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jueves, 6 de marzo de 2014

Reportes de los Frentes al Secretariado:

I.

 

Del sur del país llega este informe, que pone de relieve una vez más la habitual práctica de secuestros, amenazas de muerte y reinserciones forzadas que tanto engordan las cifras de esa empresa criminal que tiene por nombre Agencia Nacional para la Reintegración, dirigida por el señor Alejandro Eder. ¿Todo esto será legal, señor Procurador?

 

“El domingo anterior pedí a un campesino conocido, que me hiciera el favor de salir a la ciudad vecina en busca de una remesa de alimentos y una gasolina. Acordamos que una vez volviera, me la ubicara en cierto sitio donde yo la mandaría recoger. Cuando volvimos a vernos, lo noté bastante preocupado. Este fue su relato:

 

El lunes, a eso de las 11:30 de la mañana, cuando me encontraba haciendo compras en el centro de la ciudad, fui sorprendido por tres tipos que vestían ropas civiles. Dos de ellos me cayeron por la espalda y cada uno me tomó con fuerza por un brazo, mientras el tercero se paró frente a mí con gesto amenazante y me gritó que estaba detenido. Casi de inmediato aparecieron varias motocicletas y camionetas de vidrios oscuros, en las que se transportaban militares uniformados. Me echaron en una de las camionetas y me llevaron en dirección al aeropuerto de la capital.

 

Durante el recorrido me dijeron iban a embarcarme en un helicóptero con destino a la Brigada. Y que me preparara desde ya para pasar el resto de la vida en la cárcel, porque ellos tenían toda la información acerca de lo que yo era.  Me acusaban de ser miliciano, y afirmaban que sabían que vivía en una finca en donde cuidaba ganado de la guerrilla, afirmaban que las cosas que yo estaba comprando eran encargos para un comandante importante, y decían que era Usted.

 

Más adelante me aseguraron que ellos poseían toda la información sobre la guerrilla, y para probarlo ponían delante de mí unos mapas con los croquis acerca de la ubicación de sus mandos. En los croquis yo veía casas, potreros, caños, cercas, rastrojos. Cuando vieron que yo entendía un poco lo que me mostraban, procedieron a señalar un caño y un camino, asegurándome que en ese lugar se hallaba el campamento de un comandante importante, o sea Usted, al que habían estado a punto de bombardear, pero que como se les había cambiado de sitio no habían podido hacerlo.

 

También me dijeron que a ellos no les importaban ni las mulas con las que yo le arreaba a la guerrilla, ni las vacas que les cuidaba. Que lo que verdaderamente les importaba era que les entregara al comandante que querían matar, o sea a Usted.  Decían que dos meses atrás habían estado a punto de darlo de baja, pero que se les había escapado por un pelo, aunque habían logrado matarle dos terroristas que lo acompañaban.

 

Con amenazas de matarme y tirarme por ahí en cualquier lado, me hicieron firmar unos papeles en los que supuestamente yo reconocía mi condición de miliciano y aceptaba desmovilizarme. Me tomaron fotos en todos los ángulos, me tomaron las huellas de todos los dedos de las manos. Después me entregaron un millón y medio de pesos y me dijeron que ahora sí podía irme, que mi misión era llevarle todos los encargos a Usted, y me entregaron dos números de teléfono para que tan pronto como precisara el sitio donde Usted se encontraba, les hiciera una llamada y les comunicara.

 

Como les expliqué que en la zona donde yo habitaba no había señal alguna de teléfono celular, resolvieron ordenarme que regresara el lunes 21 allá, a llevarles personalmente la información que hubiera recogido. Me aseguraban con toda clase de frases y palabras, que si se lograba el objetivo, yo iba a ganarme mil ciento quince millones de pesos, que era la recompensa que pagaban por Usted, y que con ese dinero yo podría irme a vivir donde me diera la gana, y que podía estar tranquilo porque donde quiera que fuera iba a contar con el respaldo del Estado.

