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viernes, 25 de noviembre de 2016

Comunicado Conjunto # 7

Bogotá, Colombia, 24 de noviembre de 2016

FE DE ERRATAS

Las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP hacemos constar que en el documento "Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera" de fecha 12 de noviembre de 2016, se han advertido los siguientes errores:

1. En la página 69 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.2.1.1 que trata sobre las garantías para el nuevo partido o movimiento político en materia de financiación y asistencia técnica/funcionamiento seelimina la palabra "previa" por tratarse de un error de digitación, quedando así: "Como una medida para facilitar el tránsito de las FARC-EP a la actividad política legal, el partido o movimiento político que constituyan recibirá anualmente, entre la fecha del registro y el 19 de julio de 2026, una suma equivalente al promedio que recibieron los partidos o movimientos políticos con personería jurídica para su funcionamiento en las elecciones previas a la firma previa del Acuerdo Final. El uso de estos recursos se hará acorde con las reglas que aplican a todos los partidos y movimientos políticos."

2. En la página 82 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.4.3 que trata sobre la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, se debe eliminar el tercer párrafo que dice: "Mientras se surte el proceso de formalización del nuevo partido político que surja del tránsito de las FARC-EP a la actividad política legal, la Mesa de Conversaciones definirá dos experto/as independientes para integrarla". Esta frase proviene de la versión anterior del Acuerdo y no corresponde con el ajuste realizado respecto a la composición de esta Comisión.

3. En la página 88 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.4.7.3 que trata sobre el Delegado/a Presidencial, en la tercera línea, la referencia correcta al numeral del "Acuerdo sobre Participación Política: Apertura Democrática para construir la paz" es 2.1.2.1, literal a.

4. En la página 150 del Acuerdo Final en el Subpunto 5.1.2 numeral 35 se incluye la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, quedando así: "La protesta pacífica, la defensa de los derechos humanos, y el liderazgo de grupos de la sociedad civil, no pueden ser por sí mismos tipificados penalmente, ni penados. En caso de haber sido sancionados se otorgarán mecanismos de tratamiento especial que puedan llegar incluso hasta la extinción de la responsabilidad. La Sala de Amnistía e Indulto, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas y la Sección de Revisión del Tribunal para la Paz serán competentes para decidir si extingue, revisa o anula las sanciones, investigaciones y sentencias impuestas en los anteriores supuestos".

5. En la página 155 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 en el numeral 48, literal h se elimina la palabra "contenidos" para evitar la redundancia, y se corrige un error de digitación, quedando así: "La Sala podrá realizar compulsa de copias respecto a los Informes establecidos en los apartados (b) y (c) de este numeral cuando aprecie indicios de que los mismos contienen contenidos, acusaciones, conductas o denuncias aparentemente falsas elaboradas dolosamente, o cuando aprecie ánimo de cometer fraude procesal con la presentación de los mismos. Las compulsas de 23.11.2016 copias serán remitidas a los órganos judiciales competentes en la jurisdicción ordinaria colombiana, los cuales deberán actuar conforme a lo de su competencia aplicando lo establecido en las leyes penales internas, dando consideración a dichos Informes de denuncia resentada ante la justicia ordinaria. Los órganos judiciales competentes deberán informar cada seis meses a la Sala de reconocimiento de verdad, de responsabilidad y de determinación de los hechos y conductas, el estado del procedimiento judicial relativo a cada compulsa de copias."

6. En la página 157 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 48, literal r, se elimina el término "Sección de enjuiciamiento del Tribunal" y se reemplaza por "Sección de primera instancia del Tribunal para la Paz para casos de ausencia de reconocimiento de verdad y responsabilidad" quedando así: "En el supuesto de que la persona individualizada como responsable en una declaración colectiva manifieste su desacuerdo con dicha individualización de su esponsabilidad, enviar el caso a la Unidad de investigación y acusación, para que esta decida si hay mérito para ser remitido a la Sección de primera instancia del Tribunal para la Paz para casos de ausencia de reconocimiento de verdad y responsabilidad"

7. En la página 164 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 en el numeral 59 se elimina la frase "tal y como indica el artículo 28 del Estatuto de Roma" y se reemplaza por "tal y como se establece en el derecho internacional", quedando así: "Se entiende por control efectivo de la respectiva conducta, la posibilidad real que el superior tenía de haber ejercido un control apropiado sobre sus subalternos, en relación con la ejecución de la conducta delictiva, tal y como se establece en el derecho internacional, tal y como indica el artículo 28 del Estatuto de Roma".

*Esta modificación fue acordada entre el Gobierno y las FARC-EP

8. En la página 166 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 62 se eliminan las dos últimas frases dado que ya se acordó al inició de ese numeral cuál va a ser el órgano de verificación del cumplimiento de las sanciones, quedando así: Los desplazamientos para realizar actividades acordes con el cumplimiento de la sanción serán monitoreados por el anterior mecanismo, el cual también otorgará las autorizaciones para los desplazamientos que no estén relacionados con el cumplimiento de la sanción cuando dichos desplazamientos no estén expresamente autorizados en la sentencia, sin perjuicio de las competencias de la Sección de Primera Instancia del Tribunal para la Paz. Dentro del componente de justicia del SIVJRNR se creará un órgano que verifique el cumplimiento de las sanciones. Dicho órgano también otorgará las autorizaciones necesarias.

9. En la página 167 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 65 tercer párrafo, se elimina la frase "salvo la nacionalidad colombiana para los extranjeros" dado que se acordó que no habrá magistrados extranjeros, quedando así: "Para ser elegido Magistrado del Tribunal para la Paz deberán reunirse los mismos requisitos que para ser magistrado de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema o del Consejo de Estado de Colombia, salvo la nacionalidad colombiana para los extranjeros. En ningún caso se aplicará un sistema de carrera."

10. En la página 200 del Acuerdo Final, el numeral 6.1.8. "Inicio de la implementación del Acuerdo Final", se modifica conforme al Acuerdo del 7 noviembre de 2016, quedando así: "Conforme a lo establecido en el Acuerdo del 7 de noviembre de 2016, el Acuerdo Final será firmado como Acuerdo Especial del artículo 3 común de las Convenciones de Ginebra y depositado tras su firma ante el Consejo Federal Suizo en Berna. A continuación, por el Presidente de la República se efectuará una declaración unilateral del Estado ante las Naciones Unidas comunicando dicho Acuerdo Final y 23.11.2016 solicitando la incorporación del mismo a un documento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en los términos establecidos en el Acuerdo de fecha 7 de noviembre de 2016".

11. En la página 271 en el Protocolo y Anexos del capítulo de DEJACIÓN DE ARMAS (DA) del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD) y Dejación de las Armas (DA), se corrige la primera palabra por un error de digitación en el primer párrafo de la sección de "Procedimiento", quedando así: "Para efectos de la DA, al día de la entrada en vigor del Acuerdo

Final se le denomina "día D". La DA implica una fase de Planeamiento y otra de Ejecución."

Firmado a los 23 días del mes de noviembre de 2016 en Bogotá, Colombia.

 

Por el Gobierno Nacional                                            Por las FARC-EP

Humberto de la Calle                                                   Iván Márquez

Jefe del Equipo Negociador                                        Jefe del Equipo Negociador

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En recuerdo del camarada Marcos Ana

En el dia de hoy, coincidiendo con la firma del Acuerdo Final para la terminación del Conflicto, hemos recibido la triste noticia del fallecimiento en Madrid del camarada Marcos Ana, militante histórico del Partido Comunista de España, poeta de la libertad, y personificación  de la dignidad de la lucha de los pueblos por la democracia y la libertad. 

Marcos Ana fue militante de la juventud comunista desde los 15 años y combatiente en las filas del Ejército Popular Republicano en defensa de la Republica española contra el golpe militar franquista que desemboco en la Guerra Civil española

Condenado a tres penas de muerte, paso 23 años recluido en las cárceles franquistas, desde los 18 años hasta la edad de 42. Fue el preso político que más años estuvo encarcelado por Franco.  Una vez puesto en libertad, como sobresaliente poeta y escritor, consagro su vida a denunciar los crímenes de la dictadura franquista y a luchar por la libertad de todas las personas encarceladas por sus ideas políticas, en cualquier lugar del mundo.

Fue un trabajador incansable por la reconciliación de los españoles tras la finalización de la dictadura franquista. De su boca nunca salió una palabra de odio o reproche personal a sus carceleros y sus torturadores.

Varios han sido sus pronunciamientos a favor del proceso de paz en Colombia y en apoyo a los presos políticos colombianos, el último de ellos en el año 2015. Nuestro eterno agradecimiento por ello.

El llamado "Nelson Mandela español" ha sido un ejemplo constante de solidaridad y entrega por la causa de la democracia, la libertad y el socialismo.

