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lunes, 17 de septiembre de 2012

Pobreza y desigualdad en Colombia


Por Jimy Ríos
Apoyado en diferentes estudios sobre el año 2011, la administración Santos sostiene que la pobreza y la desigualdad han disminuido gracias a sus políticas asistencialistas. Lo cierto es que ha demostrado que la política pública más efectiva para combatir el problema, es cambiar la metodología de medición. Las versiones oficiales presentan contradicciones entre sí, pero sobre todo son desvirtuados por la realidad. El Pueblo en la calle se ha encargado de mostrar la crítica situación social.

Presentación.

Apoyado en diferentes estudios sobre el año 2011, la administración Santos sostiene que la pobreza y la desigualdad han disminuido gracias a sus políticas asistencialistas. Lo cierto es que ha demostrado que la política pública más efectiva para combatir el problema, es cambiar la metodología de medición. Las versiones oficiales presentan contradicciones entre sí, pero sobre todo son desvirtuados por la realidad. El Pueblo en la calle se ha encargado de mostrar la crítica situación social.

Más allá de cuestionar los informes, se trata de mostrar una economía que no satisface las necesidades de las mayorías y un régimen político que impide el debate democrático sobre la distribución de la riqueza. No se trata pues, de críticas solo circunscritas a la discusión técnica y cuantitativa, aunque se recurra a esta vía para develar la miseria, así como la principal estrategia para ocultarla, a saber, los cambios metodológicos en la medición del problema.

Es el caso del informe más publicitado tanto por el gobierno de Uribe como el de Santos, a cargo inicialmente de la  Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad y ahora del DANE. Con los cambios en las estimaciones, fácilmente se pudiera concluir que entre 2009 y 2011 rebajaron en 8 millones las personas en situación de pobreza y pobreza extrema.  En 2009 reportaron 20 millones en la primera y 8 millones en la segunda. En la medición de 2011 presentada en mayo de 2012, sumaron 15.6 millones en pobreza y 4.7 millones en pobreza extrema. Además la desigualdad calculada con el indicador GINI pasó del 0.59 a 54.8 en el mismo periodo.

¿Qué políticas extraordinarias han ejecutado en Colombia que puedan fundamentar semejante impacto en la reducción de la pobreza? Sobre todo cuando podemos constatar que en una década el salario mínimo solo aumentó 234.700 pesos hasta llegar a 566.700 en 2012, por mencionar un ejemplo en materia de ingresos.

Más aun, cuando en la otra orilla encontramos la entrega antisoberana de los recursos naturales a las multinacionales con indignantes garantías para el incremento de sus ganancias. En el contrato petrolero tienen tasas de retorno del 50% y solo una de estas empresas (Pacific Rubiales) gana más de un billón de pesos explotando nuestra tierra. En los primeros 9 meses de 2011, las multinacionales giraron a las casas matrices reembolsos por 9.341 millones de dólares. La IED fue de 10.821 millones de dólares. El total del año fue de 13.234 millones de dólares en 2011. Las ganancias de la banca crecieron 169% a junio de 2012, obteniendo 16,7 billones.

1. Propaganda gubernamental con pobres mentiras.
En Boletín de prensa del 17 de mayo de 2012, el DANE informó que “Oficialmente, hay dos formas de calcular la pobreza en Colombia: la primera de ellas, y la más conocida, es el cálculo a partir de los ingresos monetarios de los hogares, conocida como pobreza monetaria. La segunda es el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) que evalúa 5 dimensiones donde los hogares colombianos podrían estar en privación.”

Ese “oficialmente” no debe entenderse como si fueran las únicas dos formas. De hecho, otros instrumentos que dan cuenta de la pobreza son más importantes pues son los utilizados para caracterizar la población que demanda ayudas del Estado como veremos más adelante. También porque no son encuestas y proyecciones, son fichas aplicadas a personas u hogares como potenciales beneficiarios de subsidios aunque posteriormente se les niegue cualquier atención.

