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martes, 3 de junio de 2014

2/2 Entrevista al Cdte. Timoleón Jiménez - La guerra o la Paz (Segunda Parte)

Ver Primera Parte


Apartes de la entrevista al Comandante Timoleón Jiménez
"...Vea, cómo es que dicen? la esperanza es lo último que se pierde no solo la esperanza por la esperanza, sino por la convicción que nosotros tenemos, de que ese es el camino correcto.
Se nos dice que es que llegamos a dialogar porque estamos derrotados, nada más falso, yo creo que a lo largo de la exposición se han dado cuenta en todo momento, en los momentos de flujo y de reflujo de la organización, desde que se abra la posibilidad de buscar una salida concertada al conflicto social y armado que vive el país, ahí estamos en primera línea.
Pero es que además, el problema es cuando no se es revolucionario, no se entiende eso, para el revolucionario nunca hay derrotas, por más dura y difícil que sea la situación, para un revolucionario  nunca hay derrotas, hay aplazamiento en la búsqueda del objetivo eso es otra cosa, por eso ahí llegamos y lo hemos dicho, nosotros no llegamos aquí rendidos ni derrotados, ni amilanados y la verdad es que nosotros hemos asumido la agenda y la mesa misma, no como un esquema y por eso de pronto hemos chocado con otros que ven eso como, no. La vemos como un escenario que tiene su propia dinámica, su propia dialéctica, donde estamos ganando en confianza, donde estamos tratando de conciliar posiciones y de buscar el camino intermedio acertado, en que ni se afecten los intereses de los unos ni de los otros, allí estamos en la mesa colombianos que tenemos visiones distintas del país, que tenemos una visión distinta incluso del mundo, una concepción distinta del mundo, pero colombianos al fin y al cabo.
Que queremos parar este conflicto que a nosotros nos duele,  todos los muertos de lado y lado, nosotros no salimos a enorgullecernos ni a manifestar alegría por la muerte de los soldados o policías, nunca. Porque además son hijos del pueblo, son del mismo pueblo donde venimos nosotros, yo recuerdo hablando de ese tema, en una acción que tuvimos por ahí que capturamos como 13 soldados, entonces la escuadra donde yo estaba le dieron la misión de llevar los prisioneros, ninguno quería ir  todos estaban temerosos porque es que después se da uno cuenta  de cosas que le meten en la cabeza. Entonces yo me acerque a uno y le dije hermano vamos, dijo listo vamos a ver qué pasa, y nos fuimos, de camino conversando, conversando, pues resultó que era el muchacho que en la Tebaida vendía buñuelos en la calle y nosotros le comprábamos buñuelos. Tres días estuvieron con nosotros, a los tres días los liberamos, pero intercambiamos bastante y nos contaba  que ellos no creían lo que estaban viviendo, porque lo que les metieron en la cabeza, en la escuela de contraguerrilla los tenía envenenados. Cómo no va a surgir una persona envenenada si todos los días lo levantan y lo ponen a trotar y a cantar: " guerrilleros mataremos y su sangre beberemos" qué están cultivando ahí, odio, nosotros nunca hacemos eso.
Y a través de toda esa propaganda y los medios que tienen a su disposición y toda una cantidad de técnicas, les inculcan es odio, a que entre los colombianos nos odiemos. No,  nosotros ni los odiamos a los representantes de la clase dirigente, a pesar de todo lo que ha sucedido, es que no es un problema de personas ni de odios personales, es un problema de concepción que tenemos del mundo y de cómo creemos nosotros que se puede construir una patria distinta, una patria más amable, que tenga en su centro al hombre al ser humano como tal y no al enriquecimiento individual de unos pocos, esa es la diferencia.
Tenemos una visión de país, un sueño de país que no lo comparten listo, pero porque nos tienen que matar es que el problema está ahí, que quien piensa distinto, quien sueña distinto y trabaja por ese país distinto lo matan.
Cómo generamos ese escenario para que podamos convivir cada uno pensando lo que piensan y luchando por lo que piensan pero sin matarnos, esa es la esencia, en todo eso hay una vaina dinámica, a mi sí me preocupa. Hemos llegado a esos acuerdos, incluso me pareció que demoramos mucho en este último punto, bueno ellos dirán que la culpa es de nosotros. Nosotros decimos que la culpa es de ellos, pues algún día se podrá contar. Yo no voy a contar aquí infidencias, de cómo ha sido el desarrollo de toda esa discusión. Pero nosotros estamos poniendo por encima de nosotros del interés particular y como organización, el interés de la patria de Colombia. Entonces me preocupa que hemos llegado ya, y eso es saludable y estamos contentos y las FARC estamos satisfechos porque avanzamos pero están quedando unas salvedades. Uno a veces piensa nosotros hemos estado de acuerdo en  dejar esas salvedades, conscientes de que son temas sumamente gruesos, profundos y que claro no son fáciles de concertar sobre ellos, entonces hay que darle tiempo al tiempo.
Cómo se irá a manejar eso más adelante si de pronto nos van a salir con el cuento, no no eso ya fue evacuado, ustedes están es mamando gallo, otra trampa que le hace las FARC al proceso, ojalá no sea eso lo que están pensando. Nosotros estamos en la disposición, nosotros no  estamos planteando no es que es que ustedes quieren la revolución por contrato, no  lo que pasa es que claro, ellos llegan y nos dicen hombre venimos aquí, ustedes están mal, bueno y nos pintan un panorama según la visión de ellos, "entréguenos las armas y desmovilícense" bueno hombre pues que le decimos nosotros "bueno listo y ustedes nos entregan el poder", si así son las cosas. Ah no, bueno entonces, pongamos de acuerdo cómo es que, qué es lo que queremos, cuál es el país que queremos, qué hay que hacer para que podamos convivir pacíficamente".

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