando la Conferencia Nacional Guerrillera, nuestra máxima instancia de autoridad, a la que debemos subordinación, para someter a su veredicto la obra política que representa el Acuerdo Especial de Paz de La Habana. Confesamos que ha sido una construcción dura y llena de dificultades, con luces y tal vez con sombras, pero trabajada con el corazón lleno de amor por la patria y los pobres de Colombia. Nos asiste la convicción de que hemos interpretado fielmente el sentimiento de nuestros compañeros y compañeras de armas y de ideas, que siempre combatieron pensando en la solución política del conflicto, y, sobre todo, en la posibilidad de una patria justa, sin esos abismos horrorosos que hoy se interponen entre el desarrollo y la pobreza.

A los compañeros y compañeras recluidos en prisiones y calabozos del país y fuera de las fronteras, va nuestro mensaje de amor con la esperanza de tenerlos muy pronto construyendo en libertad la Nueva Colombia soñada por nuestros padres fundadores.

Al pueblo de Colombia lo abrazamos con toda la fuerza de nuestro corazón, para reafirmarle que la lucha guerrillera que se escenificó en todos los puntos de la geografía nacional no tuvo razón distinta a la dignificación de la vida humana, en el marco del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a alzarse en armas contra la injusticia y la opresión. Lamentablemente, en toda guerra, pero especialmente en las de larga duración, se cometen errores y se afecta involuntariamente a la población. Con la firma del acuerdo de paz, que lleva implícito el compromiso de No Repetición, esperamos alejar definitivamente el riesgo de que las armas se vuelvan contra los ciudadanos.

La paz es para todos y abraza todos los estratos de nuestra sociedad llamándolos a la reflexión, a la solidaridad, y nos dice que es posible sacar el país adelante. A los estratos que sobreviven en las catacumbas de la desesperanza, el olvido y el abandono oficial, les decimos que es posible, confiando en la fuerza interior y decisión que todos llevamos por dentro, levantarnos de la miseria y de la pobreza. Mientras tengamos vida, todo es posible, y mucho mejor si lo hacemos organizadamente. Ahí están los jóvenes de Colombia, siempre generosos, desde claustros y universidades, dispuestos a ayudar en la búsqueda colectiva de soluciones a la problemática social.

A los campesinos, hombres y mujeres llenos de humildad y de pureza, que buscan en el surco a través de su trabajo y sudor la soberanía alimentaria de Colombia, les ofrecemos un puesto de lucha en la Reforma Rural Integral acordada. A las comunidades afro de Colombia, a los pueblos indígenas, los invitamos a mirar en la geografía de todo lo acordado el enfoque étnico diferencial, ganado con su propia lucha. A las mujeres, les decimos, que haremos valer el enfoque de género que respira el acuerdo Especial de Paz.

No será posible detener la poderosa fuerza del cambio originada en los sueños y esperanzas de un pueblo que reclama sus derechos. Nada podrá desviarnos del camino. El pueblo de Colombia exige respuestas a sus inquietudes y el gobierno debe darlas con acciones tangibles.

Habrá veeduría internacional para los compromisos de las dos partes, no sólo para la guerrilla, como quisieran algunos, sino también para los compromisos del Gobierno en temas fundamentales del fin del conflicto, como la reincorporación en lo político, económico y social, en las garantías de seguridad, y en el tránsito de la guerrilla a movimiento político legal.

Nos suscita gran expectación el desarrollo del compromiso de las reformas y ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz. Para ello, consideramos, debe abrirse campo el GRAN ACUERDO POLÍTICO NACIONAL post plebiscito, propuesto por las partes, al que invitamos a las fuerzas vivas de la nación para que en ese espacio pensemos en un nuevo marco de convivencia político y social que garantice tranquilidad a las generaciones venideras.

Tendremos paz si se respetan los acuerdos. El pueblo debe constituirse en garante principal de su cumplimiento. Acuerdo Especial de Paz y pueblo, deben ser uno solo como mar y ola, donde los acuerdos son el mar y el pueblo la ola persistente exigiendo su cumplimiento.

En nombre de las FARC me dirijo a las naciones del mundo pidiéndole a los pueblos y a los gobiernos su solidaridad, su respaldo en todo sentido para que el más dilatado conflicto del continente se convierta en un referente y asunto del pasado que no debe repetir un pueblo.

Al Gobierno de los Estados Unidos que durante tanto tiempo apoyó la guerra del Estado contra la guerrilla y contra la inconformidad social, le pedimos siga respaldando de manera diáfana los esfuerzos colombianos por restablecer la paz, siempre esperando de Washington gestos humanitarios que concuerden con la bondad que caracteriza a la mayoría del pueblo norteamericano, amigo de la concordia y la solidaridad. Quedamos a la espera de Simón trinidad

Esperamos que el ELN pueda encontrar un camino de aproximación para que la paz que anhelamos sea completada con creces involucrando así a todos los colombianos.

Finamente las FARC expresan su más profundo agradecimiento al gobierno liderado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y al pueblo de Cuba, todo lo que ha hecho por la paz de Colombia, gratitud eterna a la patria de Martí. Gracias también al Reino y al pueblo de Noruega por su contribución generosa y por su acompañamiento como garante a los esfuerzos de la reconciliación del país. Nuestro reconocimiento y afecto a la República Bolivariana de Venezuela, por su aliento permanente a su hermana Colombia, en la concreción del acuerdo de paz. Gracias Nicolás Maduro por continuar la obra que le encomendara el Presidente Chávez. Un agradecimiento a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile por su acompañamiento extraordinario a una paz que saben muy bien, es esencial para consolidar la paz del continente.

Permítannos rendir el más sentido homenaje a los caídos en esta larga confrontación fratricida. A las familias, madres, viudas, hermanos, hijos y amigos nuestras condolencias por el luto y la tristeza de la guerra. Unamos nuestras manos y nuestras voces para gritar NUNCA MÁS, NUNCA MÁS.

