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viernes, 28 de diciembre de 2012

Un verdadero compromiso con la paz

Un verdadero compromiso con la paz

Por Rubén Zamora

 Sin posibilidad a equívocos de interpretación, el proceso de conversaciones entre el gobierno y las FARC-EP, responde a los vigorosos esfuerzos de quienes vemos posible la solución política. De ningún modo es una conquista de la guerra contra nuestro pueblo. Una fuerza henchida de dignidad jamás llegaría a una mesa a rendirse, sería preferible el sacrificio final. El pueblo de Colombia jamás doblará su voluntad de lucha; en él, confiamos la posibilidad de llegar a feliz término en este proceso hacia la paz.

La anterior reflexión explica dos incertidumbres. La primera  resulta de la andanada mediática de quienes le atribuyen a las FARC-EP la derrota en la batalla militar obligándole  a firmar la rendición en Mesa de conversaciones. La segunda de quienes no se explican que en pleno proceso de diálogos de paz, que gobierno y el congreso, aprueben un paquete de reformas que disparan con certera puntería contra los ardorosos sueños de transformaciones reales  hacia la reconciliación nacional.

Que no estén las diversas expresiones del país nacional en la Mesa de conversaciones  elude la posibilidad de construir entre todos la senda de la paz en un nuevo contrato social, coronando la patria  de civilización política, soberanía, justicia y felicidad social. Los colombianos no deben seguir soportando afrentas que desconozcan su sabiduría, su deber y su derecho de ser hacedores de su destino. Esa dignidad que palpita en el alma nacional debe levantarse a condenar las mezquindades de un régimen que siembra de oprobios las urgencias más sentidas de los colombianos.

Cómo creer que el fuero militar, los tratados de libre comercio, la imposición salarial y la reforma tributaria son acciones que conducen a capitalizar beneficios a la dignidad humana, a sus derechos, a las posibilidades de encuentro con soluciones eficaces a la crisis en la que se subsumen millones de compatriotas. Cómo es posible que el fuero militar señalice una pronta terminación del conflicto si constituye recursos jurídicos para continuar la guerra y escalar la horrorosa impunidad. Los tratados de libre comercio y la reforma tributaria son tan infames que hasta los gremios de la producción advierten su fracaso.

Colombia debe levantarse a dejar por sentado que ningún tratado de paz es viable sin su concurso.  Ya basta que politiqueros corruptos decidan por las mayorías condenándole a la miseria en el estercolero del mercado político. Ya basta de represión y engaño. El saqueo de la riqueza nacional por las transnacionales, el despojo de los salarios, el despojo de los territorios, la carestía de la vida, la situación de una sociedad sin derechos  y el despojo que practican los especuladores del sistema financiero debe parar ya.

Reivindicar la esperanza de la nación depende de sí misma. La solución política al conflicto debe ser el camino ineludible hacia la paz como ineludible debe ser la llegada a la Mesa de conversaciones de paz de las fuerzas más representativas de la sociedad, como el escenario donde es posible construir una verdadera perspectiva de cambios urgentes. La sociedad debe refrendar un acuerdo de transformación democrática que sea el contenido de sus ingentes esfuerzos. La paz, debe ser la obra colectiva  desde la mirada de las mayorías al horizonte por el que ha luchado tantas veces con heroísmo y sufrimiento.

La ilusión  popular debe tremolar airosa y abigarrada a los ideales más avanzados y creadores de iniciativas de paz para Colombia. Nuestro destino no puede ser el de la condena infamante de quienes depredan la patria. Este es un pueblo digno que jamás se amilana ante lo poderosos. Como ha luchado tantas veces en épocas de oscura adversidad, lo hará ahora con valentía hasta llegar a la Mesa de conversaciones a ejercer su derecho a definir el futuro que ha soñado.


Por Rubén Zamora  Sin posibilidad a equívocos de interpretación, el proceso de conversaciones entre el gobierno y las FARC-EP, responde a los vigorosos esfuerzos de quienes vemos posible la solución...

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