Video

martes, 3 de junio de 2014

Carta a los legendarios Martín Villa y Miguel Pascuas

A las FARC nos aman los pueblos, el pueblo por el que luchamos y de donde venimos, los pueblos vecinos… Nos odian los oligarcas y burgueses, nos odian sus sirvientes.

A las FARC nos aman los pueblos, el pueblo por el que luchamos y de donde venimos, los pueblos vecinos… Nos odian los oligarcas y burgueses, nos odian sus sirvientes....

Queridos Camaradas Martín Villa y Miguel Pascuas:

Reciban un abrazo comunista y revolucionario, un abrazo, y valga la redundancia, dulce y tierno, solidario y militante. Decidí escribirles a ustedes, por intermedio de nuestro comandante en Jefe, camarada Timoleón, para hacerle en la persona de cada uno, un homenaje a nuestro aniversario, o mejor, a nuestros infinitos años de lucha.

Según el calendario occidental, impuesto a nuestra cultura, cumplimos 50 años, pero nos faltarían dos años para cumplir el siglo mexica, el Fuego Nuevo. Se parece más a lo que somos hoy, a lo que fuimos hace 50 años, fuego luminosidad, renovación, fuego permanencia, fuego vida. Nuestros años se pueden sumar, multiplicar, calcular como

 

 

 

 

 

¿Pero y quién puede medir o calcular el sacrificio? ¿El dolor, las pérdidas? ¿Quién las alegrías, las victorias, el sobreponerse a las dificultades? ¿Quién mide las separaciones y los encuentros, los abrazos dados y los que faltaron? ¿La rabia, el odio y la impotencia? ¿El amor guerrillero, la hermandad, el sentido colectivo, el espíritu fariano? ¿Quién y cómo medir 50 años o un siglo de lealtad? ¿Quién mide los pasos de nuestras marchas guerrilleras, las arrobas cargadas, las espaldas peladas, las rodillas desbaratadas, las cinturas averiadas, la sed y el hambre? ¿Cuál fórmula calcula el heroísmo guerrillero en millares de combates contra un enemigo siempre superior en armas, en refuerzos, en tecnología? ¿En cuántos universos cabe el apoyo amoroso del pueblo, tantas veces vilmente castigado? ¿Cómo medir el brillo de los ojos y los latidos de cien corazones, de mil, de muchos miles de insurgentes firmes entonando nuestro himno: "Con justicia y verdad, junto al pueblo ya está, con el fuego primero del alba… la pequeña canción, que nació en nuestra voz… guerrillera de lucha y futuro… Con Bolívar Galán, ya volvió a cabalgar… no más llanto y dolor de la patria… Somos pueblo que va tras de la libertad, construyendo la senda de paz… Guerrilleros de FARC, con el pueblo a triunfar, por la patria, la tierra y el pan…. "?

En todo caso es un ciclo, una medida, un contenido sobre el cual se reflexiona con sentimientos desbordados: de amor o de odio. A las FARC nos aman los pueblos, el pueblo por el que luchamos y de dónde venimos, los pueblos vecinos, los de la Patria grande de Bolívar, nuestra inspiración. Nos odian los oligarcas y burgueses que son poquísimos en número y dignidad, pero muy poderosos. Nos odian sus sirvientes, porque constatan en nuestra generosidad y grandeza su mediocridad, su condición de esclavitud paliada por sueldos, su infinita pobreza humana.

Queridos comandantes Martín y Miguel, gracias a hombres y jefes como ustedes fue posible la construcción de las FARC, instrumento de guerra popular, único camino que los hasta hoy dueños del país permitieron para la acción política, la participación, el acceso al poder. Hoy contamos con ustedes, con su experiencia, con su estoicismo, encarnando nuestros más caros valores. Recordamos al camarada Martín Villa como miembro del primer Secretariado que tuvieron las FARC, y al camarada Pascuas, miembro del Estado Mayor Central. Martín Villa precursor de la política ambiental de las FARC, el "Sargento Pascuas", llamado así cariñosamente, promotor de nuestra política indigenista.

Con Miguel y con Martín, que han cargado a sus espaldas toda la historia de las FARC, rendimos homenaje a nuestros mártires farianos, mujeres y hombres que renunciando a todo, dedicaron su vida a la causa de la liberación nacional. Es sencillamente un privilegio y motivo de orgullo pertenecer a las filas de Manuel Marulanda y de Jacobo Arenas, de Jorge Briceño y Jaime Guaraca, del inmolado Alfonso Cano, continuar la gesta de tantos combatientes a quienes honramos especialmente en estos días.

Vivimos una época oscura; el fracaso del socialismo, allí donde se había logrado construir, arrastró al mundo a multitud de confrontaciones nunca antes vistas; la guerra desatada por los intereses de los EE.UU. contra la humanidad nos ha sumido en la peor crisis de toda la historia. Crisis económica, se hundió el socialismo y lanzó al primer mundo al infierno aniquilando al liberalismo; crisis ambiental, tras el petróleo y los minerales acabaron con el agua y somos 70% agua; crisis de los derechos universales, crisis del sistema mundo capitalista, esta sí nos alegra y mucho.

Colombia se debate entre el progreso y la reacción, la paz y la guerra, a diferencia de otros países de la región que hoy son referentes mundiales, el poder en el país sigue atado al Norte y las FARC intrépidamente combatiendo por el Sur.

El Secretariado y su jefe máximo, el Estado Mayor de las FARC con Martín Villa, Miguel Pascuas y una exquisita delegación, dirigen un esfuerzo más de diálogo y negociación que le permita al país salir de los aciagos días de confrontación militar, que cree las condiciones mínimas para el debate político sin violencia por parte del Estado y, claro está, sin respuesta armada por parte de quienes pensamos diferente. A la generosidad de las FARC, la oligarquía mafiosa, los burgueses paramilitarizados y sus sirvientes han respondido con ruindad y arrogancia.

No ha habido peor enemigo de la paz que su "promotor": Santos, el Presidente. Ha jugado a debilitar a las FARC desde el comienzo de las conversaciones, ordenando el asesinato de su máximo jefe, Alfonso Cano, negándose a acordar un cese al fuego bilateral, prohibiendo la participación de amplias masas populares y de otros sectores políticos y económicos en el proceso, obstruyendo el acuerdo en cada uno de sus puntos, eludiendo el desarrollo e implementación de sus propias leyes de restitución de tierras y de víctimas, estimulando el paramilitarismo y la impunidad de las FF. AA., haciéndole al proceso el peor de los ambientes, amenazando, sentenciando, mintiendo. Quiso aislar tanto el proyecto de paz que se quedó solo él mismo y su "estrategia" de pacotilla se le está devolviendo como terrible bumerang que amenaza su cabeza.

Camaradas Miguel y Martín, lo que ha hecho invencibles a toda prueba a hombres como ustedes, es la decisión insobornable, inquebrantable, irrevocable de conquistar un cambio para nuestro país. Estamos hechos de amor y de esperanza, tallados por el dolor y las lágrimas, andamos con la felicidad de fuego nuevo pegada al cuerpo, nada puede pasar que nos detenga. Nuestra historia de un siglo o de medio, de la cual se nutre nuestra conducción a nivel máximo y el quehacer diario de cada fariano, es la garantía de la victoria para nuestro pueblo.

Con un abrazo milenario, María Aureliana Buendía, combatiente de las FARC.

Montañas de Colombia, 28 de mayo de 2014.

0 comentarios:

Publicar un comentario