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domingo, 23 de marzo de 2014

MARZO DE 2008 Realidad, adversidad y fe en la causa revolucionaria

Por Rubín Morro

Hace 6 años nuestros sentimientos y humanismo revolucionarios recibieron tres sacudidas que nos arrugaron por un momento el corazón. Habían muerto tres  capitanes guerrilleros de profundo espíritu revolucionario, bolivarianos hasta la médula.  Su ejemplo está más vivo que el sol, irradiando ideas de combate por todos los rincones de América y del planeta.

Raúl Reyes, miembro del Secretariado Nacional de las FARC-EP y Jefe de las Relaciones Internacionales, moría cobardemente asesinado el  1° de marzo del año 2008, víctima de un bombardeo dirigido por el gobierno de los Estados Unidos de América, en territorio del hermano país del Ecuador. Luego, el 7 del mismo mes, fuimos asaltados por la perfidia y la traición, y es brutalmente asesinado Iván Ríos, igualmente integrante de nuestro Secretariado Nacional, en las montañas del departamento de  Caldas. Se juntaban hasta este momento dos acontecimientos que marcarían la historia trágica de Colombia comenzando el siglo 21.

Nos rondaba la fatídica realidad de una guerra  desigual y total,  declarada por la clase dominante contra los luchadores y los inconformes de la patria. Nos salpicaba la sangre de los camaradas ultimados por el gobierno. En todas las unidades  de las FARC y en todas las organizaciones revolucionarias  rendíamos el homenaje sencillo, pero profundo, a estos singulares combatientes de  nuestra organización. La unidad política y organizativa abrazaba a la militancia fariana. Nuestro compromiso crecía en medio de estas adversidades. El verdadero combatiente aparece en las crisis, ahí es cuando  brilla  el verdadero comunista. Todavía frescos estos hechos cuando otro latigazo venía a herir nuestro rostro.

Siguiendo la huella  trágica de este ciclo, muere el 26 de marzo, de un infarto al corazón, Manuel Marulanda Vélez,  fundador y comandante de nuestra organización, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC-EP. Se puso a prueba nuevamente nuestra conciencia, nuestra moral revolucionaria, nuestro compromiso fiel a los ideales por los que el nuestro querido comandante, sin vacilación, había entregado toda su vida sin pedir nada a cambio.

Aquella noticia nos enmudeció de momento, hizo brotar nuestro llanto y nuestro dolor por cada poro de la piel. Para quienes conocimos y tuvimos el gran honor de estar a su lado, simplemente el sol realizó un cambio de frente, para reaparecer  de nuevo disparando sus rayos donde quiera haya una injusticia. Para quienes no pudieron nunca estrechar su mano de conductor y amigo, una luz nueva guiaría su camino, el ejemplo del indoblegable, junto al infinito, al universo, con su mirada escrutadora sembrando verdades y un canto libertario.

Nuestro comandante Manuel, representa la razón, la justicia y la verdad. Se hizo general de multitudes guerrilleras, trasegó como nadie los Andes, todas las montañas, todas las planicies, al lado de otro capitán guerrillero, el inolvidable camarada Jacobo Arenas. Manuel Marulanda combatió contra 17 gobiernos,  miles de soldados y una cantidad de ilusos generales de academia gringa. No lo pudieron matar, fue el fantasma de muchos estrategas, enfrentados contra una guerrilla móvil, bien dirigida por este histórico guerrero, cuyo puesto en la posteridad está garantizado al lado de los más ilustres revolucionarios.

A pesar de estos luctuosos acontecimientos, todos los integrantes de las FARC-EP, mandos y combatientes de base, los integrantes del movimiento bolivariano, las milicias, los miembros del Partido Comunista Clandestino, simpatizantes y amigos, cerramos filas en torno a la unidad política y organizativa, a la cohesión disciplinaria, al apego y aplicación de todos los documentos nuestros aprobados por las instancias superiores de dirección y mando. Levantamos las manos, nuestros ideales y nuestros fusiles en pleno respaldo de solidaridad y apoyo, subordinación y lealtad al Estado Mayor Central, a su Secretariado y al nuevo  Comandante en Jefe y a quienes ocuparon las responsabilidades y tareas  dejadas  por los  comandantes asesinados por el militarismo, la avaricia y la mezquindad.

Hoy marzo del año 2014, registramos la continuación de una guerra frontal contra el proyecto revolucionario, principalmente contra las FARC-EP. Hemos propinado duros golpes al enemigo, los cuales minimiza como estrategia de su guerra, y asimismo también hemos sufrido pérdidas humanas y materiales. Una guerra contra un Estado asesorado y apoyado por el imperialismo, con el uso masivo de la tecnología de punta y el uso desmesurado de la fuerza. Hemos permanecido y continuaremos firmes y dignos, hasta alcanzar la toma del poder para el pueblo, o una salida política al conflicto social y armado.

Nuestra fuerza esta incólume, somos protagonistas de  un conflicto social y armado, queremos la paz, pero no la paz de los arrodillados, ni vencidos. Luchamos y soñamos con una paz real, cambios estructurales en todos los sentidos. Una paz donde el principal protagonista y beneficiado sea el pueblo, las inmensas mayorías de este país. De no ser así, señor gobierno, esté seguro  que tendrá FARC-EP para mucho rato, seguramente para otros 50 años, mientras que las causas que la originaron persistan.

Montañas de Colombia, 20 de marzo de 2014.

Por Rubín Morro Hace 6 años nuestros sentimientos y humanismo revolucionarios recibieron tres sacudidas que nos arrugaron por un momento el corazón. Habían muerto tres  capitanes guerrilleros de profundo espíritu...

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