Expresamos nuestras más sentidas condolencias a la militancia del Partido Comunista de España, a la familia y a los compañeros y amigos de Marcos Ana, y afirmamos que Marcos siempre estará en nuestro recuerdo

Que la tierra te sea leve camarada Marcos Ana.

DELEGACION DE PAZ DE LAS FARC EP

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jueves, 24 de noviembre de 2016

Que la palabra sea la única arma de los colombianos

Para alcanzar la firma de este Acuerdo Definitivo, los colombianos vivimos más de siete décadas de violencia, medio siglo de guerra abierta, treinta y tres años en procesos de diálogos, un lustro de debates en La Habana, el desencanto del pasado 2 de octubre y el más histórico esfuerzo por conseguir el mayoritario consenso de la nación.

En esta última etapa enriquecimos y modificamos el Acuerdo anterior, teniendo en cuenta las inquietudes y las propuestas, aclaraciones y definiciones puntuales hechas por los más variados grupos  y organizaciones sociales, sectores de opinión y movimientos y partidos políticos. Estudiamos con desprevención y esmero todo lo puesto a consideración de las partes en la Mesa por los interesados, e introdujimos importantes y numerosos cambios y modificaciones sustanciales a los textos antiguos, hasta convertir el Acuerdo Final en Definitivo.

La Mesa de La Habana se vio rodeada nuevamente del apoyo de la comunidad internacional, preocupada hondamente porque los esfuerzos por la paz en Colombia llegaran a buen puerto. Las voces de aliento de la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el gobierno de los Estados Unidos, El Vaticano, la CELAC y los países acompañantes Venezuela y Chile, habrían de sumarse a la permanente diligencia de Cuba y Noruega, países garantes del proceso, que estuvieron noche y día velando por la exitosa culminación de los trabajos de las delegaciones. A todos ellos y ellas nuestro eterno reconocimiento.

Son artífices de este Acuerdo Definitivo las organizaciones de mujeres de Colombia, que se manifestaron en muchas formas para dar a conocer el verdadero sentido de sus aspiraciones. Igual podemos decir del movimiento LGTBI. Nos reunimos en La Habana con delegaciones de diversos credos cristianos, de movimientos sociales y distintos partidos políticos. Varias personalidades de la política colombiana  también se hicieron presentes para aportar sus puntadas en el anhelo común de tejer las más sabias fórmulas.

Nuestro sentimiento de solidaridad y admiración a las y a los miles de compatriotas que salieron a las calles y plazas de ciudades y pueblos, a manifestar su condena a la guerra, su respaldo a los fundamentos del Acuerdo Final, y a exigir a las partes sentadas a la Mesa no pararse hasta firmar un Acuerdo Definitivo. A los y a las jóvenes y estudiantes universitarios que consiguieron despertar una auténtica movilización nacional en defensa de la solución política, y que promovieron y conquistaron un Pacto Juvenil por la Paz, entre la mayoría de las representaciones políticas de los distintos partidos y movimientos, incluidos el Partido Conservador y el Centro Democrático.

A las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, a los líderes agrarios y comunales con amplia trayectoria en el trabajo por la paz en los territorios, a las decenas de miles de familias que se unieron a las FARC en las vigilias por la paz, a las personalidades de la iglesia católica, la ciencia y el mundo del arte, a los académicos de diferentes universidades, a las plataformas por la paz que brotaron en las ciudades del país, a quienes se unieron a las marchas del silencio, de las flores, de las víctimas de la Unión Patriótica, a quienes fundaron los campamentos por la paz y se sembraron en ellos, a quienes convocaron actos por la paz en distintas ciudades del mundo. Este Acuerdo Final les pertenece porque ayudaron a construirlo con sus esperanzas y acciones.

El pueblo de este país está harto de la violencia, de la intolerancia, de los estigmas y señalamientos. Quiere y exige un cambio profundo en las costumbres políticas, que cesen la corrupción, la mentira, el engaño. La primera demanda nacional es que se ponga fin al uso de las armas en la política, que se garantice el derecho a disentir, a hacer oposición, a protestar contra la mala administración, contra las leyes injustas, contra la arbitrariedad y el abuso de los funcionarios en el poder. Que la vida, la integridad personal, las libertades de movimiento y pensamiento sean reales. Por eso Colombia cierra filas en torno a este Acuerdo Definitivo.

Porque implicó debates profundos con todas las voces del Establecimiento, involucró a prestantes miembros de las fuerzas armadas, tensó las posiciones a los puntos más extremos, requirió singulares esfuerzos de aproximación. Nadie debería quedarse por fuera de él. Con este Acuerdo no se deponen posiciones ideológicas, políticas o de conciencia, sólo ponemos fin de manera definitiva a la guerra. Para confrontar civilizadamente las contradicciones.

Por eso reclamamos su implementación pronta y eficaz, a fin de desatar la edificación de la convivencia democrática, la paz y la justicia social en nuestro país. No más asesinatos de dirigentes sindicales, agrarios o populares, de reclamantes de tierras, de activistas sociales, de opositores políticos de izquierda. No más amenazas ni hostilidades. Es inaudito que a estas alturas sigan cayendo guerrilleros de las FARC con extraños argumentos, que las denuncias por violaciones a los derechos humanos sean pan de cada día, que de todas partes broten quejas de comunidades por los planes de ocupación militar, por operaciones de erradicación forzada de sus cultivos pese a lo pactado. Asombran al país el desalojo violento del campamento por paz de la Plaza de Bolívar, la indolencia del gobierno nacional frente a los asesinatos de dirigentes campesinos y activistas de la Marcha Patriótica. Mientras se felicita al Ejército Nacional por propinar golpes al ELN, es nula la solidaridad hacia las familias de los activistas populares y guerrilleros de las FARC dados de baja. 

Confiamos en tomar parte activa, en plena legalidad, en los ya próximos debates y justas políticas. Destacamos la importancia que tendría para el país la conformación de un gobierno de transición, cuyo propósito fundamental sea el cumplimiento cabal de los Acuerdos de La Habana, el cual debería estar integrado por todas las fuerzas y sectores que han trabajado sin tregua por ellos.

Extendemos nuestro saludo a Donald Trump por su elección como nuevo Presidente de los Estados Unidos y aspiramos a que su gobierno pueda jugar un destacado papel en beneficio de la paz mundial y continental. Esperamos que el propósito superior de la paz en Colombia, que contribuirá decisivamente al entendimiento en toda Latinoamérica y el Caribe, siga contando con el respaldo y la aquiescencia del nuevo gobierno de Washington.

Reiteramos nuestra solidaridad con todas las víctimas de esta larga guerra, sea cual sea el bando al que hayan pertenecido, así como nuestra petición de perdón por las consecuencias que para ellos hayan podido provenir de nuestras manos. A nuestros adversarios políticos nuestro respeto, nuestro ramo de olivo, nuestra invitación fraternal a convivir en la diferencia. No habrá más violencia entre colombianos por razones políticas, ese sólo hecho debe llenarnos de ánimo para trabajar por hacer de nuestra patria un país muchísimo mejor. Creemos indispensable que para el bien del país, la palabra sea la única arma que nos permitamos usar los colombianos.

Bogotá, 24 de noviembre de 2016

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Comunicado Conjunto # 7

Bogotá, Colombia, 24 de noviembre de 2016

FE DE ERRATAS

Las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP hacemos constar que en el documento "Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera" de fecha 12 de noviembre de 2016, se han advertido los siguientes errores:

1. En la página 69 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.2.1.1 que trata sobre las garantías para el nuevo partido o movimiento político en materia de financiación y asistencia técnica/funcionamiento seelimina la palabra "previa" por tratarse de un error de digitación, quedando así: "Como una medida para facilitar el tránsito de las FARC-EP a la actividad política legal, el partido o movimiento político que constituyan recibirá anualmente, entre la fecha del registro y el 19 de julio de 2026, una suma equivalente al promedio que recibieron los partidos o movimientos políticos con personería jurídica para su funcionamiento en las elecciones previas a la firma previa del Acuerdo Final. El uso de estos recursos se hará acorde con las reglas que aplican a todos los partidos y movimientos políticos."

2. En la página 82 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.4.3 que trata sobre la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, se debe eliminar el tercer párrafo que dice: "Mientras se surte el proceso de formalización del nuevo partido político que surja del tránsito de las FARC-EP a la actividad política legal, la Mesa de Conversaciones definirá dos experto/as independientes para integrarla". Esta frase proviene de la versión anterior del Acuerdo y no corresponde con el ajuste realizado respecto a la composición de esta Comisión.

3. En la página 88 del Acuerdo Final, en el subpunto 3.4.7.3 que trata sobre el Delegado/a Presidencial, en la tercera línea, la referencia correcta al numeral del "Acuerdo sobre Participación Política: Apertura Democrática para construir la paz" es 2.1.2.1, literal a.