Del cónclave de La Habana ha surgido humo blanco. Habemus Pacem, Tenemos paz. ¡Viva Colombia! ¡Viva la Paz!

Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Comunicado Conjunto # 93, Anuncio de Acuerdo Final, integral y definitivo




La Habana, Cuba, 24 de agosto de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP anunciamos que hemos llegado a un Acuerdo Final, integral y definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.

PREÁMBULO

Recordando que los diálogos de La Habana entre delegados y delegadas del Gobierno Nacional, presidido por el Presidente Juan Manuel Santos y delegados y delegadas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con la decisión mutua de poner fin al conflicto armado nacional, tuvieron origen como resultado del Encuentro Exploratorio sucedido en la capital de la República de Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012;

Teniendo presente que como resultado de los diálogos exploratorios referidos se produjo un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en la fecha última citada ante testigos nacionales y ante delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que, desde entonces, asienten el proceso como países garantes;

Poniendo de presente que la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile se han aprestado en todo momento a sus buenos oficios como países acompañantes;

Recordando que en desarrollo de la agenda aprobada en el Acuerdo en mención se dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, capital del Reino de Noruega, para luego continuar en la capital cubana sin solución de continuidad hasta el día de hoy que se firma el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera;

Subrayando que el Acuerdo Final que se suscribe en la fecha corresponde a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, al haber obrado de buena fe y con la plena intención de cumplir lo acordado;

Teniendo presente que el Artículo 22 de la Constitución Política de la República de Colombia impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento; que el Artículo 95 afirma que  la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional por lo que es deber de todos engrandecerla y dignificarla; que el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución implica responsabilidades, entre ellas, propender al logro y mantenimiento de la paz; 

Subrayando que la paz ha venido siendo calificada universalmente como un derecho humano, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y la ciudadanía;

Poniendo de presente que el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos alcanzados sobre la Agenda del Acuerdo General suscrito en La Habana en agosto de 2012; y que para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario (Convenios y Protocolos), de lo mandado por el Estatuto de Roma (Derecho Internacional Penal), de los fallos proferidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos relativos a los conflictos y su terminación, y demás sentencias de competencias reconocidas universalmente y pronunciamientos de autoridad relativos a los temas suscritos;

Recordando que el Artículo 94 manifiesta que "la enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente en ellos", que los tratados sobre derechos humanos, aprobados por el Congreso, y que no pueden ser suspendidos ni siquiera durante los estados de excepción, prevalecen en el orden interno;

Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el Acuerdo Final contribuyen a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia  y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho fundamental de la seguridad jurídica individual o colectiva y la seguridad física, y el derecho fundamental de cada individuo en particular y de la sociedad sin distingos en general, a la no repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente Acuerdo se propone superar;

Subrayando que el Acuerdo Final presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres, los de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicamente diferenciados; los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, los derechos esenciales  de las personas en condición de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto; los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI;

Considerando que a juicio del Gobierno Nacional las transformaciones que conlleva la implementación del presente Acuerdo deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio; y que a juicio de las FARC-EP dichas transformaciones deben contribuir a solucionar las causas históricas del conflicto, como la cuestión no resuelta de la propiedad sobre la tierra y particularmente su concentración, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales, que afecta especialmente a las mujeres, niñas y niños.

Valorando y exaltando que el eje central de la paz es impulsar la presencia y la acción eficaz del Estado en todo el territorio nacional, en especial en múltiples regiones doblegadas hoy por el abandono, por la carencia de una función pública eficaz, y por los efectos del mismo conflicto armado interno; que es meta esencial de la reconciliación nacional la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y bienestar territorial para beneficio de amplios sectores de la población hasta ahora víctima de la exclusión y la desesperanza;

Reconociendo los derechos de la sociedad a una seguridad humana integral con participación de las autoridades civiles;

Exaltando y consagrando la justicia prospectiva en tanto reconoce derechos fundamentales esenciales para las nuevas y futuras generaciones como son el derecho a una tierra preservada, el derecho a la preservación de la especie humana, el derecho a conocer sus orígenes y su identidad, el derecho a la exención de responsabilidades por las acciones cometidas por las generaciones precedentes, el derecho a la preservación de la libertad de opción, y otros derechos, sin perjuicio de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación;

Recordando que el pasado 23 de junio del año en curso, las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP suscribieron en la capital cubana los acuerdos de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad, en presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, del Secretario General de Naciones Unidas, del Presidente de la Asamblea General de la ONU, del Presidente del Consejo de Seguridad de la misma organización, del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, de los Jefes de Estado de los países acompañantes,  de Jefes de Gobierno de países de la región, del Enviado Especial de los Estados Unidos de América y del Representante Especial de la Unión Europea;

Aceptando que las normas de derecho internacional consuetudinario continuarán rigiendo las cuestiones relacionadas con derechos fundamentales no mencionados en el Acuerdo Final, incluyendo el mandato imperativo que ordena que "en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de la exigencias de la conciencia pública";

Reconociendo el mandato constitucional que afirma que corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa convenir y ratificar acuerdos de paz;

El Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, hemos acordado:

Suscribir el presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, cuya ejecución pondrá fin de manera definitiva a un conflicto armado de más de cincuenta años y que a continuación se consigna.

El presente Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera se suscribe por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949.

El Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), firman siete originales incluidos sus anexos, uno para cada una de las partes, uno para cada uno de los países garantes y uno para cada uno de los países acompañantes. El séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.

INTRODUCCIÓN

Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno.

La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia.

En segundo lugar, el fin del conflicto supondrá la apertura de un nuevo capítulo de nuestra historia. Se trata de dar inicio a una fase de transición que contribuya a una mayor integración de nuestros territorios, una mayor inclusión social -en especial de quienes han vivido al margen del desarrollo y han padecido el conflicto- y a fortalecer nuestra democracia para que se despliegue en todo el territorio nacional y asegure que los conflictos sociales se tramiten por las vías institucionales, con plenas garantías para quienes participen en política.

