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lunes, 10 de agosto de 2009

SOBRE MENTIRAS, MONTAJES, BAJEZAS

Por: GABRIEL ANGEL

Los intereses y la tecnología de los gringos dan para todo. Sobre todo para guerras y golpes de Estado. Todo indica que quien sigue en la lista es Correa.

Los generales colombianos se encuentran empeñados en lavar la imagen del Ejército. Quieren presentarlo como la fuerza armada que representa la nacionalidad y defiende los intereses de todos los colombianos. Hombres que están dispuestos a dar la vida por sus compatriotas, peroran con frecuencia en su afán de elevarlos a la categoría de héroes. Nada más distante de la verdad real e histórica. Y nada más absurdamente contradictorio.

El solo esfuerzo de montar semejante campaña publicitaria habla por sí mismo. Las tropas están por todas partes, en campos y ciudades, en los caseríos más remotos, en las capitales. Quiero decir, están presentes dondequiera que existe una comunidad. En contacto permanente con la población. Las comunidades cuentan con la oportunidad de percibir en forma directa y personal la conducta y el papel de la tropa. ¿Por qué convencerlas entonces de la bondad de su misión? ¿Para qué la propaganda si tan es ejemplar su comportamiento?
El 2009 decidieron consagrarlo a lo que llaman año del respeto a los derechos humanos. La avalancha mediática en ese sentido es enorme. Se trata de publicitar el esfuerzo porque sus hombres respeten a la población de las áreas en conflicto. Expresan con fatuidad que poseen una Escuela de Derechos Humanos en Tolemaida, y que firmaron convenios con el SENA para la capacitación de cien mil de sus hombres en la materia durante este año. ¿Tales manifestaciones no son el mejor testimonio de que la arbitrariedad y el salvajismo son constantes en la conducta de sus mandos y soldados?

El inspector general del Ejército afirma que se está enseñando a sus hombres a respetar a los combatientes, que en consecuencia las ejecuciones extrajudiciales, los falsos positivos, son cosa ya del pasado. El solo dicho sorprende si tenemos en cuenta que la mayoría de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales son precisamente población civil no combatiente. No voy a referirme a los casos tan frecuentes de guerrilleros rematados cobardemente por la tropa. Aunque la experiencia en ese sentido es abrumadora. ¿Les quitaran a los héroes de Uribe la repugnante práctica de desnudar los cuerpos de las guerrilleras muertas en combate para realizar toda clase de obscenidades con sus genitales?
La verdad es que tenemos en Colombia unas fuerzas armadas oficiales aleccionadas y forjadas de tal manera en la Doctrina gringa de la Seguridad Nacional, que sus mandos no tienen más remedio que montar una parafernalia publicitaria para tratar de demostrar lo contrario. Las tesis del enemigo interno, del agua que hay que secarle al pez, de la neutralización preventiva de los objetivos de guerra, han sido y siguen siendo el dogma central en la capacitación de los hombres encargados de la seguridad interior y exterior en Colombia. Son ellas la fuente de la guerra misma, de tanto horror vivido, del terror institucionalizado.

Los dichosos héroes no pasan de ser creaciones publicitarias. Primero, porque el mismo alto mando militar que habla de ellos, oculta que esas bajas estén ocurriendo. Los generales niegan las acciones militares de la insurgencia, ellas no existen para los medios. Prefieren cambiar la expresión militares dados de baja por la de personas asesinadas, con el fin de negar la confrontación. Ni siquiera se conmueven por la suerte de sus prisioneros de guerra. Segundo, porque sus héroes son como Mario Montoya, embajador de Uribe en República Dominicana, el hombre de los falsos positivos y confiable socio de Mancuso y don Berna. Y tercero, porque los pobres soldados, suboficiales y oficiales dados de baja en combate, están cayendo para beneficio de las grandes corporaciones transnacionales a las que Uribe, en vergonzosa paradoja, exime hasta del pago del impuesto de guerra, para no afectarles los fabulosos dividendos obtenidos a costa de la miseria, la pobreza y la sangre que cunden en el país.

El discurso del alto mando militar construye realidades virtuales absolutamente opuestas a la realidad real. La presencia norteamericana y las bases aéreas tan de moda en estos días son otras más de ellas. Claro que son la entrega humillante de la soberanía nacional, claro que su intención es agredir a los países vecinos en los que se desarrollan proyectos políticos y sociales que riñen con la voluntad imperial, claro que so pretexto de la lucha antidrogas se utilizará dicha presencia para la realización de inteligencia, seguimientos, interceptaciones y todo lo que no va a poder seguir haciendo el DAS por obra del consabido escándalo. La colaboración y la cooperación amistosa con Colombia de que hablan los generales, significa en la realidad un escalón más alto en la intervención militar norteamericana en Colombia y América Latina. Sus hipócritas justificaciones se caen por su propio peso.

¿O el que se situará en nuestro país es otro ejército de los Estados Unidos, distinto al que ocupa y bombardea a Irak, o el que masacra y desplaza a centenares de miles de familias en Afganistán y Pakistán? ¿O es otro distinto al que impuso a México un plan anti drogas que tiene dicha nación hundida hasta los más extremos límites de la violencia? ¿No se trata de la misma potencia que patrocinó el golpe en Venezuela en el 2002, en Haití en el 2004 y en Honduras este año? ¿No fueron ellos los que impusieron el Plan Colombia y la guerra total contra la oposición política y los campesinos en nuestra patria?
¿Cómo si no de invenciones fabulosas denominar las declaraciones del general Freddy Padilla? Según él las FARC hemos perdido ya 35 Frentes. Y estamos tan diezmados y faltos de recursos que tenemos que recurrir a los correos humanos. Pese a ello considera necesario elevar la intervención norteamericana y acrecentar el gasto en la guerra. Es entonces cuando se comprende el montaje contra el proceso democrático que avanza en Ecuador. Una especie de Hondurazo al nuevo estilo de Obama. Cuando Padilla afirma que el Mono Jojoy ya no utiliza el teléfono celular o el satelital como antes, ¿no estará anunciando la próxima revelación de interceptaciones telefónicas entre los miembros del Secretariado Nacional de las FARC para probar lo que quiera? Así tales medios jamás hayan sido usados aquí para eso. La tecnología y los intereses de los gringos dan para todo. Sobre todo para guerras y golpes de Estado. Eso lo prueba hasta la saciedad la historia. Todo indica que quien sigue en la lista es Correa. ¿O no?

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