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lunes, 31 de marzo de 2014

"Que griten las paredes"

Construyamos cultura propia y representativa de las mayorías con sus respectivas y apropiadas formas de difusión.  

Por Marco León Calarcá Integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP  

Los pueblos del mundo, llamados por El Apóstol cubano José Martí los pobres de la tierra, desarrollan sus resistencias, luchan por sus derechos y avanzan en la construcción de las sociedades merecidas y aspiradas.

No es sencillo pues al frente tienen a los ricos, a aquellos que siempre lo han tenido todo, en el poder o no, además a su sustentador y determinador, el imperio estadounidense y sus transnacionales.

Esas resistencias populares entrelazan simpatías y producen la natural solidaridad, pues afloran sentimientos positivos y generan esperanzas en la gente del común sin importar las nacionalidades.

También permiten la identificación de los enemigos y los peligros que encarnan. ¿Cómo hacer para pasar del apoyo moral, del acuerdo lejano, a formas más concretas y eficaces de solidaridad? Empecemos por combatir la dominación ideológica transmitida por siglos en todo tipo de vehículo.

Desde las inofensivas propagandas promotoras del consumismo egoísta hasta las en apariencia inocuas grandes producciones cinematográficas con una pesada carga de mensajes alienadores, ese camino está repleto de música, telenovelas, programas de radio, novelas y libros, todo desarrollado para promover los antivalores del capitalismo, ahora neoliberal. No nos olvidemos del sistema educativo y las iglesias.

No es posible seguir siendo rehenes de la desinformación, dejemos fluir la positividad, desarrollemos formas definidas y contundentes en las cuales expresemos ese sentir de acompañamiento y pertenencia a las causas de todos y todas, producto de la identidad. Desatemos y cultivemos la ternura de los pueblos.

Un caso concreto de la manipulación de información, del divorcio entre la realidad y los contenidos noticiosos, de la separación entre la praxis social y lo que se cuenta sobre ella, es el proceso de construcción de la paz en Colombia.

La paz de Colombia es la Paz del continente, se afirma, y así se comparte lo dicho por el Presidente uruguayo José Mujica.

La Segunda Cumbre de la CELAC declaró a América Latina y el Caribe como territorio de paz. Es conocido el clamor y anhelo de colombianas y colombianos por la paz con justicia social.

En La Habana, Cuba, se adelantan diálogos entre la insurgencia fariana y el gobierno de Colombia en nuevo intento por encontrar solución diferente al conflicto social, político, económico, cultural y armado. Sus principales enemigos son quienes se lucran de la guerra en lo nacional e internacional, ellos obtienen pingües ganancias en lo económico a través de negocios, y claro, de negociados en los contratos de la parafernalia bélica también sacan inmenso provecho político.

En contra de la realidad, su negativo accionar tiene pleno respaldo mediático, la especulación la calumnia, la malquerencia se imponen.

Desarrollar inventiva para multiplicar nuestra voz, la de los de abajo, apropiarnos de La Nube, posicionarnos en las redes sociales, participar en todos aquellos sitios y formas donde la acrecentemos y así lograr ser oídos, compartir los análisis y preocupaciones, proyectar el acuerdo y apoyo a las resistencias populares.

Romper la hegemonía globalizadora imperial es esencial, es el puerto de llegada. El histórico y simbólico, “Que griten las paredes” del heroico Hernando González Acosta, comandante fariano, temprana ofrenda de la juventud colombiana en defensa de las mayorías, concitando el acompañamiento solidario de los pueblos del mundo, es ejemplo a seguir.

Construyamos cultura propia y representativa de las mayorías con sus respectivas y apropiadas formas de difusión. Son innumerables los casos de su existencia y también las formas como se pretende ahogar esa expresión popular. No sigamos los moldes y estereotipos diseñados para la llamada aldea global del neoliberalismo. Por tanto, es deber y derecho, son sueños y aspiraciones.

Dar rienda suelta a la libertad de creación, generar creatividad en la construcción de soluciones reales, satisfacer las necesidades, realizar la utopía, garantizar dignidad e igualdad social, autodeterminación, por tanto antiimperialismo traducido en soberanía.  
La Habana, 25 de marzo de 2014.

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