 

Me tuvieron en todo eso desde que me capturaron, a las once y media, hasta las siete y treinta de la noche. Cuando me dijeron que podía irme tranquilo, ya que me había comprometido a trabajar con ellos, yo me negué a salir a la calle a esas horas. Les dije que nunca había estado en la ciudad a esa hora, que no conocía y que me daba miedo. Entonces los tipos fueron y me llevaron hasta un hotel muy lujoso, que yo nunca había imaginado tanta maravilla. Me aseguraron que ellos dejaban todo pago y que podía irme al día siguiente en la mañana.

 

Apenas recogí lo que había alcanzado a comprar, me vine otra vez para el monte. Dejé la carga en el camino y me vine a buscarlo, para informarle todo lo que me pasó, y para pedirles por favor que me ayuden, me dijeron que si el viernes no había regresado, ellos se encargarían de cobrármelo bien caro. Que podían hacerme matar por la misma guerrilla, o por los paramilitares que trabajaban para ellos, o que ellos mismos se encargaban porque había quedado reseñado hasta la punta de los pelos y no habría lugar en donde pudiera esconderme. Tengo mujer y cuatro hijos que mantener, ayúdenme camaradas.

 

Nos queda claro que definitivamente hay cosas que valen mucho más que el dinero”.

 

II.

La prensa nacional se dedica a propagar toda clase de falsas especies en torno a la guerrilla y su accionar, con el objeto de manchar cuanto pueda nuestra imagen, bien sea para un eventual acuerdo de paz que implique nuestra dejación de armas, o para justificar la continuación de la guerra contra nosotros. Hechos como este, de permanente ocurrencia en el país, son completamente silenciados por el alto mando militar y la gran prensa:

 

“Parte del 29 Frente:

 

El día 23 de febrero,a las 22:30 horas,asaltamos una patrulla de contraguerrilla adscrita a la Brigada Móvil número 19 de la Fuerza de Tarea Pegaso, en la vereda Las Piedras,corregimiento de Sidón, municipio de Cumbitara, en Nariño. La acción duró 30 minutos. Resultados: 6 Militares muertos, se desconoce el número de heridos. Material recuperado: 5 fusiles Galil 5.56, 1 mortero de 60 milímetros, 34 proveedores para Galil, 2800 Cartuchos 5.56, 13 granadas de mano M-26, 2 granadas de 60 milímetros, 1 radio Motorola, 4 equipos de campaña, 8 chalecos, 4 cascos, 6 jarros, 6 cantimploras, 3 boinas, 2 gorras, 1 sombrero, 6 camisetas, 1 par de botas, 2 carpas, 2 uniformes, 1 silla”.

 

Propias tropas sin novedad.

 

III.

 

De las unidades correspondientes del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano:

 

En torno a la noticia difundida por los grandes medios de desinformación, acerca de la captura de una red de guerrilleros y milicianos en el departamento del Valle, particularmente en Puerto Frazadas, Ceilán y San Rafael, podemos precisar lo siguiente. Los detenidos y presentados como de las FARC en realidad son: el chofer del carrotanque que transporta la leche de Barragán, un chofer de un campero de servicio público de Ceilán, un señor de San Rafael, una muchacha que tiene familia en un vereda llamada Cocorná,  dos sobrinos del paisa William (un guerrillero de la Cortés que está en la cárcel), y dos muchachos de Puerto Frazadas. De toda esta gente los únicos que distinguimos son los dos muchachos de Puerto Frazadas, ampliamente conocidos en la región. Del resto ni arte ni parte,  no tienen ninguna relación ni ocupación con nosotros. Entre los capturados hay gente que hace tres o cuatro años no vea nadie de la guerrilla. Consideramos esto como un falso positivo más, que montan para dar la impresión de que tienen realmente el control de la zona rural y a la vez sembrar el miedo que paralice los reclamos de la población.

 

Montañas de Colombia, 1 de marzo de 2014.

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