Se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos y colombianas. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz, acordamos los puntos de la Agenda del Acuerdo General de agosto de 2012, que desarrolla el presente Acuerdo.

El Acuerdo está compuesto de una serie de acuerdos, que sin embargo constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación  se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables,  en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial.

El enfoque territorial del Acuerdo supone reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental; y procurar implementar las diferentes medidas de manera integral y coordinada, con la participación activa de la ciudadanía. La implementación se hará desde las regiones y territorios y con la participación de las autoridades territoriales y los diferentes sectores de la sociedad.

La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.

Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz.  

Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y la reconciliación nacional, una vez realizado el plebiscito, convocarán a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social.

*

El Acuerdo Final contiene los siguientes puntos, con sus correspondientes acuerdos, que pretenden contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera.   

El Punto 1 contiene el acuerdo "Reforma Rural Integral", que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La "Reforma Rural Integral" debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.

El Punto 2 contiene el acuerdo "Participación política: Apertura democrática para construir la paz". La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.

En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación.

El Punto 3 contiene el acuerdo "Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas", que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.

Contiene también el acuerdo "Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses". Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio.

 

ElPunto 3 también incluye el acuerdo sobre "Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendolas organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz". Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción.

El Punto 4 contiene el acuerdo "Solución al Problema de las Drogas Ilícitas". Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género.

El Punto 5 contiene el acuerdo "Víctimas". Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.

El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición.

El Punto 6 contiene el acuerdo " Mecanismos de implementación y verificación" en el que se crea una "Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias", integrada por  representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa.

Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar  la implementación del Acuerdo Final y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos.

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Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP reiteramos nuestro profundo agradecimiento a todas las víctimas, las organizaciones sociales y de Derechos Humanos, las comunidades incluyendo los grupos étnicos, a las organizaciones de mujeres, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, la academia, los empresarios, la Iglesia y comunidades de fe, y en general a los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente y que a través de sus propuestas contribuyeron al  Acuerdo Final. Con su participación lograremos la construcción de una paz estable y duradera.

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El futuro de las FARC convertidas en partido político (II)


por  Edelmiro Franco, Fuente: notimex.gob.mx

Bogotá, 21 Ago (Notimex).- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) "captaron" el sentimiento generalizado de fastidio y repudio contra la guerra, por lo que aceptaron negociar con el gobierno -que no condicionó su participación- el fin del conflicto que por 52 años ha causado miles de muertos y millonarias pérdidas económicas.

Un "período exploratorio" de contactos que duró seis meses entre representantes del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, con el apoyo de Cuba y Venezuela, fue el paso previo al inicio de negociaciones en noviembre de 2012 que están a punto de culminar con un acuerdo de paz.

De esta manera y a nombre del grupo guerrillero, el comandante Gabriel Angel resumió en exclusiva para la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, Notimex, por qué decidieron sentarse a la mesa de negociaciones y cómo fue la fase previa al inicio de las conversaciones que en las próximas semanas culminarán con la firma de un acuerdo general de paz que pondrán fin al último enfrentamiento de la guerra fría en América Latina.

Gabriel Ángel, un abogado de 58 años de edad egresado de la Universidad Nacional de Colombia, sobreviviente del movimiento de izquierda Unión Patriótica (UP) y asesor del jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri (Timochenco), respondió a las preguntas desde La Habana, Cuba, donde se realizan las conversaciones de paz.

El grupo armado considera que alcanzar la paz será un "hecho irreversible" que deberá ser ratificado en un plebiscito nacional que ya fue aprobado por la Corte Constitucional. Durante los 52 años del conflicto se registran, según estimaciones oficiales, unos 300 mil muertos, y pérdidas económicas por unos mil millones de dólares en los últimos 10 años, de acuerdo con diversos centros de estudio.

A continuación la segunda parte de las respuestas de las FARC al cuestionario de Notimex.

NTX: ¿Por qué las FARC-EP decidieron negociar con el gobierno de Juan Manuel Santos? ¿Cuáles fueron las razones subjetivas y objetivas para esta determinación?

FARC: Podríamos referirnos a la arraigada concepción fariana acerca de la solución política, una idea que siempre ha acompañado las formulaciones nuestras acerca del futuro del país. Hasta febrero de 2002 tuvieron lugar las conversaciones en el Caguán, que el gobierno de (Andrés) Pastrana rompió abruptamente luego de tres años de permanente dilación en el abordaje de los temas de la Agenda Común.

Enseguida se vino con todo el Plan Colombia y luego con (Alvaro) Uribe el Plan Patriota y otras operaciones militares gigantescas con las que el Estado colombiano pretendió de nuevo aniquilarnos.

La guerra adquirió niveles insospechados, pero ni así lograron su objetivo de acabar con las FARC. Al posesionarse Santos, vuelve a hablar de conversaciones y, pese a que la guerra se intensificaba, da ciertas muestras de interés real en propiciar las condiciones para llegar a un acuerdo final.

No hubo condicionamientos para dialogar, los términos del proceso fueron acordados por ambas partes en un período exploratorio que se extendió por seis meses.

El presidente (de Venezuela, Hugo) Chávez nos ofreció toda su colaboración y el gobierno colombiano aceptó y facilitó su desinteresada ayuda. Cuba también se mostró más que dispuesta a apoyar todos los esfuerzos porque se concretara la paz en Colombia.

En nuestro país, cada día con mayor eco, se erguía el coro de numerosísimas personalidades, organizaciones políticas, sociales y populares por una salida dialogada al conflicto. Diversas voces del Establecimiento comenzaron a expresarse en el mismo sentido. Hubo también un revuelo internacional en la misma dirección.

