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martes, 19 de mayo de 2009

LAS FARC-EP NO CAÑAN


Por: TIMOLEON JIMENEZ / Miembro del Secretariado de las FARC -EP

Una de las tantas enseñanzas que nos lego nuestro comandante Manuel Marulanda Vélez, es que cualquier planteamiento que se haga a nombre de la organización debe ser muy bien analizada en sus implicaciones y en su coherencia en el marco del diseño estratégico de las FARC EP, analizar sus posibilidades de materialización y de antemano prepararnos en todo sentido para su plasmación en la práctica. En lenguaje llano: que nunca debemos cañar con propuestas que no estemos en capacidad, decisión o viabilidad de plasmar.

En el Pleno del Estado Mayor Central realizado en 1.997, cuando analizábamos la posibilidad de diálogos de paz con la futura administración y analizando las dificultades de experiencias anteriores, y ante la imposibilidad de un cese de fuegos bilateral por la soberbia que frente al tema siempre ha caracterizado al Estado, surgió la idea de plantear la desmilitarización de 5 municipios con el fin de crear un escenario por fuera de las contingencias que conlleva conflicto, que garantizara la seguridad de los delegados de ambas partes y pudieran trabajar en un ambiente sosegado y sin altibajos.

Se aprobó por unanimidad. Varios la veíamos más como una bandera para agitar el planteamiento y generar la discusión sobre la necesidad de crear un espacio geográfico dentro del territorio colombiano que no estuviera inmerso en los avatares que implica la confrontación. Si a Ernesto Samper le fue imposible desmilitarizar un municipio, La Uribe, mucho menos iban a permitir, los que detentan el poder real, la desmilitarización de 5 municipios. En ese momento apenas cogía fuerza la campaña electoral y no se tenía claro quién podía ser el elegido, las dos opciones más fuertes eran Serpa y Pastrana, ambos al fin y al cabo representantes de los intereses de quienes manejan los hilos del poder real en nuestro país.

Al ir a pasar al otro punto del orden del día del Pleno del Estado Mayor Central, el camarada Manuel pidió la palabra para exponer que, al todos estar de acuerdo en la desmilitarización de los 5 municipios, antes de tratar otros temas deberíamos definir cómo sería el manejo de ese espacio, quienes asumirían la representación nuestra en la mesa de diálogo, cómo sería la logística, la seguridad, cuántas unidades y de que Bloques, el aspecto financiero, etc., etc. Fue tan serio y convincente en su argumentación que la sonrisa de escepticismo que algunos teníamos desapareció y nos avocamos en la definición de las líneas gruesas y hasta de los pequeños detalles que deberían tenerse en cuenta en aquella, para ese momento, hipotética zona donde nos dedicaríamos a buscar los senderos que nos llevaran a la paz para Colombia.

En estos momentos, fruto de la persistencia de nuestra vocación pacifista y de la tenacidad de cientos de compatriotas agrupados en Colombianas y Colombianos por la Paz, encabezados por la senadora Piedad Córdoba, se revive la esperanza y se avizora la posibilidad de reiniciar la construcción de los senderos que nos permitan a la gran mayoría de colombianos de marchar hacia la reconciliación y reconstrucción de nuestra patria que lleve implícito la eliminación definitiva del uso de la violencia como instrumento de la política para aniquilar el opositor y para la imposición de un modelo de país que solo ha dejado miseria y desolación.

Para que fructifique un verdadero proceso de paz hay que generar un ambiente favorable, no contaminado, sin sutilezas venenosas. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance en medio de un ofensiva militar y paramilitar sin precedentes, promovida, asesorada y financiada por intereses ajenos a nuestra nación apoyados en apostatas criollos. El gobierno, fruto de su estrategia direccionada a defender esos intereses que en nada coinciden con los de las grandes mayorías, ha puesto a funcionar toda la maquinaria contaminante para enrarecer el entorno, entre ellas la mediática encaminada a falsear la realidad, distorsionar las iniciativas, magnificar las dificultades y satanizar los impulsores.

Para este propósito cuentan con los opinadores de oficio, unos conscientes y pagados, otros imbuidos en su sectarismo o frustración que ante la imposibilidad de la réplica deforman y acomodan los hechos y en especial las propuestas y planteamientos nuestros, la mayor de la veces ridiculizándolos y caricaturizándolos, no dejando de faltar los “cantos de sirena” orientados a que lo abandonemos todo a cambio de incluirnos dentro de un sistema del cual nos salimos para combatirlo por injusto, corrupto y antipatriótico.

Remarcamos con mucha fuerza que la propuesta de las FARC-EP para buscar una salida política al conflicto social y armado en que está inmerso el país, es seria, profundamente meditada y analizada, surgida de la razón de ser de la insurgencia y elaborada a partir de las realidades concretas del país, que requiere ser enriquecida y complementada por todos aquellos sectores de la sociedad colombiana que están convencidos que la solución al conflicto colombiano no debe ser el de la confrontación militar.

Ese aporte debe ir encaminado a la construcción de las bases para un modelo de país que por su sola implementación deje sin razón de ser la utilización de las armas para defender un proyecto político.

Mayo 18 De 2009

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