4. En la página 150 del Acuerdo Final en el Subpunto 5.1.2 numeral 35 se incluye la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, quedando así: "La protesta pacífica, la defensa de los derechos humanos, y el liderazgo de grupos de la sociedad civil, no pueden ser por sí mismos tipificados penalmente, ni penados. En caso de haber sido sancionados se otorgarán mecanismos de tratamiento especial que puedan llegar incluso hasta la extinción de la responsabilidad. La Sala de Amnistía e Indulto, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas y la Sección de Revisión del Tribunal para la Paz serán competentes para decidir si extingue, revisa o anula las sanciones, investigaciones y sentencias impuestas en los anteriores supuestos".

5. En la página 155 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 en el numeral 48, literal h se elimina la palabra "contenidos" para evitar la redundancia, y se corrige un error de digitación, quedando así: "La Sala podrá realizar compulsa de copias respecto a los Informes establecidos en los apartados (b) y (c) de este numeral cuando aprecie indicios de que los mismos contienen contenidos, acusaciones, conductas o denuncias aparentemente falsas elaboradas dolosamente, o cuando aprecie ánimo de cometer fraude procesal con la presentación de los mismos. Las compulsas de 23.11.2016 copias serán remitidas a los órganos judiciales competentes en la jurisdicción ordinaria colombiana, los cuales deberán actuar conforme a lo de su competencia aplicando lo establecido en las leyes penales internas, dando consideración a dichos Informes de denuncia resentada ante la justicia ordinaria. Los órganos judiciales competentes deberán informar cada seis meses a la Sala de reconocimiento de verdad, de responsabilidad y de determinación de los hechos y conductas, el estado del procedimiento judicial relativo a cada compulsa de copias."

6. En la página 157 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 48, literal r, se elimina el término "Sección de enjuiciamiento del Tribunal" y se reemplaza por "Sección de primera instancia del Tribunal para la Paz para casos de ausencia de reconocimiento de verdad y responsabilidad" quedando así: "En el supuesto de que la persona individualizada como responsable en una declaración colectiva manifieste su desacuerdo con dicha individualización de su esponsabilidad, enviar el caso a la Unidad de investigación y acusación, para que esta decida si hay mérito para ser remitido a la Sección de primera instancia del Tribunal para la Paz para casos de ausencia de reconocimiento de verdad y responsabilidad"

7. En la página 164 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 en el numeral 59 se elimina la frase "tal y como indica el artículo 28 del Estatuto de Roma" y se reemplaza por "tal y como se establece en el derecho internacional", quedando así: "Se entiende por control efectivo de la respectiva conducta, la posibilidad real que el superior tenía de haber ejercido un control apropiado sobre sus subalternos, en relación con la ejecución de la conducta delictiva, tal y como se establece en el derecho internacional, tal y como indica el artículo 28 del Estatuto de Roma".

*Esta modificación fue acordada entre el Gobierno y las FARC-EP

8. En la página 166 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 62 se eliminan las dos últimas frases dado que ya se acordó al inició de ese numeral cuál va a ser el órgano de verificación del cumplimiento de las sanciones, quedando así: Los desplazamientos para realizar actividades acordes con el cumplimiento de la sanción serán monitoreados por el anterior mecanismo, el cual también otorgará las autorizaciones para los desplazamientos que no estén relacionados con el cumplimiento de la sanción cuando dichos desplazamientos no estén expresamente autorizados en la sentencia, sin perjuicio de las competencias de la Sección de Primera Instancia del Tribunal para la Paz. Dentro del componente de justicia del SIVJRNR se creará un órgano que verifique el cumplimiento de las sanciones. Dicho órgano también otorgará las autorizaciones necesarias.

9. En la página 167 del Acuerdo Final, en el subpunto 5.1.2 numeral 65 tercer párrafo, se elimina la frase "salvo la nacionalidad colombiana para los extranjeros" dado que se acordó que no habrá magistrados extranjeros, quedando así: "Para ser elegido Magistrado del Tribunal para la Paz deberán reunirse los mismos requisitos que para ser magistrado de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema o del Consejo de Estado de Colombia, salvo la nacionalidad colombiana para los extranjeros. En ningún caso se aplicará un sistema de carrera."

10. En la página 200 del Acuerdo Final, el numeral 6.1.8. "Inicio de la implementación del Acuerdo Final", se modifica conforme al Acuerdo del 7 noviembre de 2016, quedando así: "Conforme a lo establecido en el Acuerdo del 7 de noviembre de 2016, el Acuerdo Final será firmado como Acuerdo Especial del artículo 3 común de las Convenciones de Ginebra y depositado tras su firma ante el Consejo Federal Suizo en Berna. A continuación, por el Presidente de la República se efectuará una declaración unilateral del Estado ante las Naciones Unidas comunicando dicho Acuerdo Final y 23.11.2016 solicitando la incorporación del mismo a un documento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en los términos establecidos en el Acuerdo de fecha 7 de noviembre de 2016".

11. En la página 271 en el Protocolo y Anexos del capítulo de DEJACIÓN DE ARMAS (DA) del Acuerdo de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD) y Dejación de las Armas (DA), se corrige la primera palabra por un error de digitación en el primer párrafo de la sección de "Procedimiento", quedando así: "Para efectos de la DA, al día de la entrada en vigor del Acuerdo

Final se le denomina "día D". La DA implica una fase de Planeamiento y otra de Ejecución."

Firmado a los 23 días del mes de noviembre de 2016 en Bogotá, Colombia.

 

Por el Gobierno Nacional                                            Por las FARC-EP

Humberto de la Calle                                                   Iván Márquez

Jefe del Equipo Negociador                                        Jefe del Equipo Negociador

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martes, 22 de noviembre de 2016

Comunicado Conjunto #6

Bogotá, Colombia, 22 de noviembre de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado firmar el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera del 12 de noviembre, el próximo jueves 24 de noviembre a las 11:00 a.m. en el Teatro Colón de Bogotá.

De igual forma, las delegaciones acordamos que el mecanismo de refrendación de este Acuerdo será a través del Congreso de la República y estamos precisando los procedimientos que se van utilizar para este propósito.

La consolidación de la paz requiere que avancemos con paso firme hacia la implementación de los acuerdos que permitan superar tantos años de conflicto en Colombia.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Carta abierta al Señor Presidente: Juan Manuel Santos

Señor Presidente:

A pocas horas de la firma del Acuerdo Final entre el Gobierno que usted preside y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP, el dolor y la indignación nos han obligado dirigirle esta carta pública, para que usted, también públicamente, haga claridad y siente su posición y compromiso, no con las FARC, sino con el pueblo colombiano en general, con relación al "Plan Pistola" que se viene ejecutando contra dirigentes populares en todo el país.

Es muy dramática y preocupante la situación: más 200 muertos en lo que va corrido del año, con un total manto de impunidad. Un nuevo genocidio está en marcha contra líderes sociales y campesinos.

Esta misma semana, ocurrió lo siguiente:  

- Atentado contra Argemiro Lara de FENSUAGRO en Sincelejo.

- Asesinato de Erley Monroy dirigente ASCAL-G en  San Vicente Del Caguan, Caquetá.

- Atentado contra Danilo Bolaños, líder de ASTRACAN en Nariño, cuando se disponía a participar en un Cabildo por la Paz.

- Asesinato de Didier Losada Barreto, dirigente campesino en San Juan del Losada, área de San Vicente del Caguán.

-Atentado contra Víctor Hugo Cuéllar en San Vicente del Caguán, Caquetá.

- Acaban de asesinar a Rodrigo Cabrera, hermano del líder de víctimas de Policarpa, Nariño.

Es tan grave la situación que en las últimas 48 horas se han presentado 3 muertes y 2 atentados.

Señor Presidente, es de conocimiento público que quienes están detrás de estos asesinatos selectivos y de carácter político, son los mismos que han cosechado  dinero,  poder y privilegios, gracias a la guerra fratricida que por más de 52 años ha desangrado al país; son los mismos para quienes, no hay, ni habrá acuerdo de paz alguno que les satisfaga, por bueno que este sea, porque lo que quieren es que la guerra continúe, para seguir acrecentando más privilegios y poder.  

Colombia entera recuerda, que usted, en un acto de valor moral reconoció  la culpabilidad del Estado en el exterminio de más de 5.000 líderes de la Unión Patriótica. Este es un importante paso en el proceso de reparación, pero nadie se explica por qué, si hay determinación de acabar con la guerra sucia no se toman las decisiones que efectivamente desarticulen el paramilitarismo.

No es admisible, que tomando nombres como "Los Úsuga" o las "Águilas Negras", se mantenga una cortina de humo para ocultar la responsabilidad de determinadores agazapados en el Bloque de Poder Dominante.