Captamos, por decirlo de algún modo, un sentimiento generalizado de fastidio y hasta de repudio por la continuación de una confrontación que parecía de nunca acabar. ¿Por qué entonces no intentar de nuevo lo que no se había podido alcanzar en anteriores ocasiones? Por eso fuimos a la Mesa (de negociaciones).

NTX: ¿Qué es lo malo, lo feo y lo bueno del proceso de negociación en La Habana?

FARC: Lo feo es descubrir cuántas personas y grupos de la sociedad tienen el alma inyectada de odios y trabajan por generalizarlos al conjunto de la población.

Lo malo, hallarse frente a un interlocutor que parece tener siempre un doble discurso, uno para la Mesa de Conversaciones en donde incluso firma acuerdos como el de Reforma Rural Integral, Participación Política y Cultivos de uso ilícito, y otro simultáneo para los sectores del gran capital, para quienes genera graciosas facilidades de negocios en contravía de lo pactado en la Mesa, obsequia antipopulares medidas de represión policial y militar que amainan sus temores ante la lucha social, y continúa decretando planes de erradicación forzada de cultivos de uso ilícito que golpean al eslabón más débil de la cadena, el campesino abandonado por el Estado.

Lo bueno es percibir el entusiasmo por la paz en las comunidades que han sufrido directamente el conflicto, la alegría de millones de colombianos en pueblos y ciudades porque avistan en el horizonte de la paz, algo que puede significar, si prospera, un cambio real en la situación económica, política y social del país.

NTX: ¿El Acuerdo Final de Paz es un hecho irreversible en el corto plazo?

FARC: Todo indica que sí. Pero ustedes deben conocer que el gobierno nacional insistió desde un comienzo en incluir en el Acuerdo General de agosto de 2012, base de las conversaciones de paz, la máxima según la cual nada está acordado hasta que todo esté acordado. Es decir, que por un desacuerdo insalvable del último día puede venirse todo abajo. Confiamos en que no sucederá así, pero no deja de inquietar el por qué de esa previsión gubernamental.

NTX: Refrendación de los acuerdos de paz: Plebiscito ¿por qué?

FARC: El 23 de junio se pactó una fórmula de solución para la refrendación. Ya la Corte Constitucional se pronunció acerca de la viabilidad del plebiscito. Pero no hay que olvidar que éste sólo puede echarse a andar cuando exista un acuerdo final, y que esta última parte de los diálogos se ha tornado complicada, en la medida en que se nos quiere presionar por aceptar ciertas fórmulas, bajo las urgencias que entrañan los plazos legales para convocar y realizar el plebiscito.

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lunes, 22 de agosto de 2016

Comunicado Conjunto #92

La Habana, Cuba, 22 de agosto de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP informamos que hemos avanzado en la construcción de acuerdos pero aún quedan temas pendientes. Seguimos trabajando en jornadas sin pausa. Una vez alcancemos el Acuerdo Final, el país lo conocerá.

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domingo, 21 de agosto de 2016


por : Subcomisión de Género www.mujerfariana.org


Con sorpresa hemos observado la oleada de críticas a propósito de las supuestas las cartillas que el gobierno junto a la ONU se diseñó para orientar a los colegios sobre qué hacer en los casos en los que sus estudiantes se reconozcan homosexuales o tengan dudas frente a los temas de identidad de género.

 

Como una bola de nieve empezaron a circular falsos rumores alrededor de las cartillas, con imágenes sacadas de una historieta para adultos diseñada y publicada en el 2006 para Estados Unidos, cuyo título es 'In bed with David & Jonathan' y el autor es Tom Bouden, afirmado que estas iban a ser distribuidas en los Colegios con el objetivo de propagar una "ideología de género" que al parecer, según las interpretaciones de quienes armaron el escándalo mediático, vuelve homosexuales a niños y niñas al ver imágenes contenidas allí.

La mentira propagada por medios y redes sociales, sumada al desconocimiento de la sociedad colombiana sobre los temas que tienen que ver con la sexualidad humana, llevaron a que se realizaran marchas en contra de las supuestas cartillas, que convocaran a la ministra de educación Gina Parody a un debate de control político en el senado y ahora resulta que anda circulando un audio vía WhatsApp en el que supuestamente el pastor Eduardo Cañas Estrada, miembro de la Iglesia cristiana evangélica Manantial en Bogotá dice que los acuerdos de La Habana van a incorporar "la ideología de género" y que por tal motivo los cristianos deberían votar NO al plebiscito.

Repetimos que causa bastante desconcierto cómo en cuestión de una semana todo este tema tomó tremendas proporciones, sobre todo cuando se está mintiendo con la información que circula y se manipulan conceptos y términos que en pleno siglo XXI deberían ser de pleno conocimiento del conjunto de la sociedad, y que además debatirlos de manera amplia y sincera podrÍa salvar vidas como la de Sergio Urrego. Llamar "ideología de género" al tema en cuestión, demuestra desconocimiento del tema. Vamos por partes:

Ideología es el conjunto de las expresiones de ideas filosóficas, culturales e inmateriales que representan una visión de lo que nos rodea. Es decir, todos y todas vivimos inmersos en cierta ideología que determina la forma como entendemos el mundo.

Género es la construcción social a partir de la cual se ha definido, por miles de años, qué es lo femenino y qué es lo masculino. Para que no se crea que son invenciones sacadas de un sombrero, la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el género como "las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres." En este sentido la identidad de género es el proceso mediante el cual un ser humano nacido con un sexo determinado biológicamente, asume rasgos femeninos o masculinos.

Al comprender esto, se comprende también de dónde nacen los estereotipos y prejuicios frente a la feminidad y la masculinidad: las niñas deben jugar con muñecas y los niños con carros; las mujeres deben ser amas de casa y los hombres proveedores del hogar; las mujeres deben ser dulces y delicadas, los hombres agresivos y toscos.

