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jueves, 13 de marzo de 2014

Porque somos más!!!

Por Viviana Hernández, guerrillera de las FARC-EP (Tomado de: Mujerfariana)

Las colombianas debemos convertirnos en un volcán de amor por la patria, la paz, la democracia y la justicia social...

Colombia ocupa el segundo lugar en desplazamiento en el mundo, producto de la violencia impuesta por el Estado y sus diferentes gobiernos. Por lo menos, unos 5.5 millones de personas fueron obligados a abandonar sus territorios. Según la Contraloría General de la Nación, han despojado a los campesinos de 8 millones de hectáreas que pasaron a manos de latifundistas, narcotraficantes, multinacionales y grandes empresas de grupos financieros.

El 94% de los desplazados vive por debajo del umbral de pobreza. Tan solo sobre el 20% de las tierras despojadas existen procesos de investigación sobre la adquisición ilegal, quedando en la impunidad la mayoría de delitos de despojo y desplazamiento forzado. Lo anterior indica el grado de cooptación institucional por parte del paramilitarismo, los narcotraficantes y grupos de poder empresarial que usan la violencia como método de acumulación de tierras.

A las operaciones militares de consolidación territorial, los bombardeos, ametrallamientos, masacres, torturas, desapariciones, bloqueos económicos, y entre otras, las aspersiones aéreas; se le suma el componente del terror paramilitar como parte de la política oficial de lo que pudiéramos llamar un enfoque territorial de la guerra.

Dicha situación generó una permanente crisis humanitaria extremadamente dramática que se extendió a los centros urbanos. Los desterrados se concentraron en áreas marginales en condiciones de vida infrahumanas, sin los más elementales derechos, bajo techos de cartón y plástico, sin agua potable, sin empleo, sin alimentación y sin otros servicios básicos.

El 80%de las víctimas del desplazamiento son mujeres y niños. Varias de ellas son víctimas de más de un desplazamiento y de violencia sexual, lo cual deja secuelas en su integridad física, psicológica y moral1.
En este proceso de desarraigo las mujeres pierden sus tierras, su cultura, sus proyectos de vida, sus seres queridos. Cambian de forma traumática sus roles familiares, conyugales, y sociales. El 43% de las familias desplazadas tienen jefatura femenina, el 68% de ellas están solas, con la responsabilidad de sacar adelante sus familias con varios hijos. Parte de estos casos se debe a que sus cónyuges fueron asesinados2.

La solución de la crisis humanitaria y de la pobreza es urgente. La salida diferente a la guerra es principal alternativa, por tanto los diálogos de paz no deben tener retroceso.

Para los pobres de Colombia, además de su miseria, lo vivido hasta ahora por ser considerados los enemigos internos, deja demasiado dolor y tragedia. La guerra no puede seguir en un círculo vicioso, en el cual los altos dignatarios del Estado y de la clase empresarial la atizan, mientras los pobres arden en la hoguera de la confrontación o se los devora la miseria.

Es el momento de la paz, cumpliremos con nuestro deber al levantarnos con dignidad, valentía y fortaleza, al sumarnos a la gran tarea de transformar la patria.Seremos protagonistas de la lucha por la democracia, la soberanía y la paz con justicia social.


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