Por un momento, señor Presidente, haga un ejercicio mental y póngase en el lugar de las organizaciones sociales victimizadas, o en el nuestro, y pregúntese ¿qué actitud asumiría usted frente a este río de sangre que amenaza con arrasar el proceso de paz que adelantamos? Y qué haría Usted, ante la reciente violación del cese al fuego que produjo la muerte de dos guerrilleros en el sur de Bolívar?

Si está comprometido con la paz de Colombia actúe en consecuencia poniendo punto final a este exterminio de inocentes cuyo pecado parece ser su pensamiento crítico y visión de nuevo país, implementando ya el acuerdo sobre garantías de seguridad.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL FARC-EP

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domingo, 20 de noviembre de 2016

Colombia no puede dejar escapar esta oportunidad

Por Gabriel Ángel.

El nuevo Acuerdo Final de La Habana suscrito el 12 de noviembre anterior, conocido como el Acuerdo Definitivo o el Acuerdo de la Esperanza, ha servido para desatar una agitación enorme en Colombia, en parte por el hecho de haber logrado alcanzarse en un término relativamente breve, pero sobre todo por las especulaciones y falsedades echadas a rodar a toda prisa en los grandes medios, cuyo origen es fácil rastrear en la extrema derecha, y por desgracia, en las declaraciones precipitadas de altos funcionarios del gobierno actual.

En unas cuantas horas fueron encendidas las alarmas en todos los sectores, como si en vez de tratarse de un pacto afortunado y feliz que logra apaciguar las posiciones más radicales de una y otra parte, al tiempo que consensuar las fórmulas más realistas posibles para poner fin al conflicto armado que desangra el país, se tratara de un conjunto de recetas destinadas a despertar furiosa inconformidad tanto en los enemigos como en los amigos de la solución política.

Para la ultraderecha se ratificó la impunidad, se le hizo conejo a Colombia, el acuerdo no puede ser definitivo, se violó la democracia expresada en el triunfo del no, el Presidente y las FARC le mintieron al país y luego se contradijeron, entre otras perlas. Declaraciones oficiales afirmaron que se acababan las zonas de reserva campesina, el bloque de constitucionalidad, el enfoque de género, que las FARC renunciaban a muchas cosas, en fin, inexactitudes a granel. Sectores sociales de izquierda, rurales o de género gritaron traición, muchos tambalearon, otros dudaron,  de repente se produjo una incertidumbre general. Lo que en verdad constituía una histórica victoria para Colombia, fue presentado como una horrenda catástrofe para su pueblo.

La patraña puede desvanecerse con la mayor facilidad posible, simplemente leyendo y analizando desapasionadamente el Acuerdo Final del 12 de noviembre. Incluso se difunde un link por las redes en el que cualquier lector puede ir comparándolo con el Acuerdo del 24 de agosto, y apreciar las numerosas modificaciones resaltadas en colores distintos en las dos publicaciones. De ese modo, conociendo, difundiendo, explicando y socializando el verdadero Acuerdo y no sus manipulaciones perversas, podrá salírsele al paso a la conocida estrategia de generar indignación irracional contra la sabia fórmula de paz, ya empleada y confesada por reconocidos voceros de la ultraderecha frente al plebiscito del 2 de octubre. 

Pero además conviene pensar por un momento en otros aspectos. La diferencia por la que venció el no fue demasiado pobre, un escaso 0,43 por ciento. Y luego se fueron conociendo muchas cosas que pusieron de presente el carácter precario de ese resultado. Las FARC fueron las primeras, por boca de su comandante en jefe Timoleón Jiménez, en reconocer que si el triunfo del sí se hubiera producido en circunstancias semejantes, la polarización a la que se hubiera abocado el país hubiera sido más que escandalosa. 

Luego vendrían las declaraciones de Juan Carlos Vélez sobre el diseño de la campaña del no. Y la reveladora emergencia de las iglesias evangélicas como las auténticas movilizadoras del voto contra la denominada ideología de género, inexistente en los acuerdos, pero pérfidamente presentada como fundamental en ellos. Esa reacción de tipo religioso sumó por lo menos dos millones de votantes, desvertebrando por completo la aspiración del Centro Democrático de presentarse como el único personero del no. Y cada día se fue destapando que gran parte de la votación ganadora respondió también a un rechazo de la gestión gubernamental del Presidente Santos, como si sufragar por el sí en apoyo a los acuerdos significara que se era automáticamente santista, quizás el más sucio de los recursos empleados por la campaña uribista por el no.

Colombia percibió de inmediato que había sido objeto de un engaño. Y lo expresó de modo espontáneo con una auténtica movilización nacional en defensa de lo acordado en La Habana, poniendo de presente la necesidad de defenderlo en sus aspectos fundamentales. La juventud colombiana se movilizó en bloque para rechazar cualquier intento de regresar a la guerra, al tiempo que aparecieron los campamentos por la paz en distintas capitales del país, defendiendo la consigna de no levantarlos hasta tanto no se produjera el nuevo Acuerdo Definitivo. El campanazo de alerta de la nación entera, ante la sola posibilidad de la ruptura de las conversaciones, resonó de modo ensordecedor. Hubo vigilias por la paz en toda la geografía colombiana. 

Personalidades de la iglesia católica como Francisco de Roux, o de la historia del conflicto como el profesor Moncayo, o de la ciencia pura como el doctor Rodolfo Llinás, académicos de la Universidad Nacional, movimientos como PazALaCalle, plataformas como Común Acuerdo y Paz Completa, marchas del silencio, de las flores, de víctimas de la UP, artistas como Felipe Arturo Pérez, Doris Salcedo, César López, y otro número importante, se añadieron diariamente a los llamados de estudiantes, indígenas, comunidades negras y campesinas, incluso con participación de buena parte de la masa abstencionista, así como con el liderazgo de organizaciones de trayectoria en la construcción de paz en los territorios, en todo el país y en varias ciudades del mundo, en acciones ciudadanas y rurales en un clamor abrumador por la paz. Cabe destacarse de modo especial el llamado Pacto Juvenil por la Paz que también firmó la derecha. 

Eso no puede olvidarse por cuanto creó el ambiente que permitió al gobierno y las FARC expresar su propósito de tratar de enmendar del modo más justo posible lo ocurrido con el triunfo del no. El gobierno conversaría con sus voceros y recogería todas sus inquietudes y propuestas, al tiempo que las FARC en La Habana dialogarían también con organizaciones sociales, movimientos juveniles y estudiantiles, jefaturas políticas y personalidades, con el ánimo de aclarar el contenido del Acuerdo y escuchar atentamente sus planteamientos. La Mesa entonces volvería a reunirse para discutir el material acumulado, sopesarlo, reconocer su parte de verdad y de ser posible incorporarlo en un nuevo Acuerdo Final que fuera entonces expresión ya no sólo de quienes compartían el Acuerdo de La Habana, sino también de quienes le hacían reparos en uno u otro sentido. Exactamente eso fue eso lo que se hizo hasta el 12 de noviembre.

En jornadas agotadoras que se extendieron muchas veces hasta después de la medianoche, en las que por momentos parecía que resultaría imposible ponerse de acuerdo. Una de las más singulares tácticas de la extrema derecha, ha sido sostener que el gobierno de Santos los ignora por completo, como si las FARC no fueran testigos y destinatarios directos en la Mesa, de las arremetidas de los voceros gubernamentales en defensa de esas posiciones ultra radicales. Hay una verdad elemental en cualquier negociación, ninguna de las partes va a obtener todo cuanto aspira, tendrá que ceder en pro de un arreglo, so pena de hacerlo imposible. Los que comparan los discursos iniciales de las FARC con los discursos finales en la firma de los Acuerdos, se percatan  de cuánto cedimos. ¿Por qué no iban a ceder también nuestros adversarios? Eso es lo que significa un consenso, encontrar elementos comunes que resuelvan hasta donde sea posible los disensos.

Las FARC-EP no combatimos durante medio siglo al Estado colombiano para llegar a un acuerdo final en el que no  podamos hacer política y aceptemos pagar largas penas tras las rejas. Ninguna organización revolucionaria armada aceptaría algo semejante. Por eso la ingeniosa y balanceada fórmula de justicia pactada en el punto de Víctimas. Que también considera en su grave dimensión criminal las conductas violatorias de las leyes penales, los derechos fundamentales y el derecho internacional  humanitario por parte de agentes estatales y terceros vinculados al conflicto. Es claro que más que molestarse por la que llaman impunidad para nosotros, otra falsedad monumental pregonada por la ultraderecha, lo que más les preocupa es tener que responder ellos mismos por sus hechos ante una justicia imparcial que no puedan manosear.