Son estereotipos occidentales que responden al ideal de hombre y mujer que ha llevado a que por siglos se dé un trato diferente de acuerdo a la identidad de género, pues en el ámbito público resulta más conveniente tener hombres que no demuestren debilidad emocional y que sean más racionales, que una mujer con características opuestas, cayendo así en una exclusión histórica de todo aquello que se asocie con lo femenino, incluyendo homosexuales, transgeneristas o intersexuales.

Estudiar el origen y los alcances de estos términos es fundamental para entender por qué es importante que niños y niñas desde el colegio aprendan que no están mal las diversas identidades de género, para que crezcan con una lectura del mundo incluyente y democrático con toda la amplitud de lo que ese término significa.

En este sentido, al hacer una revisión de lo que hemos vivido como procesos de formación sobre sexualidad en los colegios, el balance es bastante crítico y podríamos asegurar que los y las niñas han recibido una formación "anti género" en la que les han enseñado los estereotipos sobre hombres y mujeres definiendolos como radicalmente distintos y por lo tanto con acceso a privilegios sociales diferenciados.

Contrario a las versiones manipuladas que circulan en contra del proceso de La Habana, las mujeres farianas hemos trabajado en la Mesa de Conversaciones en función de garantizar la inclusión del enfoque de género en los acuerdos, que permita que las mujeres y sectores hasta ahora más excluidos, tengan participación activa y efectiva en igualdad de condiciones en la implementación de lo pactado. No hay ningún acuerdo en el que se hable de la supuesta "ideología de género" ni se va a obligar a ninguna instancia a que se aplique el enfoque.

Por lo tanto es absurdo que se utilice este escándalo como un argumento a favor de una campaña política que parte del desconocimiento total de los textos firmados y de una manipulación planificada dirigida a confundir a la población Colombiana.

Ni el enfoque de género, ni ningún proceso de formación que busque acercar a las comunidades a este tema va a hacerle daño al pueblo colombiano, al contrario, sentará las bases de una sociedad menos excluyente y discriminatoria.

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“Nuestra actividad revolucionaria seguirá, sin armas”

Entrevista de Vitor Taveira a Lucas Carvajal, integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP

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Fuente Calle2.com 

Con 52 años de acción, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) son la guerrilla más antigua en actuación en el continente. El grupo, sin embargo, pasará por profundos cambios, por cuenta del acuerdo de paz que fue refrendado, el 23 de junio, entre las FARC y el gobierno colombiano. En un proceso complejo, resultado de cuatro años de negociaciones, las FARC deben dejar las armas e ingresar a la vida civil, probablemente como un nuevo partido político.

 "Uno de los temas de discusión de la mesa en el actual momento es bajo que condiciones transitamos para la actividad política legal. Creemos que podemos ser catalizadores de unidad de las izquierdas y de los sectores democráticos", afirmó con exclusividad aCalle 2, por correo, Lucas Carvajal, integrante de la Delegación de Paz de las FARC (foto). El guerrillero, que integra el Bloque Alfonso Cano de las FARC, con actuación en el sur de Colombia, habló sobre los términos del acuerdo de paz, los desafíos para el fin de la guerra y los planes del grupo de participar de la política partidaria e institucional del país.

Cual es la importancia histórica de este acuerdo y como las FARC creen que contribuyen para alcanzar sus objetivos generales como movimiento?

Contribuye por ser la puerta para que, en Colombia, existan bases mínimas para el juego democrático en que nuestra actividad revolucionaria pueda desarrollarse sin armas. Todo lo que permite ampliar los escenarios para las luchas sociales es una victoria para el campo popular y un avance progresista en el camino revolucionario.

Los acuerdos avanzan significativamente para eliminar las causas iniciales de la insurgencia armada de las FARC?

‎Los puntos 1 y 2 del acuerdo remiten a aspectos esenciales para el levantamiento armado: la inquietud en el mundo rural y la intransigencia del sistema político. Lograr un cambio radical en ambos temas, sin ninguna duda, cambia el contexto de las luchas sociales en nuestro país. Si conseguimos hacer efectivas las medidas de desarticulación del paramilitarismo, estamos delante de una real democratización de Colombia. La etapa siguiente de la lucha es la efectiva implementación de lo acordado y esta será una fase de intensa movilización social para evitar que el gobierno realice lo que fue acordado siguiendo solo su interés y haciéndolo a su manera. 

El acuerdo es fruto de una negociación entre fuerzas hasta entonces enemigas. De tal manera, no podría existir un acuerdo ideal para cada una de las partes y si lo que fue posible consensuar. En ese sentido, que avances considera más importantes y que limitaciones las FARC ven en lo que fue firmado en La Habana?

El avance principal es generar las condiciones para que, como organización, podamos entrar a la vida política con nuestros ideales intactos y derribando todos los preconceptos mediáticos que se establecieron en contra nosotros en los años de la guerra sucia. Más que de limitaciones, hablaría de desafíos. El nuevo escenario nos va a confrontar con una realidad distinta a la del conflicto armado, en la cual deberemos aprender a actuar en nuevas circunstancias. Eso no va a ser fácil para ningún combatiente de las FARC. Pero sabremos seguir adelante. 

Con relación al abandono de las armas y a la justicia en este período de transición, como se darán esos procesos tan complejos? Que garantías y riesgos existen en ellos?

El proceso de abandono de las armas deberá iniciarse después de la firma del Acuerdo Final en una área acordada entre las partes, donde deberán concentrarse las unidades guerrilleras iniciándose un proceso paulatino de 180 días – en que el armamento de las FARC será recibido por etapas por la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Paralelamente a eso, deberá funcionar un mecanismo de monitoreo y verificación en el cual participarán las FARC, el gobierno, una institución internacional y la observación de las comunidades organizadas. Este mecanismo se encargará de verificar el efectivo cumplimiento de separación de fuerzas y de los protocolos acordados.

