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martes, 8 de enero de 2013

Respuesta a Carta del PKK

22 de diciembre de 2012

Queridas camaradas del PKK,

Nosotras, las guerrilleras de las FARC-EP que estamos aquí en La Habana, Cuba, para llevar a cabo los diálogos de paz con el gobierno colombiano, recibimos su carta. No se pueden imaginar nuestra emoción y alegría al recibir una carta desde el otro lado del océano, de mujeres que, como nosotros, luchan por un mundo justo, libre.

Hemos recibido algunas charlas muy interesantes sobre la situación general en Kurdistán, sobre su lucha y también de los muchos prisioneros y de su heroica huelga de hambre hace unos meses. Las cárceles de Colombia también están llenas de presos políticos, muchos de ellos mujeres. Viven en condiciones insoportables, sin asistencia médica, en hacinamiento, con penas de hasta sesenta años, y con una presión constante del gobierno colombiano para que renuncien a la lucha armada por una nueva Colombia. Pero la mayoría de nuestras presas son conscientes del hecho de que las cárceles son sencillamente otra trinchera de nuestra lucha, ellas siguen luchando desde sus trincheras, al igual que lo hacen ustedes.

Desde las cárceles, las guerrilleras continúan su lucha: han luchado por el derecho a ver a sus familias, por el derecho a trabajar y estudiar, luchan por ser reconocidos como presos políticos y el derecho a organizarse. Para eso, también han hecho huelgas de hambre, se han atado a las rejas como forma de protesta y han hecho un montón de denuncias públicas sobre los malos tratos en las cárceles colombianas. Están en constante actividad política e ideológica.

En este momento, estamos teniendo un diálogo con el gobierno colombiano, pero tenemos muy claro que "la paz" no significa el desarme. Hemos estado luchando durante más de 48 años contra el terrorismo de estado, apoyado por el imperio de EE.UU, y necesitamos una paz con justicia social, sin neoliberalismo, sin la violencia del Estado, sin hambre y la miseria. Luchamos contra una élite criminal, que sólo quiere darnos las migajas de sus banquetes. No necesitamos migajas; no necesitamos beneficios personales o privilegios. Necesitamos que el pueblo colombiano tenga una vida digna, educación, salud, reforma agraria, etc. Las conversaciones de paz son una luz de esperanza para los colombianos, y esperamos que por fin el gobierno demuestra su fuerza de voluntad para detener el terrorismo de Estado para que podamos participar en política sin ser asesinados o encarcelados.

La situación de las mujeres colombianas es difícil, en la sociedad latinoamericana existe mucha opresión de la mujer y nosotras, como guerrilleras revolucionarias, tratamos de ser un ejemplo para las mujeres y para nosotras mismas. Todos los días tenemos que luchar contra muchos prejuicios y superar muchas dificultades. Dentro de las FARC, tenemos las mismas tareas y el mismo estatus que los hombres, y hay cada vez más mujeres y comandantes a cargo de diferentes puestos de trabajo dentro del movimiento. Lenin dijo: "el nivel de conciencia de una lucha revolucionaria de una nación, se mide con la participación de las mujeres en esta lucha". Esa es una lección importante.

Es muy común en estos días llamar terroristas a cualquier movimiento popular, que no se resigne al gran capital. A veces, las grandes campañas en los medios tratan de satanizar nuestra lucha y es difícil combatir eso. Pero nos da muchísima fuerza saber que hay una gran cantidad de mujeres en esta tierra luchando por lo mismo: por un mundo sin opresión, sin miseria. Abrazamos su causa, a partir de ahora ustedes están en nuestros corazones y en nuestras cabezas, porque son nuestras hermanas de lucha, pues todas estamos dispuestas a sacrificar nuestras vidas por la humanidad.

Con afecto revolucionario y bolivariano,

Guerrilleras de la Delegación de Paz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo.

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