Del mismo modo, no conversamos durante seis años hasta conseguir por fin un Acuerdo con el Estado colombiano, para echarlo al bote de la basura sólo porque a los señores del Centro Democrático o el conservatismo les parece que no colma sus aspiraciones. Si estos colombianos fueran realmente honestos, si meditaran sinceramente en cuánto de su pensamiento aparece signado en el Acuerdo de La Esperanza, tendrían que reconocer que lo acordado es el más justo y acertado balance entre todos los sectores del país. El comunismo con el que amenazan no aparece por ningún lado, el llamado modelo económico no entró en la discusión por obra de la oposición cerrada del gobierno. Un acuerdo sólo para las aspiraciones ultramontanas resulta carente del más mínimo de los realismos. Se escuchó a todos, y de cada uno se incorporó lo máximo posible.

Es por eso que la oportunidad que se ha puesto al alcance de Colombia carece de parangón en su historia. Hay vigente un cese el fuego bilateral y definitivo entre el Estado colombiano y las FARC, los guerrilleros tienen toda la disposición de seguir adelante en su reincorporación a la vida civil según lo pactado en los Acuerdos, hemos avanzado un trecho enorme en el camino a la reconciliación, por primera vez en por lo menos setenta años hay la posibilidad real de vivir en paz y bajo un régimen más democrático y justo. ¿Por qué no podemos materializarlo? ¿Qué padre o madre de familia en el país se opondría a que sus hijos crecieran en un país distinto? Es lo que debemos pensar todos en la hora, a fin de cerrar filas por el carácter definitivo del Acuerdo de la Esperanza. La movilización nacional que comenzó al día siguiente del plebiscito del 2 de octubre ha de multiplicarse y hacerse valer. Un inmenso caudal de los votantes por el no ya cambió su opinión. Así también una buena porción del abstencionismo. No es el momento para las vacilaciones ni incertidumbres. La paz es ahora y para siempre.

 La Habana, 17 de noviembre de 2016.

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sábado, 19 de noviembre de 2016

A Los Familiares Del Compañero Erley Monroy


Reciban de parte de los integrantes de las FARC-EP del Punto de Preagrupamiento Temporal El Diamante nuestras más sentidas condolencias acompañadas de un abrazo fraternal y sincero por el vil asesinato del compañero Erley Monroy.

Sabemos de la trayectoria y compromiso de Erley durante toda su vida por mejorar las condiciones de vida de los habitantes del Lozada-Guayabero, no dudamos en condenar este crimen y en exigir para todos y todas, las garantías plenas para desarrollar actividades políticas.

Los acompañamos en su dolor y nos comprometemos a seguir perseverando por la implementación inmediata de los Acuerdos de La Habana, para que este crimen no quede en la impunidad y todos podamos tener la posibilidad de ejercer nuestro derecho a hacer política sin el temor de ser asesinados.

GUERRILLEROS DE LAS FARC-EP

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viernes, 18 de noviembre de 2016

Cese al Fuego y a las Hostilidades Bilateral y Definitivo?

Por Isabel Vargas
Frente Manuel Cepeda Vargas

Me levanto como cualquier colombian@ del común, los rayos del sol se han colado por la ventana y mi espíritu me urge ponerme en pie y realizar algo que me llene, trabajar y producir para responderle a la sociedad; alguna buena acción para responder a la moral, el reporte matutino por WhatsApp a mi compañero y a mi madre recordándoles lo mucho que los quiero, para responder a mis sentimientos. No he terminado con mi rutina matutina cuando me percato del enemigo en casa… cómo encender la tele o la radio y no encontrarme perseguida y ajusticiada por la libre expresión de seudo – comunicadores que me motivan a llenarme de odio ante un gobierno mentiroso, llenarme de odio ante una violenta acción opositora, llenarme de odio ante la acción de ladrones y asesinos que actúan impunemente, llenarme de odio disque contra los que votaron NO a la paz, y odio disque por los que votaron SI a las FARC y la impunidad.

Imagen BOCAC,  farc-ep 2016

Mis respetos a los verdaderos comunicadores sociales, profesionales que intentan informar de manera objetiva sobre los hechos del día a día, aquellos que con ética profesional buscan no solo informar, sino formar a la gente, generar procesos de cambio social con una y mil estrategias de productos creativos que intenten forjar un desarrollo humano y social con sanos principios éticos morales.

Entonces nuevamente retumban los ecos noticiosos, produciendo migraña en los compatriotas, de la frase que se siente entre el estomago y el alma: "ahora si se va al traste este proceso de paz"; y cómo no pensarlo ante tamaña noticia, "en el sector de Mina Golfo, en Santa Rosa, Sur de Bolívar (…) se produjeron combates, dejando como resultado la muerte de dos sujetos que terminaron siendo parte del Frente 37 de las Farc. Otro más se entregó a las tropas que adelantaban la acción", como publican medios como El Espectador.

Ver edición del El Espectador al respecto>>>

Qué paso? Dónde quedo el famoso Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y definitivo? Un compromiso apellidado "definitivo", pero que se limita hasta el 31 de diciembre del presente año.

Entonces nos damos cuenta de cómo los montones de acuerdos firmados, sellados y rematados con la fotografía de cálida estrechada de manos, pueden quedar en polvorientos archivadores arrojados al olvido. Y uno insiste en el escrito, en el título, pero nada, no hay coincidencia y consecuencia del espíritu con que estos documentos se construyeron.

Y es que el conflicto en Colombia no solo ha sido armado, sino económico, político, social y cultural; el enfrentamiento entre políticas y formas de pensar ha sido variado, por lo que exige que para su solución la respuesta tenga que ser de la misma forma variada, que responda a apuestas económicas, políticas, sociales y culturales, empezando por el compromiso básico de no matarnos, de parar con el enfrentamiento armado, de no hacer uso las armas para hacer política. Parar de matarnos no simplemente porque sí, no por que logró imponerse una fuerza sobre la otra, o por debilidad o por cansancio, sino porque se reconoce el desgaste, de uno y otro lado, de quienes vivieron cuerpo a cuerpo la confrontación armada, se reconoce el gasto presupuestal en la guerra que ha imposibilitado la inversión y nos ha hundido en un atraso social y económico general.

Imagen BOCAC,  farc-ep 2016

El cese al fuego se fundamenta en la revaluación de la política de Seguridad Nacional, orientada a hacer persecución al "enemigo interno", figura malévola que generó una cultura de exterminio de seres humanos, igualando una persona o grupo social a una "plaga", imponiendo la pena de muerte por mano propia basándose en el "deber". El deber en que se soportan, según empolvados documentos que reposan en archivadores, se basa en el respeto a la vida, en brindar seguridad (no a todo costa, como nos han hecho creer) respetando la institucionalidad, el poder judicial y al debido proceso antes que todo. Entonces debiesen acabarse las argucias de buscar razones para justificar el asesinato de gente a diestra y siniestra.

El Cese al fuego y las hostilidades, pretende acabar con la desigualdad social, la discriminación entre quienes tienen derecho a vivir y quienes no son dignos de este mundo. Es decir, pasar de una cultura de desprecio por la vida a una cultura de respeto y valoración de la vida. Será muy difícil eso? Será acaso difícil constituir un hábito de tolerarnos pese a la diferencias? Escucharnos sin esas ganas de matar a quien piensa distinto? Será muy difícil ser responsables con lo que hablamos y/o publicamos, bajándole al tono, a las hostilidades de querer enfrentar a los otros y luego lavarse las manos diciendo: "yo solo dije", "yo solo publiqué"?

El Cese al fuego parte de pensar antes de actuar, muy difícil? El cese de hostilidades parte de pensar antes de hablar, muy difícil?. Como reza un refrán: no hay cosas difíciles, sino personas incapaces.

Ahí les dejo pa' que lo piensen.

Isabel Vargas
Frente Manuel Cepeda Vargas

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jueves, 17 de noviembre de 2016

El nuevo acuerdo de paz y de esperanza.


Gracias al clamor del pueblo colombiano y producto de la inquebrantable voluntad de paz de las partes, el pasado 12 de noviembre hemos firmado un Acuerdo definitivo para el fin del conflicto. Estamos convencidos de que esta es una victoria de nuestros combatientes, el movimiento social y popular y todos los sectores democráticos del país amantes de La Paz.

La movilización ciudadana y los aportes recibidos desde las más diversas expresiones sociales y políticas, han vigorizado y enriquecido el Pacto de Paz, sin que éste hubiese perdido su esencia labrada en más de 4 años de diálogos. 

Es un Acuerdo definitivo, incluyente y con las voces de todos y todas: de los múltiples credos religiosos, de las mujeres, de la población LGTBI, de la juventud y los estudiantes, de los partidos políticos, de la academia, de los empresarios, de la rama judicial, de los defensores de DD.HH., de militares y guerrilleros. En él se consagran La Paz y la reconciliación para nuestro  pueblo, sin detrimento de lo conquistado en derechos por ningún sector de la sociedad.

Para quienes acompañaron este importante proceso de respaldo a la paz y conquista de este acuerdo definitivo, la historia y las futuras generaciones guardarán infinitas gratitudes y reconocimientos. 