Por su parte, el Sistema Integral de la Verdad, Justicia, Reparación y No-repetición y sus mecanismos entrarán en operación también después de la firma del Acuerdo Final. Dentro de ello juegan un papel central la Comisión para Aclaración de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la Paz, que son sus mecanismos centrales. La comisión se encargará de construir la inexistente verdad sobre lo ocurrido en el marco del conflicto por medio de audiencias públicas en las cuales las víctimas tendrán un papel central. Su Reporte Final deberá ser un documento transformador para la construcción de un relato nacional sobre los horrores de más de medio siglo de guerra.

Por su parte, la Jurisdicción Especial para la Paz será un mecanismo de justicia para el fin de la guerra y se encargará de todos los casos de violaciones de los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario ocurridos en el marco del conflicto. No es un tribunal contra las FARC, y si un mecanismo de justicia para todos: la guerrilla, las Fuerzas Militares, las fuerzas políticas y económicas del país. El enfoque de esta jurisdicción es de nuevo derecho y de reconocimiento de la rebelión, construyendo una alternativa al derecho penal y abriendo espacios para la participación de las víctimas en todo el proceso.

Con el acuerdo aprobado por la población de Colombia, cual es la estrategia de las FARC para entrar en la política? Hay avances para la creación de un nuevo partido político?

Ese es un de los temas de discusión de la mesa en el actual momento: bajo que condiciones transitamos para la actividad política legal. Creemos que podemos ser catalizadores de la unidad de las izquierdas y de los sectores democráticos, pero especialmente del heterogéneo campo de los movimientos sociales que hoy son determinantes en la política colombiana. Hay un momento político especial en el país, derivado del apoyo masivo al proceso de paz y esta es una gran oportunidad para construir una agenda entre todo el campo popular. No queremos ser ni vanguardistas ni hegemonistas en ese proceso.

Aún está fresco en la memoria el caso del genocidio político de la UP (Unión Patriótica) y siguen las denuncias de actuación de fuerzas paramilitares. Que garantías tienen las FARC de que eso no volverá a suceder?

El día 23 de junio acordamos un importante punto sobre Garantías de Seguridad. En el se sientan las bases para que el complejo fenómeno del paramilitarismo sea efectivamente desmontado y aclarado por medio de diversas estrategias e instancias. Adicionalmente se establecen las medidas para el sistema de seguridad de los combatientes de las FARC después que dejen las armas. Para lo último, se generará un cuerpo de seguridad y protección conformado por integrantes de las FARC destacados para esa función.

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lunes, 15 de agosto de 2016

COMUNICADO CONJUNTO # 91, Finalizamos las visitas técnicas a las veredas que fueron propuestas para ubicar las ZVTN

COMUNICADO CONJUNTO # 91, Finalizamos las visitas técnicas a las veredas que fueron propuestas para ubicar las ZVTN

Villavicencio, Meta 14 de agosto de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP, informamos que después de seis días de intenso trabajo simultáneo en varias regiones del país, hoy finalizamos las visitas técnicas a las veredas que fueron propuestas para ubicar las Zonas Veredales Transitorias de Normalización y los Puntos Transitorios de Normalización.

En forma coordinada 150 personas entre delegados del Gobierno Nacional, Comandantes de Brigadas y de Policía, los Generales que hicieron parte de la Subcomisión técnica del Fin del Conflicto, liderada por el general Javier Flórez, 33 integrantes de las FARC-EP, que llegaron de la Habana en cabeza de Carlos Antonio Lozada y en compañía del CICR, más los comandantes de los frentes en las áreas, observadores internacionales de la Misión de la ONU en Colombia, delegados de los países garantes, Cuba y Noruega, varios gobernadores y alcaldes, estuvieron recorriendo 22 de las 23 zonas y los 8 puntos previstos.

De común acuerdo, decidimos posponer la visita técnica a la vereda propuesta en el municipio de Caldono, Cauca. Continuaremos la recolección de la mayor cantidad de información técnica posible  para definir  la ubicación de la Zona.

En las visitas realizadas, los equipos técnicos conformados por ingenieros, cartógrafos, topógrafos, con el apoyo de tecnología satelital, recolectaron más de 800 imágenes y aerofotografías al igual que la información necesaria para que la Mesa de Conversaciones en La Habana tome las decisiones finales.

Queremos agradecer la disposición y entusiasmo de las comunidades y las Juntas de Acción Comunal, el interés por conocer y hacer parte de la etapa que está por comenzar y su apoyo decidido a la paz. De igual forma, queremos resaltar el trabajo en equipo con los Gobernadores, algunos de los cuales asistieron a las visitas y a los que delegaron a sus Secretarios de Gobierno y Planeación. Estuvieron con nosotros la gobernadora de Meta, Marcela Amaya, los gobernadores de Guaviare, Nebio Echeverry, de Vichada, Luis Carlos Alvarez y Arauca, Ricardo Alvarado; los alcaldes de Tibú, Jesús Alberto Escalante, de  Arauquita, Renson Martínez, Tierra Alta, Fabio Otero, Dabeiba, Antonio Lara, Vigía del Fuerte, Manuel Cuesta, Ituango,  Hernán Alvarez, Remedios, Lucía Carvajal, Segovia (e) Leidy Muñeton,  Riosucio, Luis Mena, de Carmen del Darién, Erlin Ibaguen, Puerto Asís, Omar Francis Guevara, Cartagena del Chairá, Luis Francisco Vargas, La Montañita, José Leonel Guarnizo, San Vicente del Caguán, Humberto Sánchez; Villarica, Arley Beltrán; Planadas, José Funor Dussán, Mesetas, Albeiro Serna, Vistahermosa, Marco Antonio Gordillo, Macarena, Ismael Medellín, Mapiripán, Alexander Mejía Buitrago, Calamar, Pedro Novoa, San José del Guaviare, Efraín Rivera, Cumaribo, Hermeregildo Beltrán, Policarpa, Claudia Inés Cabrera, de Corinto, Edward Fernando García y de Buenos Aires, Urdely Caravali.   