Dice el DANE que para el año 2011, la pobreza nacional alcanzó una incidencia de 34,1%, en las cabeceras 30,3% y en resto 46,1%. Entre 2010 y 2011, se registra una disminución de 3,1%. Pobre es quien tiene un ingreso mensual máximo de 194.696 pesos. En consecuencia, un hogar de cuatro miembros es pobre si sus ingresos monetarios al mes no superan los 778.784 pesos.

En cuanto a la pobreza extrema nacional en 2011, el DANE sostuvo que fue 10,6%, en las cabeceras 7,0% y en resto 22,1%. Entre el 2010 y 2011 esta reducción fue 1,7% (de 12,3% a 10,6%). Un indigente (pobreza extrema) es quien no percibe más de 87.672 pesos mensuales. En un hogar de cuatro miembros, sus ingresos no superan los 350.688 pesos.

Los cálculos con el Índice de Pobreza Multidimensional, en 2011, muestra una pobreza nacional de 29,4%. Este indicador contempla las variables de educación, salud, niñez y juventud, trabajo y servicios públicos y condiciones de la vivienda.  

Cómo entender que la pobreza ha mermado si todas estas variables del bienestar están en crisis. Una de las trampas de esta forma del IPM, es que dice tener en cuenta grandes “dimensiones” como estas, pero a la hora de consultar la situación de la población, lo hace con pocos indicadores pertenecientes a las variables. Ni siquiera es una mirada integral a toda la persona. Por ejemplo en servicios públicos solo consideran el agua. En educación apenas consideran el número de años de estudio del jefe de hogar. Y veremos un poco más adelante qué nos dice la Encuesta de Calidad de Vida sobre estas variables en particular.

Por ahora es el momento de recordar que en agosto de 2009, la administración de Álvaro Uribe reportó la pobreza en 46%, lo que representó 20 millones de personas, mientras los indigentes estaban en 17,8%, unos 8 millones de habitantes. Recuérdese también que el mismo narcoparamilitar había abandonado las mediciones de esta problemática, con lo cual se perdió la continuidad en los estudios. Otra de las trampas.

Así las cosas, entre agosto de 2009 y mayo de 2012, fechas de presentación de los informes con distintas metodologías, el número de pobres ha rebajado en la nada despreciable cifra de 8 millones de personas. Podemos estar hablando ya del “milagro colombiano”. Es una la política pública efectiva: acabar con la pobreza  cambiando la metodología para medirla. El gobierno revuelve el río de las cifras y cree salir ganando. Y cuando se le cuestiona, un tecnócrata como el Director de Planeación Nacional, dice que “Estos son temas técnicos que no son fáciles de comunicar.”

Sin embargo no tienen problemas en la explotación mediática del milagro por la vía de los titulares en medios de comunicación útiles en la propaganda de Estado, cuya propiedad es de la oligarquía y las multinacionales de la desinformación. Veamos algunos: Un millón 218 mil personas salieron de la pobreza en 2011: DANE. (Caracol, mayo 17 de 2012); ‘Podemos estar felices de resultados contra la pobreza’. (Portafolio, mayo 17 de 2012); Colombia: 15,6 millones de pobres. (Elcolombiano.com 18 de mayo de 2012); ¿Por qué bajó la pobreza? (Semana.com, 19 Mayo 2012); Gobierno quiere menos pobreza este año. (Dinero, 17 de agosto de 2012)

2. Pobres argumentos.

Según Planeación Nacional, la explicación de la reducción de la pobreza está “en el crecimiento económico, pues aumenta el empleo y aumentan los ingresos de las personas. A esto se suma que hay una redistribución del ingreso favoreciendo a los más pobres y buenas políticas nacionales bien focalizadas.” Nosotros preguntamos: ¿Les parece que los ingresos aumentaron cuando el ingreso per cápita nacional fue de $478.658 pesos, según el mismo informe? Una cifra menor al salario mínimo.

