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lunes, 4 de agosto de 2014

50 AÑOS DE LUCHA

Cabe resaltar, que a pesar de la gran fuerza devastadora de los medios masivos de incomunicación, el cansancio no nos aqueja y con ello nos permitimos celebrar una vez más la utilización de medios alternativos para que nuestras voces no sean censuradas para ocultar la verdad de nuestra lucha, por ello la reactivación de la página web del Frente Antonio Nariño, que no descansa ante la necesidad de informa al pueblo colombiano de la vigencia de la resistencia por sobrevivir. 

Mariana Campos, Militante PCCC, tomado de frentean.org 

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Desde la llegada del hombre[1] blanco miles de pueblos prehispánicos se vieron sometidos bajo la invasión de la sevicia extranjera y foránea. Con ellos trajeron la desgracia de la religión, llegaron con sed de sangre, con odio por el resto de la humanidad. A nuestros hermanos mayores, los indígenas, dueños de la tierra, los condenaron por siglos a la esclavitud, a la desaparición; ellos con la inocencia de un niño que no conoce el odio cambiaron sus riquezas[2] por pedazos de espejos. De una población que superaba los 70 millones de habitantes aborígenes en nuestra América, en menos de 100 años, su población descendió a un número mucho menor a 3.5 millones de sobrevivientes.

A nuestra tierra Americana condujeron miles de gentes negras esclavas, como objetos, que repartieron igualmente en todo el planeta, convirtiendo la historia de sus pueblos en una de las tragedias más tristes e ignominiosas de la humanidad. La diáspora africana y cientos de pueblos habitantes de estas tierras se negaron a vivir bajo el impero del terror; muchos resistieron y en el peor de los casos el suicidio fue una salida a la desesperanza de la invasión y el mercado de seres humanos.

Ya han pasado más de 500 años de intromisión extranjera en nuestro territorio, pero no han bastado para que el pueblo colombiano se resigne a la sumisión. Las luchas de este pueblo no terminan, aun bajo el sometimiento de vivir bajo la gran mentira del desarrollo y el mito del progreso, que devora todo lo que toca. Miles de hombres y mujeres desde hace 50 años se levantaron para decir: ¡Basta ya! De muerte y engaño. Para nosotros no basta con los centenares de años de inculcarnos que nuestras tradiciones eran malditas, salvajes o tan solo brujería; no basto con reproducir el desdeñar de nuestra cultura, de nuestro saber ancestral. Ahora este amor por lo que fuimos y somos, como mezcla de muchos sabores entre indios, negros, mulatos, mestizos; nos hace sentir el compromiso de ser un pueblo libre, con soberanía y con la ferviente necesidad de decidir nuestro destino como pueblo.

Celebrando 50 años de lucha incesante, enarbolamos nuestras banderas, bajo el embate ignominioso de pocos que, como la maldición de la malinche, hacen de la lucha por nuestros derechos una necesidad que cobija ya no solo a hombres y mujeres, sino a la par una lucha por la sobrevivencia de la vida misma, que sufre por un modelo que devora a su paso miles de recursos naturales y que elimina diariamente cientos de especies sin las cuales, lo mágico de la vida, sería imposible concebir.

Damos hoy nuestra admiración y reconocimiento a miles de seres humanos que han dado su vida y sacrificio por esta hermosa causa, llamada revolución; que se congrega desde hace 50 años en la Fuerzas Armada Revolucionarias de Colombia, el verdadero ejercito del pueblo; donde se consagra el quehacer revolucionario como una forma de honrar la vida.

Como pueblo decidimos escribir y contar nuestra propia historia; historia que nos ha sido negada, desde la oficialidad, ocultando el realismo mágico que se encuentra en nuestras selvas, veredas, caseríos, pueblos, ciudades; donde la lucha de aquellos que han decidido tomar las riendas del cambio nos alimenta como ejemplo de lucha y dignidad; combatiendo contra el odio y por la libertad.

Hoy a sus 50 años de resistencia nuestra más afectuosa solidaridad y compañía en la lucha por un mismo mejor destino.

Cabe resaltar, que a pesar de la gran fuerza devastadora de los medios masivos de incomunicación, el cansancio no nos aqueja y con ello nos permitimos celebrar una vez más la utilización de medios alternativos para que nuestras voces no sean censuradas para ocultar la verdad de nuestra lucha, por ello la reactivación de la página web del Frente Antonio Nariño, que no descansa ante la necesidad de informa al pueblo colombiano de la vigencia de la resistencia por sobrevivir.

Desde las barriadas de la capital Colombiana.

 

Mariana Campos

Militante del Partido Comunistas Clandestino Colombiano

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