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martes, 25 de febrero de 2014

El reto es construir una verdadera democracia

 El reto es construir una verdadera democracia
Por: Diana Grajales

Definir los límites del conflicto social y de la guerra interna, en verdad parece bastante complicado cuando son esencia del desenlace de una realidad surgida de la desigualdad, la pobreza y la disputa de intereses antagónicos en el contexto de la lucha de clases. La violencia, la guerra emerge como un mecanismo que cruza a toda la sociedad; de ahí la importancia de construir una verdadera participación, una acción social política movilizadora por la paz, para remover las estructuras injustas impuestas en nuestra nación.
De la lucha social surgen procesos interesantes por su valor popular y organizativo en medio de la diversidad de Colombia, los cuales tropiezan con mecanismos violentos institucionalizados, para impedir la progresión de la crítica y la resistencia de las pobrerías. Son como encorbatados mercenarios del tiempo pasado opuestos a las leyes del desarrollo social, a la evolución y de la transformación de la conciencia, de la incorporación de formas realmente populares para la participación en un contenido ampliamente avanzado de la democracia. 
De dos grandes enfoques de la sociedad se desprenden todos los matices e interpretaciones: 
El Estado de una parte, representa a la clase dominante, que actúa y juega su papel como instrumento del imperialismo, combate cruelmente a su propio pueblo, e invisibiliza, estigmatiza y criminaliza a la divergencia social y política. Y al mismo tiempo dirige las matrices mediáticas con banales teorías como "prosperidad y Paz" que pretende mostrar en esas dos categorías una síntesis de la democracia, cuando en realidad estas no se aplican ni en los aspectos más elementales. 
Del otro lado está el pueblo y sus organizaciones, las mayorías, levantando las banderas de las soluciones reales a la problemática nacional.
Tengamos en cuenta lo siguiente:
En los principios fundamentales de la constitución política de Colombia del 91. en el Art 2, está contemplado como fin esencial del Estado servir a la comunidad...facilitar la participación de todas las decisiones que los afectan en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación, defender la independencia nacional,...asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. [1] Si lo anterior se cumpliera cabalmente no habría guerra, ni el conflicto social tendría las actuales connotaciones. Serian estos los principios literales de expresiones de una democracia soberana y de auténtica participación nacional.
Hay cosas tan contradictorias de la retórica (el decir) con la praxis (el hacer) que parecen pertenecer a escenarios y momentos distintos a los actuales. 
El 14 de Noviembre del 2013, en el Congreso “100 años de la Administración Pública: retos y perspectivas”; el presidente Santos se refirió a la necesidad de- "...fortalecer las instituciones para que el Estado cumpla por fin el postulado de ser un Estado Social de Derecho, como manda nuestra Carta Política." [2] Pero en realidad el fortalecimiento de dichas instituciones estimula nuevas formas de sometimiento y exclusión social. 
«En verdad para leer al gobierno se necesita la interpretación inversa de lo que está comunicando»
Es como si se movieran dos corrientes: la endulzante-distractora, y la avasallante, la aniquiladora, que en realidad predomina y merece con urgencia propaganda objetiva.
El siguiente es también un argumento del presidente Santos y pertenece a la retórica endulzante: "...se necesita de la convivencia y la unidad de todos los colombianos, dentro del respeto a las diferencias y las opiniones ajenas..." [3] algo así como la fábula del Pastorcito Mentiroso, si se tienen en cuenta los contenidos antidemocráticos del régimen político. 
En verdad para leer al gobierno se necesita la interpretación inversa de lo que está comunicando. Santos ha dicho "Se protegerán los derechos de las mujeres en riesgo o que son víctimas del conflicto armado, y se fortalecerán las diferentes organizaciones de mujeres en la construcción de la paz..." [4]
Sin embargo, ni se protegen las víctimas mujeres, ni sus derechos, por el contrario las acciones represivas contra ellas son constantes, miremos esto: En Abril del 2013 fue publicada la amenaza a Beatriz Elena Mestre, reclamante de 160 hectáreas que le habrían arrebatado grupos paramilitares en el municipio de Turbo, esta mujer ha sido objeto de intimidaciones y amenazas desde el año 2007. [5]
En ese contexto, de leyes y constitución, el cual supone la existencia de un paradigma de tradiciones democráticas en el país, topamos acciones de factores de poder que no pudieran existir a no ser por el entramado marrullero de complicidades institucionales. Con demasiada frecuencia y en la más completa impunidad surgen desde el obscurantismo político paramilitar exigencias como " (…) hemos tomado la decisión de darles una semana para que abandonen la ciudad, o de lo contrario los liquidaremos a todos, hasta una nueva oportunidad. bloque calima (rastrojos) AUC”. [6] A veces estos panfletos surgen de los recovecos de la inteligencia militar, policial o de sus paramilitares por petición institucional, político o empresarial. Un paramilitarismo consentido por la clase domínate y financiado por las mafias, latifundistas, empresarios y en muchos casos por el mismo Estado.
Entonces vemos que existe la necesidad urgente de crear en la conciencia social, el concepto acertado de la democracia en el mismo ejercicio de la participación, de la construcción de las visiones y proyectos concretos de los distintos asuntos que comprometen el destino de la sociedad. Cómo hacer de esa teoría de la participación un producto social bien elaborado con proyección de modelos alternativos para problemáticas concretas en lo político, económico, social, ambiental y cultural. 
democracia 002
Que la sociedad se refleje de manera tangible diseñando las edificaciones de país que sueña; que haga de la crítica el instrumento que impulse el desarrollo social y el ejercicio de la acción política como dinamizadora de las transformaciones democráticas reales. 
Pero en verdad repensar el país y proyectarlo con la mirada de los nuevos tiempos nos exige tomar control de las transformaciones democráticas habiendo derrotado a los mercenarios de los tiempos arcaicos y sus doctrinas de capitalismo neoliberal. 
Y como el gran reto es construir unidos la verdadera democracia es ideal ir fortaleciendo los espacios que integren a toda la sociedad y sobre todo a los sectores más vulnerables, hasta llegar a una Asamblea Nacional Constituyente para la paz con justicia social. 

1. Constitución Política de Colombia 1991 pdba.georgetown.edu/Constitutions/Colombia/colombia91.pdf
2. Palabras del Señor Santos en el Congreso ‘100 años de la Administración Pública: retos y perspectivas’: http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2013/Noviembre/Paginas/20131114_10-Palabras-Presidente-Juan-Manuel-Santos-Congreso-100-Administracion-Publica-retos-perspectivas.aspx
3. http://m.semana.com/nacion/articulo/el-discurso-de-fin-de-ano-del-presidente-santos/369612-3
4. http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2012/Septiembre/Paginas/20120912_09.aspx
5. Verdad Abierta: http://www.verdadabierta.com/component/content/article/48-despojo-de-tierras/4560-urabenos-amenazan-a-reclamante-de-tierras-de-uraba
 6. Amenazas contra líderes FENSUAGRO: http://nolascopresiga.blogspot.com/2013/03/fensuagro-denuncia-amenazas-en-contra.html

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