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jueves, 6 de febrero de 2014

De la Prosperidad Democrática a la miseria absoluta

Con el eufemismo de la mermelada se corrobora que los huéspedes del palacio de Nariño hacen lo que sea, como sea y al costo que sea con tal de reelegirse.

Por Solís Almeida

Miembro del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Colombia es un país donde la desigualdad social golpea con mucha saña a los más necesitados, un país donde la pobreza y la miseria galopan como caballo de carreras, mientras que el progreso social camina a paso de tortuga, con reumatismo y una crónica afección bronquial.

Esa es la triste realidad de nuestra querida patria. Mientras Juan Manuel Santos,  Presidente de la República, cacarea a los cuatro vientos que su gobierno es el de la prosperidad democrática, la práctica demuestra que ha quedado lejos de cumplir sus promesas  electorales. En la recta final de su cuatrienio ha quedado demostrado que la publicitada prosperidad solo ha sido para los de arriba; basta repasar las cifras de las ganancias que en esta administración han amasado el capital financiero y los grandes monopolios económicos tanto nacionales como extranjeros, estos emporios del gran capital que ni siquiera sintieron la crisis que sacudió a Europa y a los Estados Unidos. Y todo porque la economía colombiana se ha visto favorecida por los miles de millones de dólares que se blanquean a diario producto del narcotráfico, aunque los distintos gobiernos se rasguen las vestiduras para quitarse el remoquete de narco-democracia que se han ganado en el ámbito internacional, y posar eso sí ante su amo imperial como los más fieles aliados en la lucha contra el tráfico de drogas.

Permanentemente en el ministerio de hacienda están haciendo cálculos y cuentas alegres del crecimiento económico, entre tanto millones de colombianos se baten entre la pobreza y la miseria absoluta. ¿De qué sirve que crezca en tres, cuatro o más puntos la economía del país, si el campesino pobre, el jornalero, el desplazado, el desempleado, el vendedor ambulante, la empleada del servicio doméstico, en fin el pobre que anda de a pie, no ve revertidas esas rentas de la economía en su bienestar? ¿De qué sirve ese crecimiento si va a parar a los bolsillos de los socios del Sindicato Antioqueño, del Grupo Nutresa, de la Organización Ardila Lulle, etc., o, en el peor de los casos, en los bancos internacionales donde tienen sus abultadas cuentas bancarias las grandes multinacionales que hoy por hoy no solo saquean nuestro territorio sino que además explotan la mano de obra barata de nuestros compatriotas? Que no nos echen cuento compadre, la economía de Colombia está planificada para que cada vez los ricos sean más ricos y los pobres cada vez más llevados.

Visto así este cúmulo de cosas, este año que recién inicia vislumbra en el horizonte tenebrosos augurios para los colombianos; lo indica el aumento pírrico del salario mínimo, el nefasto precio de la gasolina que compite con las más caras del mundo, el aumento en los precios de los productos básicos de la canasta familiar; mientras que por otro lado comienzan a sentirse los putrefactos olores de la corrupción que emanan de la maquinaria reeleccionista, a la cual han determinado en llamar con el eufemismo de “mermelada”, corroborando así que los huéspedes del palacio de Nariño hacen lo que sea, como sea y al costo que sea con tal de reelegirse para un nuevo periodo presidencial, pues según sus cálculos cuatro años son pocos para cumplirle a quienes en definitiva los eligen que son quienes ponen el dinero para sus costosísimas campañas electorales.

Este será entonces un año en el que como en el 2013 el pueblo tendrá que manifestarse en la calle, denunciando las funestas políticas neoliberales. Otro año de movilización y lucha por las más sentidas reivindicaciones populares. Que el paro agrario nacional y popular sea la brújula que guíe las futuras conquistas del pueblo colombiano.

Montañas de Colombia, 1 de febrero de 2014.


Con el eufemismo de la mermelada se corrobora que los huéspedes del palacio de Nariño hacen lo que sea, como sea y al costo que sea con tal de reelegirse....

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