Video

viernes, 25 de julio de 2014

Una vieja sinvergüenza llamada Natalia Springer

Consultora de la OTAN, empleada al servicio de la guerra colombiana y de todas las guerras imperialistas de hoy, reclama sin pudor el fin del proceso de paz.

Por María Aureliana Buendía

Guerrillera de las FARC-EP

 
De entrada quiero aclarar que no tengo nada en contra de las viejas, yo misma soy una "vieja", que es como nos llaman cariñosamente en Colombia a las mujeres de cualquier edad; tampoco en contra de las que llaman "sinvergüenzas" por razones de la miseria social y de la doble moral. En este caso, el uso de la frase tiene razones puramente políticas, tiene que ver con la guerra y la paz, en Colombia, en el medio oriente y todo el mundo, y con su ignorancia absoluta de las operaciones aritméticas de suma, resta, multiplicación y división.

Dice Springer en su artículo "¿Cómo acabar el proceso de paz?" -citando al Presidente Kennedy- que "no se puede gobernar con la mitad en contra". Obviamente se refiere al uribismo que estaría en contra de Santos. Pero, ¿de qué aritmética saca ella que el uribismo es la mitad? ¿Y la mitad de qué? ¿La mitad del Congreso? ¿La mitad de los electores? ¿La mitad de los colombianos? Solo la aritmética malintencionada de la doña explica esa aseveración.

El universo de sufragantes en Colombia es de 32.975.158 personas. Por Santos hubo 7.816.986 votos y por Zuluaga 6.905.001. La votación total por ambos candidatos fue de 14.721.987. Ni siquiera juntos logran LA MITAD del censo electoral. También hubo 619.396 votos en blanco, 403.405 votos nulos y 50.152 no marcados. El total de votantes, 15.794.940, apenas alcanza el 47,89%. Si restamos los votos en blanco, los nulos y los no marcados tenemos la lamentable cifra de 41%. El más amigo de la señora Springer, Oscar Iván Zuluaga, (Santos también es su amigo, a veces), se lleva solamente el 20, 94%.

Si pudiéramos medir seriamente la votación narcoparamilitar, léase los votos con fusil en la nuca, más los votos comprados a favor de Zuluaga, tendríamos que restarlos a ese porcentaje. Los votos de funcionarios del Estado, tomado aún por Uribe, de contratos, de prebendas, de favores. Los millones de votos del gran lavado de dineros calienticos que se hace en los procesos electorales en Colombia, y que en justicia deben ser repartirlos entre Santos y Zuluaga, ahí sí por mitad exacta. Si restamos todos estos lastres de la "democracia", Uribe, Zuluaga y Springer quedarían en rines.

Salta a la vista la perversión mediática de la Springer cuando nos quiere imponer un uribismo multiplicado. Ella lanza la bola a ver quién repite lo dicho, lo replica y, si corre con suerte, lo agranda a su vez. Mentir es tarea de los medios, para eso les pagan, pero Natalia Springer no es solo eso, ella además es Consultora de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, y es por eso que le falta vergüenza, pudor, ni qué decir sindéresis.

El objetivo fundamental de la  OTAN es establecer, mantener y extender una alianza militar regional entre las potencias que la forman con el fin de realizar incursiones militares en países que no son sus miembros, es decir, en el resto del mundo. Porque, ¿a quién pueden temerle semejante alianza? Se abrogan el derecho de injerencia para garantizar los derechos de las multinacionales, asegurar el acceso a los recursos naturales y mano de obra en cualquier lugar del planeta; en otras palabras, la OTAN es el brazo armado del imperialismo.

En los últimos tiempos la OTAN patrocina y dirige las rebeliones en el Medio Oriente. Con armas, logística, mercenarios y demás, invade países y asesina Presidentes como al líder libio Muammar Gaddafi. Usan sistemáticamente bombardeos, desinformaciones masivas y acorralamiento con el propósito claro de imponer los líderes que a ellos les convengan, o sea, los que les garanticen que podrán llevarse los recursos naturales que necesitan para alimentar su poder bélico, sus economías consumistas, su dominio mundial. El caso sirio y el apoyo a Israel en Palestina develan hoy más que nunca el rostro verdadero de la OTAN.

Uribe como Presidente y Santos como ministro de defensa reafirmaron a Colombia como el Caín de América, al entregar su soberanía a la OTAN, haciéndose partícipes de su política expansionista, suscribiendo un acuerdo militar con la Casa Blanca para permitir en su territorio 7 bases militares estadounidenses. ¿Cuál sería el papel jugado por la Springer en este acuerdo?

Pese a que es ella quien vive a sueldo de la OTAN, tiene la desfachatez de hablar de "genocidas y criminales contra la humanidad" cuando se refiere a los revolucionarios. En Colombia las víctimas de las políticas norteamericanas de la Seguridad Nacional, de la supuesta lucha contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo que antes se llamaba contra el comunismo, suman más de 6 millones de desplazados, miles de masacres, centenares de torturados, hornos crematorios, casas de pique, terror y destrucción. Todo el horror de una guerra impuesta desde los intereses del Norte.

La guerra de la OTAN contra el pueblo iraquí, hasta el 2010, según la agencia británica ORB, deja este escalofriante saldo: 3 millones de millones de dólares gastados, un millón cuatrocientos cincuenta mil muertos,  4 millones setecientos mil refugiados, 5 millones de huérfanos,  3 millones de viudas, un millón de desaparecidos, 382 periodistas asesinados. Sin contar los daños por residuos radioactivos: se lanzaron lo equivalente a catorce mil bombas de Hiroshima, con lo que la cifra de muertos seguirá creciendo.

La señora Natalia Springer es empleada de la guerra, de la guerra colombiana, y por eso reclama que se acabe el proceso de paz. Como consultora de la OTAN puede serlo de cualquier guerra. Ella apuesta a que lo que llama "la mitad" que está en contra de la paz, se enfrente con la otra mitad que estaría a favor; eso es la continuación de la confrontación militar. Nada de abrir espacios políticos de participación democrática, de un nuevo tratado de paz incluyente, que consulte a las organizaciones populares, a todos los partidos políticos, a los estudiantes, a las mujeres, a las víctimas, a los intereses de la nación. Un tratado político que saque a Colombia del medioevo en el que la tienen sumida personajes de la talla de Springer. Vieja sinvergüenza.


Montañas de Colombia, 23 de julio de 2014.

0 comentarios:

Publicar un comentario