Los recorridos se hicieron en las siguientes  veredas que fueron propuestas:

(descripción por departamento)

-Antioquia: Vereda Llano Grande, Dabeiba,  Vereda Santa Lucia, Ituango, Vereda Vegaes, Vigía del Fuerte y Vereda El Carrizal, Remedios

-Arauca: Veredas Bocas del Ele y  Filipinas, Arauquita

-Cauca: Vereda Robles, Buenos Aires y Vereda La Cominera, Corinto

- Caquetá: Vereda Las Marimbas, Cartagena del Chairá, Vereda El Carmen, La Montañita y  Vereda Miravalle, San Vicente del Caguán

-Chocó: Vereda Florida, Riosucio

-Cesar: Vereda Los Encantos, La Paz

-Córdoba: Vereda Gallo, Tierra Alta

-Guaviare: Veredas Puerto Cachicamo  y Charras en San José del Guaviare, La Unilla, El Retorno y Tierra Negra, Calamar  

-Guajira: Vereda Pondores, Fonseca

-Meta: Vereda Buenavista, Mesetas, Vereda La Cooperativa, Vista Hermosa,  Vereda La Y, Macarena  y Vereda La Horqueta, Mapiripán

-Nariño: Vereda La Playa, Tumaco y Vereda Betania, Policarpa

-Norte de Santander: Vereda Caño Indio, Tibú 

-Putumayo: Vereda Campo Alegre, Puerto Asís

-Tolima: Vereda San Miguel, Planadas  y Vereda Las Colonias, Villarica

-Vichada: Vereda  Chupave, Cumaribo

 En los próximos días en el marco de la Mesa de Conversaciones de la Habana, daremos a conocer la decisión final sobre la ubicación de las zonas y puntos.

Agradecemos a los países garantes, Cuba y Noruega y al CICR por su apoyo para el éxito de esta tarea.

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sábado, 13 de agosto de 2016

A Fidel en el 90 aniversario de su nacimiento

 por  Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP


A Fidel en el 90 aniversario de su nacimiento

La constitución cubana de 1976 fijó en su preámbulo el sueño de José Martí, "Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre". La temprana muerte del apóstol en Dos Ríos le impidió ver coronado su propósito, pero no pudo evitar que su idea fuera recogida por el otro gran hombre de Cuba, Fidel, a quien la naturaleza, la historia y la lucha le confirieron la gloria de hacer realidad esa bella consigna en su patria.

Hoy, en su cumpleaños noventa, llegan a nuestra mente las sentidas palabras del Comandante, pronunciadas en el acto con el que Cuba entera rindió homenaje a Ernesto Guevara de la Serna tras conocerse la noticia de su asesinato. Valiéndonos de su verbo, y con su misma seguridad, declaramos que si nos preguntan por el modelo del hombre nuevo, por el paradigma del revolucionario y el estadista universal, sin dudarlo responderemos Fidel, siempre Fidel.

Es que si las dimensiones de un ser humano se miden por el tamaño de los enemigos que lo odian y hubieran querido vencerlo, quizás ninguno podría sumar tantos y tan perversos como Fidel. El imperialismo norteamericano, con todo su poderío y arrogancia, los más grandes tiranos que han asolado al mundo en las últimas seis décadas, las más crueles entre las mafias, la furia del capital y el latifundio de los cinco continentes. Ni todos juntos pudieron nada nunca contra él.

Y al mismo tiempo, si la magnitud de un alma humana se midiera por los seres que la aman, la admiran y la aplauden, muy pocos podrían competir con Fidel en la enorme adoración y el singular respeto que le profesan sin excepción todos los pueblos del mundo. Niños, hombres, mujeres y ancianos de Asia, África, Nuestra América y hasta en el mismo imperio se unen emocionados para agradecer su solidaridad, el respaldo a sus causas, su voz de aliento y su desprendimiento.

Cuenta la historia que Bolívar montado en su caballo en los Andes atisbaba el horizonte soñando con llegar con su ejército libertador al Brasil, a Cuba y la Florida para llevarles la llama de la independencia y la justicia. Esa mítica figura sirvió a Fidel a su vez para soñar con llevar la misma bandera, con los nombres de revolución y socialismo, hasta el extremo sur de la América Latina, e incluso más allá del Atlántico, al África negra sojuzgada y pisoteada. 

Por eso Cuba entera se halla hoy de fiesta, recibiendo mensajes de felicitación desde los más recónditos lugares del planeta. Fidel cumple noventa años y desde la memoria eterna lo acompañan los grandes revolucionarios del pasado. A ellos, a las personalidades mundiales, regionales y locales, a la inmensa multitud de voces que entonan el cumpleaños feliz en todo el orbe, unimos nuestra más sincera y apoteósica felicitación proletaria, revolucionaria y bolivariana. 

Las FARC-EP, alzadas en armas en Colombia contra un régimen antidemocrático y violento, nos hallamos en La Habana, en conversaciones con el gobierno de nuestro país, con miras a conseguir el fin del conflicto y de las causas que lo originaron. Sobra recordar el papel que en esta solución política y civilizada ha desempeñado la histórica dirigencia de la revolución cubana. A Fidel, queremos ofrecerle la paz en nuestro país, como el mejor regalo de aniversario. Gracias por existir, Comandante.

La Habana, 13 de agosto de 2016.

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viernes, 12 de agosto de 2016

COMUNICADO CONJUNTO #89, Nueva jornada de las visitas técnicas a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización

Villavicencio, Agosto 12 de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, anunciamos que concluimos una nueva jornada de las visitas técnicas a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización y los Puntos Transitorios de Normalización, que fueron propuestos.

En el día de hoy se inspeccionaron: vereda Filipinas, Arauquita, Arauca; Santa Lucia, Ituango, Antioquia; Miravalle - El Pato, San Vicente del Caguán, Caquetá; Puerto Cachicamo, San José del Guaviare y La Orqueta, vereda El Silencio en Mapiripán, Meta.

