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miércoles, 9 de abril de 2014

La furia de la mujer es fuerza poderosa para la revolución

Por Bertulfo Álvarez

Integrante del Secretariado Nacional de las FARC-EP

De antemano es necesario reafirmar una y otra vez que la lucha de nuestro pueblo está más vigente que nunca, ya que el Estado ha agudizado aún más la miseria y la represión contra Colombia. Dentro de este marco es necesario reconocer el papel que ha jugado la mujer en esta confrontación, en esta pelea por la defensa de los derechos humanos y la vida digna de un pueblo, al que los gobernantes han sometido a la exclusión desde la época de la colonia. Resaltamos a Manuela Beltrán en el siglo XIX, pasando por el siglo XX donde participaron mujeres como María Cano, y ahora en este tedioso siglo XXI, donde podemos admirar la valentía de Mariana Páez o Lucero Palmera, entre otras, que ofrendaron su vida por esta causa, que con su furor, lograron sembrar una semilla de esperanza en las mujeres que a lo largo de sus vidas no habían tomado la decisión de trabajar por construir una Colombia nueva.

Todas las mujeres deben tomar parte en las decisiones del país y apropiarse de las justas luchas populares que se adelantan desde todos los rincones patrios. No se sientan solas, compañeras, campesinas, obreras, amas de casa, porque detrás de ustedes se encuentra un pueblo indignado, están acompañadas de todas las generaciones de compatriotas cansados de estar sometidos a las directrices de Washington, y de tantas injusticias a lo largo y ancho de nuestra América. Es normal sentir temor, pero cuando la indignación supera todos los límites, se hace imperante la necesidad de luchar por un cambio social y un futuro mejor para nuestros hijos.

Bienvenidas a esta brega por mejorar  nuestras condiciones de vida y lograr las reivindicaciones populares, denunciando los atropellos y las discriminaciones contra las mujeres de Colombia, que no son entes inermes, sino más bien seres capaces de transformar y de aportarle a la lucha  por la liberación de los pueblos, como lo han estado haciendo también, las compañeras en el proceso de paz de La Habana. Allí también existe la presencia de la mujer, dando ejemplo de cómo en este espacio se acogen absolutamente todos los partidarios de una Colombia liberada, dando a conocer las ínfimas condiciones humanas en las que se  ha sometido a la inmensa mayoría, siendo las mujeres una de las principales víctimas, ya que por pertenecer a este género son explotadas a nivel laboral y en la vida cotidiana en sus hogares. Esta sociedad todavía no ha logrado cerrar el capítulo del machismo a estas alturas de la historia. Por eso, existe la necesidad de que se vinculen a la lucha en toda su extensión, empuñar las banderas del cambio, por una patria libre y soberana, una patria donde no haya hambre, miseria, ni exclusión.

Nunca más debe haber una sola mujer sometida a la dominación masculina o la explotación social.

Montañas de Colombia, 8 de abril de 2014.

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