El Acuerdo Final ha sido firmado en uso de las facultades constitucionales vigentes del Presidente de la República, en concordancia con los procedimientos propios del Derecho Internacional Humanitario, y en el marco de la jurisprudencia contenida en la sentencia C-376/2016 de la Corte Constitucional.

El Acuerdo cerrado por las partes el pasado 12 de noviembre, es un acuerdo definitivo, suscrito como reza en su Preámbulo como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949, para efectos de su vigencia internacional. 

La paz no da más espera ni soporta dilaciones. 

Este Acuerdo definitivo espera ahora su refrendación para dar paso a su pronta implementación por la que claman las mayorías en las calles y plazas de Colombia.

El Acuerdo Definitivo no es un acta de rendición de la insurgencia, ni del gobierno, sino un gran consenso conquistado con la amplia mayoría de sectores sociales y políticos para terminar la guerra sin sacrificar la esencia de los derechos reivindicados por la ciudadanía.

Una lectura rigurosa del texto final, deja en claro que lejos de cualquier artificio propagandístico, no se ha claudicado en ninguno de los puntos fundamentales que inspiraron nuestra lucha armada y que nos llevaron a construir esta senda hacia la paz. La Reforma Rural Integral, la Apertura Democrática, la Solución política al problema de los cultivos de uso ilícito, la Verdad, Justicia, Reparación y No repetición para las Víctimas, y el Enfoque de Género, permanecen en el documento.

Se garantiza igualmente la reincorporación de los integrantes de las FARC-EP a la vida civil y su tránsito a movimiento político legal en pleno goce de sus derechos políticos, y se deja atrás las añoranzas del derecho penal del enemigo y de un sistema judicial punitivista y carcelero, para dar paso a un nuevo sistema de justicia restaurativa para todos los actores del conflicto. 

La necesaria seguridad jurídica de todo lo acordado se mantiene, al definirse claramente que todos los contenidos que correspondan al derecho internacional humanitario o a los derechos fundamentales y sus conexos, serán parámetros obligatorios para la interpretación y validez de todas las normas que reglamentan el acuerdo. 

Al conservar su arquitectura fundamental, el Acuerdo definitivo posee la potencia transformadora y democratizadora para dejar atrás a la vieja Colombia de guerra y miseria. 

Somos conscientes de que la posibilidad real de desatar la potencia transformadora de los acuerdos descansa sobre su legitimidad política y social, de la decidida participación democrática en su implementación y desarrollos, a la que convocamos desde ya a todo el pueblo colombiano. 

Esta firma no es el punto de llegada ni para el país ni para nuestra lucha insurgente. Es un paso más en la concreción del anhelo de todos los colombianos y colombianas por vivir en una Colombia democrática, con justicia social. Las FARC-EP seguiremos trabajando incansablemente por avanzar en el cumplimiento de lo acordado y por proseguir nuestra lucha por una Nueva Colombia sin el recurso de las armas. Por ello, reiteramos el llamado que hiciéramos con el Gobierno a concertar con todas las fuerzas vivas del país, "un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social", que permita continuar y consolidar esta ola de transformaciones en pos de la reconciliación de nuestra patria que este Acuerdo de Paz ya ha desatado.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC EP.

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Comunicado Conjunto No. 5

Comunicado Conjunto No. 5

La Habana, Cuba, 14 de noviembre de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP informamos a la opinión pública lo siguiente:

• A partir de este momento los colombianos pueden leer en su totalidad, el nuevo Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera que incluye los cambios, precisiones y ajustes firmados el 12 de noviembre.

• El texto completo está disponible en la página web www.mesadeconversaciones.com.co

• Estamos convencidos que la lectura de todo el documento permite una comprensión integral y genuina de lo acordado, y que los cambios, precisiones y ajustes del nuevo Acuerdo lo fortalecen y responden a las inquietudes y sugerencias hechas por diferentes sectores de la sociedad, preservando a la vez  las reformas y transformaciones contenidas en el Acuerdo del 26 de septiembre, que son la base de una paz estable y duradera.

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domingo, 13 de noviembre de 2016

Discurso de cierre del Acuerdo Definitivo de Paz de las FARC-EP

Nuestro saludo cordial al Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, y por su intermedio, a los comandantes Fidel y Raúl que generosamente ofrecieron su territorio y la logística necesaria para que los colombianos resolviéramos nuestras diferencias; Saludo a los representantes de los países garantes, Noruega y Cuba que estuvieron siempre al lado de los plenipotenciarios en los momentos más difíciles y los de satisfacción impulsando contra viento y marea los avances de la Mesa; Saludo a los "ángeles de la guarda" del proceso de paz, como denominara Roy Chaderton a los acompañantes de la República Bolivariana de Venezuela y de la República de Chile. A nombre de Colombia, gracias por ayudarnos durante tanto tiempo a encontrar la senda de la reconciliación y la paz. Gracias por su inmensa solidaridad.

Doctor Humberto de La Calle y representantes del Gobierno de Colombia

Compañeros de la Delegación de Paz de las FARC

Compatriotas:

Hemos trabajado de manera incansable día y noche para entretejer en un solo cuerpo de consenso los elementos del nuevo acuerdo final sobre el que empezaremos la edificación de la paz estable y duradera para Colombia.

En el día de hoy, como resultado de la inquebrantable voluntad y decisión de las partes, de su perseverante búsqueda de una solución política a la dilatada confrontación armada, presentamos a la nación colombiana el nuevo Acuerdo de Paz DEFINITIVO, que preferimos llamar el ACUERDO DE LA ESPERANZA, poderoso instrumento para la democratización del país y para la materialización de los derechos de la gente. 

Han sido semanas de arduo trabajo, de audiencias sucesivas, de ejercicio humilde de escuchar con interés y respeto, de interlocución con el más amplio espectro del movimiento social y político, y de las iglesias. Han sido semanas de muy difíciles pero fructíferas conversaciones con la delegación gubernamental que han permitido reafirmar la vocación de paz y reconciliación de un país, al tiempo que han posibilitado comprender y aclarar dudas e inquietudes razonables de diversos sectores de la sociedad, y también desvirtuar tergiversaciones y falacias respecto del acuerdo suscrito el pasado 26 de septiembre en la Ciudad Heroica, Cartagena de Indias.

El resultado del plebiscito del 2 de octubre produjo un impacto, que además de atascar los mecanismos de implementación previstos, pusieron en serio riesgo cinco años de esfuerzos en la búsqueda de la reconciliación. 

Pero para fortuna de millones de compatriotas, la paz sigue su marcha irrefrenable, IRREFRENABLE. Las espontáneas y multitudinarias movilizaciones sociales de apoyo a la paz activadas por la juventud, las numerosas manifestaciones de organizaciones sociales y populares, de partidos y movimientos políticos, y el reiterado acompañamiento de la comunidad internacional, nos incitan pensar que se ha iniciado el gran cambio histórico hacia una sociedad auténticamente democrática, pacífica y justa. 

Los resultados de octubre también nos llevaron a pensar en sentido más reflexivo acerca de los límites de la democracia liberal y de la regla mayoritaria, particularmente cuando ésta se establece bajo las condiciones de mayúscula abstención y cuando están de por medio decisiones de semejante trascendencia, como las que conciernen a la posibilidad histórica del buen vivir y en paz para las nuevas generaciones.

Recordamos, en ese contexto, nuestras visiones de democracia discutidas en la Mesa, que apenas alcanzaron a ser recogidas de manera muy parcial en el acuerdo sobre "apertura democrática". Y reforzamos nuestras certezas acerca de la necesidad de luchar por nuevos entendimientos, diseños y procedimientos democráticos que trasciendan el simple sufragio, a fin de garantizar una verdadera participación social y ciudadana en los asuntos que inciden sobre la vida nacional. 

Aún en condiciones de esa precariedad democrática, en la medida en que accedimos al procedimiento de refrendación plebiscitaria en la búsqueda de la paz deseada, entendimos que pese a la débil mayoría, teníamos el compromiso político de aceptar el resultado adverso y de atender las múltiples voces que lo habían propiciado, distinguiendo entre aquellas que manifestaban preocupaciones sinceras por un nuevo y mejor acuerdo, y otras que tenían la pretensión de erigirse en obstáculo para el logro del propósito superior, aunque dada la coyuntura se cobijaran también con el manto y el discurso de la paz. 

Comprendimos mejor, entonces, el sentido del pluralismo y de la diversidad, de los intereses particulares y de grupos y sectores específicos del conglomerado social, que -en medio de la conflictividad que es inherente al orden vigente- merecen respeto y reconocimiento. El mismo que demandamos hacia nosotros.