Anunciamos que  terminó el trabajo  de uno de los grupos encargado de visitar las zonas propuestas en el departamento de Meta y una del Guaviare. Durante 4 días los delegados y delegadas del Gobierno Nacional, de las FARC-EP y de la ONU a la cabeza del General Javier Pérez Aquino, jefe de la Misión de observadores internacionales en Colombia, inspeccionaron las veredas: Buenavista, en Mesetas; La Cooperativa, Vistahermosa; La Y Macarena y Puerto Cachicamo en San José del Guaviare, Guaviare.

Queremos resaltar el papel fundamental que han venido cumpliendo las autoridades regionales y locales con su presencia en las áreas para el estudio y delimitación de los lugares donde estarán las zonas y puntos y por facilitar la comunicación y trabajo con la población. En las visitas de hoy, las delegaciones se reunieron con más de 400 habitantes de las veredas, concejales y líderes de las Juntas de Acción Comunal, para resolver las inquietudes y explicarles cómo funcionarán las zonas y los dispositivos de seguridad que se tendrán para beneficio de todos. Las comunidades expresaron  su respaldo y disposición para aportar al éxito de las zonas.

Mañana se visitarán las veredas  propuestas en los municipios de Corinto, Cauca; Arauquita, Arauca; Vigía del Fuerte, Antioquia; Villarica, Tolima y Cumaribo, Vichada.

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¡Sin vencedores ni vencidos!


Por: Ramiro Pardo, Militante Partido Comunista Clandestino Colombiano PCCC

Dentro del proceso histórico de la independencia de Nuestra América, los descendientes de los colonizadores españoles, e hijos de ingleses, alemanes y otros europeos, supieron aprovechar la coyuntura y el momento político para hacerse con el poder político y económico, dejando a los indios, mestizos y negros relegados a seguir siendo mano de obra. 

Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que José Hilario López impulsó la abolición de la esclavitud, y casi 200 años para que los derechos de indígenas y afros fueran reconocidos. En efecto, la constitución de 1886 no puede ni siquiera llamarse pacto político, en tanto fue el dictado de un camaleónico Rafael Nuñez, que junto a Caro trazaron un proyecto de país ligado a los valores más tradicionales heredados del viejo régimen colonial. 

Se entronizó el clientelismo político, de la mano del modelo hacendatario en la economía, y el control de las mentes pasó a manos de la iglesia en su versión más dogmática, hasta el punto que los presidentes de la época debían ser ungidos por el arzobispo. No hubo entonces una separación de poderes, ni independencia entra las ramas del poder público, y la única separación evidente fue la que se consolidó entre oligarquía y pueblo. 

En medio de dichas circunstancias, las ideas liberales provenientes de Francia, de Estados Unidos y de la misma Inglaterra irrumpieron con fuerza tratando de rescatar el legado de hombres como Antonio Nariño, y fue entonces cuando el general Rafael Uribe Uribe impulsó la rebeldía, en tanto pensar diferente a las ideas conservadoras, además de ser un pecado, era un delito. Sobrevino entonces la llamada "guerra de los mil días", en donde se impuso el poder del Estado en manos del Partido Conservador, dando paso a una hegemonía de casi 30 años, hasta cuando Enrique Olaya Herrera asumió la presidencia. 

Pasaron varios gobiernos, conservadores y liberales, pero lo fundamental de la constitución de 1886 no fue tocado. Es decir, se mantuvo una independencia formal del antiguo imperio español, pero el poder siguió en manos de los mismos hijos de los colonizadores. Así, en la práctica, aunque los conservadores no gobernaban, seguían imponiendo su proyecto de país, y los liberales se acostumbraron a ser apenas los escuderos del régimen, beneficiados por el modelo económico.

El proyecto fascista, había tenido además una fuerte avanzada cuando los sectores populares no supimos ganar la guerra civil en la misma España. Los dictados de Franco se cumplían en Colombia a rajatabla bajo la mano de Laureano Gómez, Mariano Ospina y Guillermo León Valencia. Vinieron entonces los bombardeos contra los asentamientos campesinos y el asesinato de líderes rebeldes.

Transversalmente, el pueblo Colombiano, el hijo y nieto de indio, negro y mestizo, por lo general excluido de cualquier cuota de poder y participación política y condenado a vivir en la miseria, siempre supo rebelarse en contra de esa injusticia. Quintín Lame, Guadalupe Salcedo y Manuel Marulanda marcaron con su ejemplo esta expresión de la lucha de clases, que en 1991 conllevó a un nuevo pacto político en el que formalmente se superó el bipartidismo, pero en el que se abrió el país al modelo privatizador e imperialista basado en el poder del capital transnacional. 

Desde entonces se puede hablar de una nueva fase de la lucha de clases, en donde la oligarquía tiene que tener claro que nunca pudieron vencer a la insurgencia, y que por tanto, los pactos de paz que se están construyendo en La Habana, no son las condiciones a imponer al bando vencido, sino que son un punto de partida entre dos fuerzas que en el campo de batalla quedaron en tablas. Surge entonces la necesidad de impulsar un nuevo proceso constituyente, en tanto el pacto de 1991 fue apenas el comienzo de la emancipación y de la construcción de una nueva patria. Después de Bolívar tuvieron que transcurrir más de 200 años para poder decir que somos independientes del imperio Español, pero no pueden transcurrir otros 200 para decir que es el pueblo quien tiene que gobernarse a sí mismo. Nos derrotaron en la guerra de los mil días, perdimos también la guerra civil en España, pero en esta ocasión no pudieron vencernos, y por tanto, tendrán que resignarse a compartir el poder, para mantener la paz en este suelo. 

Los sueños de Bolívar y Nariño siguen intactos, y por eso hemos jurado vencer y venceremos!





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