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martes, 25 de marzo de 2014

Comentemos un poco en torno a la guerra

A las cuatro de la madrugada fue derribado un helicóptero, con todo y su tripulación, integrada por coronel, un mayor, un capitán y un suboficial artillero, todos muertos.

Recibimos del Bloque Oriental los partes de la actividad militar en los meses de enero y febrero, sólo en el área del piedemonte de la cordillera oriental en el Meta, es decir, una zona que comprende en general los municipios de Uribe, Mesetas y El Dorado. Se pone uno a pensar en que si eso sucede solamente en esa parte de la geografía nacional, la preocupación del gobierno y las fuerzas militares debe ser muy grande al enterarse de todo cuanto ocurre en el país entero.

Hace seis años, en marzo de 2008, la cúpula de las fuerzas armadas, el mindefensa Santos y el Presidente Uribe anunciaban el fin de las FARC-EP con singular alborozo. Ahora, cercano el final del gobierno de Juan Manuel Santos, lo que queda en evidencia es que los que se hallan al borde de la desaparición política son ellos, pues la insurgencia continúa, como la gota de agua sobre la roca, abriendo una tronera muy grande al descompuesto régimen.

El año comenzó caliente. Por ejemplo, el 4 de enero, en la vereda Tierradentro, margen izquierda del río Guayabero, zona rural de La Uribe, las unidades guerrilleras reaccionaron desde tierra contra el bombardeo aéreo y posterior desembarco de tropas, produciéndose una serie de combates a partir de las dieciséis horas, en los que se vieron involucrados cinco aviones Kafir, 14 helicópteros y un alto número de soldados contraguerrillas profesionales.

La zona, completamente plana, en alguna medida selvática y en gran parte conformada por grandes potreros, está habitada por un buen número de colonos, alrededor de cuyas viviendas ocurren las violentas incidencias de los combates. Tres helicópteros impactados y averiados, seis militares muertos y ocho más heridos, a cambio de la captura de un guerrillero herido y tres más muertos, significaron el saldo final de los fuertes enfrentamientos de ese día.

A partir de entonces un alto número de soldados ha caído en minas sembradas a su paso o como consecuencia de los impactos de fuego en continuos hostigamientos a sus unidades. Los registros señalan cómo, los días 7, 10, 11, 18, 23, 24 y 25 de enero, y los días 2, 3, 6, 8 y 14 de febrero, patrullas del Ejército han sido afectadas con saldos de uno o dos soldados heridos gravemente, evacuados siempre por vía aérea. En la guerra, los heridos cuestan más que los muertos.

En zonas aledañas al área indicada también se presentan numerosos combates. Cabe reseñar el caso del filo La Grosera, ubicado en la vereda Santander, de La Uribe, Meta, en donde el día 8 de febrero, como consecuencia del hostigamiento a una patrulla del Ejército, un helicóptero artillado se presentó a ametrallar de modo indiscriminado, haciendo blanco en sus propias tropas, con un saldo final de seis soldados muertos y siete heridos.

La tripulación de los helicópteros, en épocas pasadas tan convencida de su invulnerabilidad, hoy piensa muy distinto. Los guerrilleros han aprendido mucho en materia de fuego antiaéreo, lo cual expone aparatos, pilotos y tropa trasportada a peligrosos riesgos. El día 2 de febrero, el avión plataforma recibió fuego desde tierra en el área rural de La Uribe, y el día 3 fue averiado un helicóptero artillado que operaba arriba de la vereda Gaviotas del mismo municipio.

El día 6 de febrero fue el avión fantasma el hostigado en la vereda La Explanación de La Uribe, mientras que el día 14 correspondió recibir el fuego a un helicóptero artillado en la vereda El Paraíso del mismo municipio. El 19 de febrero, en la vereda Siria alta del municipio de La Uribe, resultó averiado por disparos desde tierra un helicóptero policial. Pero el golpe mayor se produciría tres días después, en la vereda Ondas del Cafre de la misma localidad.

Allí fue realizado el bombardeo y posterior desembarco de tropas de fuerzas especiales el día 21 de febrero, al filo de la media noche. La reacción de los comandos guerrilleros fue inmediata, y como consecuencia de ella, a las cuatro de la madrugada fue derribado un helicóptero, con todo y su tripulación, integrada por coronel, un mayor, un capitán y un suboficial artillero, todos muertos. Tres militares más fueron heridos. Las noticias hablaron de un accidente en maniobras.

Todavía es posible observar allí los restos calcinados del aparato, pero la atención sobre el hecho pasó a un segundo plano como consecuencia del escándalo generado por las revelaciones de la revista Semana en torno a la red de corrupción al interior del Ejército. El mando militar, en plena crisis, aprovechó para ocultar el fatídico resultado de su operación, demostrando una vez más el grado de descomposición de sus integrantes.

De hecho ese escándalo y sus ligeras secuelas, la campaña electoral, las perversas construcciones de los medios colombianos en torno a lo que sucede realmente en Venezuela, la situación de la alcaldía de Bogotá y el relevo de algunos integrantes de la Delegación de Paz de las FARC-EP en la Mesa de La Habana, han merecido un tratamiento de privilegio en los medios. Sin algo infamante para imputar a las FARC, los hechos del conflicto no llegan a ser noticia.

Reportar aquí la larga lista de acciones guerrilleras en el área resultaría muy extenso para este artículo. Baste con decir que La Uribe pega por la parte alta con el páramo de Sumapaz, esto es, el Distrito Especial de Bogotá, con el departamento del Huila, municipio de Baraya, con Mesetas, del Meta, a su vez vecino de El Castillo y El Dorado. Y que río Guayabero abajo se encuentra el municipio de La Macarena. En todos ellos se han presentado combates este par de meses.

Y en todos el Ejército colombiano ha tenido bajas. Cabe pensar en la suerte de los pobres soldados y policías que caen a diario en la confrontación. Ingresan a las áreas en conflicto, participan en los combates, sufren pérdidas dolorosas, y todo eso al precio de que sus mandos celebren sucios negocios y se enriquezcan con su sangre. Para no hablar del gobierno nacional, de los dueños verdaderos del poder, que de veras engordan a costa de las vidas del pueblo de Colombia.

Montañas de Colombia, 21 de marzo de 2014.

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