Así es, que, en atención a ello, nos dimos a la tarea, junto con el Gobierno Nacional, de reabrir la discusión en la Mesa de La Habana, para considerar -con el rigor exigido por las circunstancias- todas y cada una de las propuestas de precisión y ajuste del acuerdo suscrito el 26 de septiembre, bajo el entendido de que se trataba de un perfeccionamiento de lo ya convenido, teniendo en cuenta lo manifestado por todos los sectores políticos y sociales que participaron en un plebiscito cuyos resultados no debían comprenderse como una negativa al acuerdo de paz, sino como un llamado a su mejoramiento.

Aunque la X Conferencia Nacional Guerrillera refrendó el texto de un acuerdo que para nosotros ya estaba cerrado, comprendimos la importancia de reformularlo con un mayor consenso que incorporara muchas voces que estuvieron ausentes durante el proceso de conversaciones, y que incluso habiendo dicho No tienen su sentimiento del lado de la reconciliación.

Somos conscientes de que la posibilidad real de desatar la potencia transformadora de los acuerdos descansa sobre su legitimidad política y social. Por tal razón, nos produce una inmensa satisfacción anunciar que al tiempo que el nuevo Acuerdo alcanzado preserva la estructura y espíritu del primer acuerdo convenido, incorpora un sinnúmero de ajustes y precisiones, que recoge observaciones y nuevas propuestas de redacción, que formula aclaraciones y despeja dudas donde se consideró necesario. Por ejemplo, en materia de Jurisdicción Especial para la Paz se incorporaron no menos del 65% de las propuestas provenientes de los diversos sectores que votaron NO en el plebiscito; casi el 90% de las iniciativas referidas al polémico tema de género; y algo más de 100 variaciones que tocan los temas concernientes a Reforma Rural Integral, Participación Política, Nueva política antidrogas, Víctimas, Fin del conflicto e implementación y verificación. 

Al respecto, de nuestra parte hemos cedido, incluso extendiendo fronteras que nos habíamos trazado, desplazándolas hasta los límites de lo razonable y aceptable para una organización político-militar cuyas armas no fueron vencidas; que acudió por tanto a la mesa de diálogos a una negociación y no a un proceso de sometimiento; y que ha tomado la decisión de participar en la vida política legal, si se cumple un conjunto de condiciones que lo hagan posible.

Le decimos a la sociedad colombiana que hemos realizado nuestro mejor esfuerzo por responder a los anhelos de paz, y podemos afirmar con la frente en alto que hemos cumplido y que al nuevo acuerdo, el único camino que le espera, es su implementación, teniendo en cuenta que con él quedan sentadas las bases para comenzar una tarea aún más difícil y compleja: la construcción de una paz estable y duradera, a la que esperamos se puedan sumar, con nuevos aportes, fruto de su negociación, los compañeros del Ejército de Liberación Nacional, y que toda la institucionalidad del Estado, el poder Ejecutivo, el Congreso de la República, la altas Cortes, la Fiscalía General de la Nación, las Fuerzas Militares y de Policía, asuman su respaldo.

Con el nuevo Acuerdo Final se generan condiciones para iniciar el difícil proceso de la reconciliación nacional, propósito que compromete a las diferentes clases sociales, al empresariado nacional, a los sectores medios de la población, a la clase trabajadora urbana y rural, a los intelectuales y artistas, a los trabajadores de la cultura, a las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, a la comunidad LGBTI, a las mujeres y hombres del común, y desde luego a nuestros guerrilleros, que con expectativa han estado en paciente y disciplinada espera; y también a todos los partidos y movimientos políticos y sociales.

La firma de este nuevo acuerdo debe dar inicio a la construcción del país de la concordia que llevamos en el corazón y con el que hemos soñado durante toda la vida. Pero el solo acuerdo no es suficiente, porque un papel florecido de promesas y buenas intenciones, sin veeduría ciudadana, fácilmente puede ser arrastrado por el viento de la desidia hacia el desierto de la nada y la frustración de la esperanza. Lo reiteramos: el principal garante del cumplimiento y la implementación de los acuerdos, además del componente internacional, es el propio pueblo y sus organizaciones, porque nadie mejor que él puede sentir la urgencia de su concreción, porque toca con su dignidad y su derecho a vivir en paz.

Está triunfando la paz, no lo dudamos. Nos sentimos orgullosos de que Colombia siga siendo referente mundial de paz.

Reiteramos el llamado que hiciéramos con el Gobierno a concertar con todas las fuerzas vivas del país, "un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social".

Es tiempo de paz; de despliegue de una contienda política que admita, sin el ejercicio estructural de la violencia y el recurso de las armas, la existencia de diversas visiones de sociedad y en la que se pueda luchar por ellas por la vía democrática. Que la contienda se traslade al campo de las ideas enarbolando en lo más alto de las conciencias, la bandera de la verdad y de la honradez.

Que nadie trunque los sueños y las esperanzas de millones de almas. Hagamos de la paz una condición estable y duradera sobre la base del respeto a los derechos del pueblo y la justicia social. Nuestro futuro está fuertemente ligado al derecho a la tierra, a la salud, a la educación, a la vida digna, para que nadie en Colombia recaiga en la desesperanza. Ha llegado el momento de la construcción de sueños y de darle vida a la esperanza mediante la lucha política, llenando nuestros corazones del más inmenso amor por la patria.

Con la voz del tribuno del pueblo Jorge Eliécer Gaitán, digamos una vez más: "Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio...".

Que renazcan, entonces, de la luz de este Acuerdo de Paz, las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia para que invadan con su amor y reconciliación todos los rincones de este gran Macondo que es Colombia.

Amamos la paz, amamos a Colombia. Que Dios y el comandante Manuel Marulanda Vélez, bendigan este acuerdo.

Muchas gracias.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

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sábado, 12 de noviembre de 2016

Comunicado conjunto | Firma del Acuerdo final

El Gobierno Nacional y las FARC-EP atendiendo el clamor de los colombianos y colombianas por concretar su anhelo de paz y reconciliación, hemos alcanzado un nuevo Acuerdo Final para la terminación del Conflicto armado, que integra cambios, precisiones y aportes de los más diversos sectores de la sociedad y que revisamos uno a uno.

La construcción de una paz estable y duradera, objetivo al que responde este nuevo Acuerdo, debe ser el compromiso común de todos los colombianos que contribuya a superar la polarización y que recoja todas las expresiones políticas y sociales.

Invitamos a toda Colombia y a la comunidad internacional, siempre solidaria en la búsqueda de la reconciliación, a acompañar y respaldar este nuevo Acuerdo, y su pronta implementación para dejar en el pasado la tragedia de la guerra. La Paz no da más espera.

Al finalizar el día, los colombianos podrán consultar en la páginawww.mesadeconversaciones.com.co un documento en el que se señalan las modificaciones y los nuevos elementos. La integración total de los textos del nuevo Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera quedará disponible en próximos días. 

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Los campesinos y el desarrollo


Por: Rafael Reyes Malagón | militante PCCC

 

La economía campesina es uno de los temas más sonados últimamente a raíz del punto 1 Política de desarrollo agrario integral de los acuerdos de La Habana y es necesario que este tema suene fuerte en todo nuestro país. Llevamos más de 50 años ocultando intencionalmente a nuestros campesinos.

 

La propuesta de progreso que llegó a Colombia de la mano de las misiones del Banco Mundial precisamente hacia los años 50 insertaron un discurso modernizador para nuestra aldea a costa del desconocimiento del sujeto campesino, situación que ha generado una de las peores crisis sociales de todo nuestro tiempo, y que hay que resaltarlo, atizó una guerra que hoy parece que podemos superar por la vía política.

 

En el contexto de la misión de Lauchlin Currie se tenía una población aproximadamente 70% rural, de origen campesino. Esta gran proporción de población fue la excluida de los planes de desarrollo y progreso propuestos para Colombia, gran similitud a las propuestas que hoy hacen los asesores económicos para ingresar nuestro país a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos o "Club de países ricos")

 

Resultado de querer desconocer al campesinado tenemos una guerra de más de medio siglo; crisis social en las ciudades por desplazamiento; concentración de tierras en todo el país; crisis ambiental por la presión sobre los campesinos pobres para que abandonen las tierras articuladas a los centros de consumo o las tierras fértiles obligándolos a ampliar la frontera agrícola y un largo etcétera.

 

Actualmente el gobierno nacional después de la apertura económica se ha dedicado a la importación de productos agropecuarios afectando estructuralmente la economía campesina e idea formas cada vez más elaboradas en las que continua desconociendo intencionalmente al campesino buscando favorecer al empresario agrícola o a los grandes capitales del sector agropecuario.

 

Las alianzas productivas son ejemplo claro de ello; varios campesinos sin capital se unen estratégicamente con su tierra (como prenda de garantía) y su trabajo a un socio capitalista que facilita los créditos para las semillas e insumos (paquete tecnológico) en el establecimiento de cultivos comúnmente forestales o agroindustriales.