Ante los problemas de credibilidad e ilegitimidad de la cual goza el Estado, y anticipándose a las merecidas críticas, Planeación Nacional sacó esta perla en la presentación de los resultados: “La reducción en la pobreza en 2011 se ha dado por algo que parece fácil pero es muy difícil que suceda: Crecimiento económico que ha beneficiado a los más pobres.” Los funcionarios saben que eso nunca ha sucedido en Colombia.

Debemos agregar que no solo es difícil sino imposible en el neoliberalismo y en el actual régimen oligárquico de concentración de la riqueza. Nada ha cambiado en la institucionalidad colombiana en favor de los pobres. El salario mínimo no crece al mismo ritmo de los costos de la canasta básica familiar. La focalización de las ayudas no alcanza una cobertura importante ya que es todo lo contrario a la universalización. Los pírricos subsidios no cubren las necesidades de los pobres. Hay que decirlo categóricamente: la política social no está diseñada para resolver la pobreza.  

Una de las variables utilizadas en los estudios oficiales son los servicios domiciliarios; tan lamentable está el tema que el mismo Santos tuvo que echar reversa a una iniciativa de su gobierno para cobrar el cargo fijo en electricidad. Así lo indica también la Encuesta de Calidad de Vida 2011 que presenta el mismo DANE. Allí se puede ver que  la cobertura en todos los servicios públicos no tuvo cambios significativos, incluso en algunos rebajó.  Es más: aumentó la población que no cuenta con ningún servicio.

A esto se suma que rebajó la asistencia escolar, según la ECV. Aquí abajo en los sectores populares, sabemos que el régimen subsidiado de seguridad social no es garantía absolutamente de nada, y en eso están, supuestamente, 24 millones de personas y 4.5 millones no tienen afiliación alguna. Decreció el número de personas con vivienda totalmente pagada y en arriendo, mientras aumentó la cifra de los que la tienen en usufructo; posesión sin título siguió igual. Aumentó el número de hogares que tienen una mujer como jefa de hogar, una de las variables de mayor vulnerabilidad en los estudios oficiales de pobreza. Finalmente, la ECV sostiene que el 86% de los y las jefes de hogar consideran que sus ingresos, o no alcanzan, o alcanzan solo para cubrir los gastos mínimos. 
 

3. Treinta millones en la pobreza. 

Retomamos la cifra de 30 millones de personas en la pobreza del Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales - SISBEN. En términos oficiales, éste es el sistema de información colombiano que permite identificar a la población pobre potencial beneficiaria de programas sociales. Para ello recurren a la Focalización (contrario a la universalización) definida como el “proceso mediante el cual se garantiza que el gasto social se asigne a los grupos de población más pobre y vulnerable.”

Por lo menos 8 instituciones y 22 programas del orden nacional utilizan el SISBEN como criterio principal o complementario. El Sistema tiene una ficha de clasificación socioeconómica convertida en una posibilidad que la población busca ante el desespero de no contar con otras oportunidades para resolver la situación, aunque sea incierta y limitada ante las dimensiones de la miseria. 

Entres estos programas se cuenta el Régimen Subsidiado en salud. Dicho sea de paso, éste Régimen no es garantía de nada, como lo indica la tutelitis. Los informes de la Defensoría del Pueblo contabilizan entre 1999 y 2008, 1.951.341 tutelas, siendo el derecho a la salud el más invocado. Solo en 2008 representó el 41.52% de todas las tutelas. Durante el período 2002 y 2005 las específicas de salud crecieron el 280%.

Otro programa bandera del gobierno nacional que utiliza el SISBEN para asignar subsidios es Familias en Acción. En el presupuesto 2013 están asignados 1.6 billones de pesos para beneficiar a 2.6 millones de familias con subsidios de educación y nutrición. Esas cuentas ofrecen 576.923 pesos al año y 48.076 por mes. Esa es la gran ayuda para los pobres. Les esperan largas filas y dormir  a la intemperie para reclamar los subsidios. A esto le llaman “buenas políticas” con las cuales están sacando de la pobreza a millones de personas.