 

Otra de las funciones del socio capitalista es la comercialización del producto que por ser un cultivo agroindustrial esta muchas veces ligado a las dinámicas del mercado financiero y a los precios internacionales, situación que escapa del control y conocimiento del campesino, quien ante una caída de los precios del mercado no logrará cubrir los créditos del paquete tecnológico y su tierra como prenda de garantía estará en peligro ante la acumulación del capital agroindustrial.

 

Similar forma adquieren las ZIDRES ante el mínimo nivel de popularidad del que gozan. El ministro de agricultura y el propio presidente Juan Manuel Santos quieren vender las ZIDRES a los campesinos como zonas estratégicas para adelantar alianzas productivas, cuando desde un principio están pensadas para legalizar la acumulación de más de una Unidad Agrícola Familiar justificando la necesidad de que el capital para ser productivo debe acumular tierra para superar las rentas decrecientes a las que están expuestos los proyectos productivos agrícolas por la perdida de fertilidad o productividad de los suelos. O simplemente para asegurar jurídicamente las inversiones agroindustriales que para el gobierno son las únicas rentables.

 

Toda esta tensión gira necesariamente alrededor del concepto de desarrollo y progreso que impera en el discurso político actual, por ello como lo plantea Arturo Escobar (Navarrete Cardona, 2015), no podemos pensar el posconflicto con las mismas categorías o conceptos que han generado el conflicto. Seguir refiriéndonos a desarrollar al campesinado colombiano es retornar cincuenta años y desconocer nuevamente al sujeto campesino en nuestro proyecto civilizatorio.

 

Proyectos como REDD, REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación y degradación), Pago por servicios ambientales, familias guardabosques, y otros que se articulan con conceptos de minería sostenible, desarrollo sostenible, crecimiento bajo en carbono, producción sostenible y crecimiento verde, permiten en un primer momento el control de los territorios por parte de las ONG trasnacionales y de autoridades ambientales nacionales (gobernanza corporativa) que luego "vinculan" a estas propuestas como trabajadores o jornaleros a quienes el mismo modelo de desarrollo a empobrecido, perpetuando la dependencia hacia esta dinámica económica.

 

Por estos motivos la participación de las organizaciones sociales debe ser una constante en los debates y discusiones sobre el ordenamiento social, económico y ambiental de los territorios. El gobierno nacional debe comprender la importancia de la participación real de las comunidades en las definiciones que los afecten de manera directa, debe facilitar  y fortalecer esta participación con apoyo técnico, fortaleciendo las organizaciones sociales en los territorios.

 

Así las cosas, serán las comunidades las llamadas a definir, participar y construir las visiones territoriales, apuntando a la sostenibilidad ambiental y a la defensa del territorio. Esto es la paz territorial. 

 

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Navarrete Cardona, S. (2 de Septiembre de 2015). Hay que abandonar la idea afanosa del crecimiento económico. El Espectador .

 

 

 

 

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martes, 8 de noviembre de 2016

Carta de una guerrillera a Brigitte LG Baptiste.


Por: Isabela Sanroque. Guerrillera del Bloque Cdte. Jorge Briceño de las FARC-EP



Apreciada Brigitte LG Baptiste.

 

Un grupo de venados con curiosa mirada asoma sigiloso al escuchar el paso veloz de una moto en las sabanas de El Yarí. Entre tanto por la maraña del Parque Tinigua una Danta descansa campante con su cría.


No siempre fue así. El conflicto colombiano afectó para bien y para mal la fauna de aquellas zonas centro de operaciones militares. El tránsito del ejército y guerrilla por las inhóspitas montañas y selvas colombianas, no dejó solo lamentables muertes humanas, azotó especies endémicas también testigas de la guerra.


Mientras la violencia arreciaba, un sinnúmero de familias adentraba a colonizar terrenos vírgenes, transformándolos con su trabajo y a fuerza de la necesidad en lo que hoy son: veredas, caseríos y Municipios. Vale aclarar que las razones de estos desplazamientos e intervención se originan principalmente en un régimen represivo y un sistema económico desigual.


En este contexto, el orden social en estos territorios se funda día a día. Los parques y reservas naturales, se transforman paulatinamente mientras avanza la incursión y demarca silenciosamente la frontera agrícola. En esa Colombia olvidada por la institucionalidad estatal, la organización comunitaria regula asentamientos y pone límites.


Las organizaciones campesinas con el paso del tiempo comprenden el valor, ya no económico sino complementario de los recursos naturales; se genera así una conciencia de protección con estos, sino absoluta, sí garante de sostenimiento y armonía.

La cacería de varias especies como chigüiros, lapas y paujiles, era una constante antes y durante la guerra. Para los habitantes esta práctica era un recurso inicial de consumo proporcional y a veces una pésima distracción. La evidente disminución de estos animales, fue demarcando unas normas de convivencia ambientales que se convirtieron en leyes en estas zonas.


Entre tanto la guerrillerada hace de la profundidad selvática su casa. La necesidad política de alzarse en armas lleva consigo la condición inevitable de vivir allí. Durante estos años de confrontación y de lucha, se generó también en las FARC-EP un sentido de preservación ambiental, que se expresa en nuestro proyecto político, pero sobre todo en la práctica cotidiana. Nuestra estadía por mas de 52 años, nos ha dado la posibilidad de recorrer diversos ecosistemas, no de paseo, ni en tónica depredadora, más bien  en marcha guerrillera. Además de conocer de cerca las realidades socio económicas de la gente.


En estas regiones aisladas, donde el Acuerdo de Paz es un deseo latente, la implementación tendrá como  hoja de ruta en el desarrollo con enfoque territorial, la conservación y la promoción de los derechos medio ambientales. Las comunidades abrirán las puertas a la academia, no solo para la investigación, sino además para retroalimentar el conocimiento en las nuevas generaciones campesinas que hasta ahora no han tenido posibilidades.


La serranía de la Macarena, donde los bombardeos arrasaron con cientos de hectáreas, se recupera al paso que se recuperan las heridas de la patria. De seguro podrá convertirse ahora en un bastión eco turístico, que en primera medida debe estar a cargo de las organizaciones regionales y no del turismo privado extranjero.


El post-acuerdo abriga muchas expectativas, como posibilidades, que dependen en gran medida del cumplimiento efectivo del gobierno. Personalidades e instituciones comprometidas con la conservación del medio ambiente, como es su caso deberán escuchar la voz de las organizaciones sociales y en conjunto trazar líneas de acción para la sostenibilidad. Más aún convertirse en una fuerza capaz de contener la entrada de la megamineria, el extractivismo desmesurado y los mega cultivos de agrocombustibles.


Cuando podamos encontrarnos, será muy interesante escuchar sus opiniones. Son profusos los retos, debe ser inmenso el empeño.

 

 

 

 

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Carta abierta a las organizaciones de mujeres de Colombia

 Escrito por : Subcomisión de Género de las FARC-EP


La Subcomisión de Género de las FARC-EP, y en general las mujeres integrantes de la Delegación de Paz, queremos manifestar nuestro agradecimiento y sentimientos de satisfacción a todas las mujeres que viajaron a La Habana para reunirse con nosotras el 3 de noviembre.

El amplio abanico de mujeres asistentes a la reunión – académicas, campesinas, lesbianas, representantes de organizaciones de base, de ONG, religiosas, estudiantes, entre otras – permitió vislumbrar un panorama de unidad femenina entre sectores muy diversos. Nos llena de alegría saber que tantas mujeres abanderan las causas justas de la democracia y la paz. ¡A todas ellas nuestra admiración!

Recibimos de ustedes, representantes de organizaciones promotoras del Sí, propuestas concretas, serias y constructivas para buscarle una solución expedita a la situación creada después del plebiscito del 2 de octubre. Con complacencia notamos el consenso unánime frente a la importancia de tener un enfoque de género en el Acuerdo Final, como punto de partida para hacer valer los derechos de las mujeres colombianas en el posacuerdo, y para que todas seamos protagonistas en la construcción de la paz.

Además, compartimos con ustedes el anhelo y la disposición para trabajar unidas en el logro de este propósito. Ahora que inicia la etapa de la implementación de los acuerdos, se necesita de la participación, las propuestas y la veeduría de todas nosotras, las mujeres colombianas. La diversidad de las mujeres presentes en la reunión demostró un claro compromiso de que esta tarea la vamos a emprender mancomunadamente.

Por lo tanto, las mujeres de las FARC-EP llamamos a continuar y a canalizar estos anhelos colectivos de paz con justicia social para todas las mujeres.

Sentimos que se ha allanado el terreno para encontrarnos y reconocernos en un abrazo de sororidad y reconciliación. Estamos seguras que con ustedes va a ser más fácil nuestro tránsito a la vida política legal. La paz es y será con las mujeres.

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