 Actualmente se está ejecutando el SISBEN III. Uno de los argumentos para cambiar los dos anteriores, según la tecnocracia de Planeación Nacional, es que “las personas aprenden a manipular la información que suministran… Hay indicios y evidencia de “colados”. Algunas de las variables frecuentemente manipuladas: estrato, número de personas en el hogar, desagregación geográfica (de rural disperso a centro poblado.”

Ladrón juzga por su condición. Con éste argumento han tratado de depurar la lista; pese a esto la cifra de 30 millones de personas que buscan atención del Estado no rebaja. Aunque pensamos que es mayor el número de personas que demandan atención, pues los instrumentos del Estado excluyen a quien no tenga cédula (muchos desplazados por ejemplo) y aquellas personas que por razones de distancia o desconocimiento no se acercan para que les sea aplicada la ficha. Otras personas no son reconocidas como pobres pues tanto el SISBEN como el instrumento arriba comentado, no contempla la realidad integral de las personas y se reduce a algunos indicadores.

No es entonces que “La gente aprenda a manipular la información”. La “gente”, término despectivo utilizado por la tecnocracia para referirse al Pueblo, analiza los criterios de selección y concluye que no alcanzan a caracterizar su situación. Sectores medios y altos (estratos 4, 5 y 6), pueden quedar excluidos del SISBEN, simplemente porque en algún momento de sus vidas lograron algunas condiciones de mejora en sus viviendas o en los años de estudio de los integrantes del hogar.

Pero en la ejecución de las políticas neoliberales, estos sectores se han venido a menos por el proceso de empobrecimiento, y necesitando la ayuda estatal no clasifican. La estrategia de sobrevivencia pasa entonces por “manipular la información”. Es más difícil pensar que la población no necesitada de los subsidios se someta a las indignantes gestiones del SISBEN para acceder a los beneficios que no son gran cosa tampoco. Estamos seguros de que la burocracia de Planeación Nacional, expertos en manipulación de la realidad,  no buscan “colarse” en éste Sistema. 

A propósito de estratos socioeconómicos utilizados para el cobro de los servicios públicos domiciliarios, y sobre los cuales Planeación Nacional acusa de mentirosa a la “gente”, podemos decir que el 80% de los usuarios se encuentran en los estratos 1 (bajo bajo), 2 (bajo) y en el 3 (medio bajo). En estos se encuentran clasificados la inmensa mayoría de los barrios populares y zonas rurales habitados por cerca de 38 millones de personas. Éste indicador mide la situación del hogar de puertas para afuera, mientras el SISBEN de puertas para adentro.

Nos resulta fácil constatar a través de entrevistas y observación, que hogares de estrato 4 (medio), 5 (medio alto) y 6 (alto), buscan el SISBEN, pues han sido alcanzados por el proceso de empobrecimiento. En la sabiduría del Pueblo y ante las evidente desigualdad en Colombia, se ha comenzado a hablar del estrato 0 y del estrato 7.

Con todo lo anterior y más allá de indicadores, metodologías e informes oficiales, sabemos que el problema es mucho más grave y con tendencia  empeorar. ¿Qué le espera a 13 millones de personas que no accederán a una pensión en el actual sistema y a los 3 de cada 4 adultos mayores que no la tienen? ¿Qué futuro tienen 1.5 millones de niños y niñas trabajadores contabilizados por el DANE? ¿Qué le espera al 69% de las personas que no acceden a educación superior? ¿Cuál será la suerte de 6 millones de personas desplazadas cuya situación estatal ha sido declarada inconstitucional?

Para terminar, hemos escuchado a sectores de la burguesía decir que “tendrán que hacer sacrificios importantes para lograr la paz”. Y sus cálculos les da para sumar uno o dos puntos del PIB. Da risa. El programa más agresivo de Santos es construir 100.000 viviendas que valen cerca de 4 billones. Así las cosas, ¿voluntad de paz? ¿sacrificios para la paz? Socialista el futuro será. ¡Venceremos!

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