Video

viernes, 29 de agosto de 2014

Las dos caras de la paz

Sin los cambios necesarios que erradiquen las causas del conflicto nunca podrá haber paz, como decía Eduardo Franco Isaza.

Por Julián Subverso

En nuestro constante trasegar como guerrilleros revolucionarios llevando el mensaje de cambio y esperanza, tratando de construir conciencia por todo el territorio nacional, nos hemos dado cuenta que la pregunta por la paz en Colombia es una inquietud que no solo desvela a quienes tratamos directamente de conseguirla, sino que despierta el interés de todas las comunidades y personas que conforman el pueblo colombiano.

¿Que sería la paz, pero de manera más concreta, que sería la paz en Colombia?, es la pregunta a responder. Aquí hay dos posiciones en contradicción; una es la paz que queremos las FARC-EP y la otra es la paz que pretende imponer el gobierno bajo el consejo de los opresores nacionales e internacionales.

La paz que queremos las FARC-EP, como lo hemos reiterado en innumerables ocasiones a través de estos 50 años de lucha, es una paz basada en la justicia social, en la igualdad efectiva y no solo formal, una paz que signifique soberanía, seguridad alimentaria, bienestar social, independencia y dignidad para todos los colombianos. Por el contrario, la paz que desea la hegemonía, es aquella que signifique la muerte, la eliminación de la protesta social, una paz basada en la conservación del statu quo, de las condiciones de desigualdad, hambre, pobreza, represión e injusticia, es la paz del silencio de los fusiles del pueblo y su rendición incondicional a las exigencias depredadoras del capitalismo. En suma, la paz, para ellos, es la eliminación completa de la resistencia popular ante el tirano y la posibilidad de desplegar sin obstáculos la realización de sus oscuros intereses, es la paz del burgués, falsa, hipócrita, el reflejo de su idiosincrasia.

Cierto día, realizando una reunión de encuentro con los compañeros indígenas en la región del Chocó, uno de ellos me pregunta: "Compañero, ¿por qué el presidente Santos dice que quiere la paz y pasan tantos aviones de guerra por aquí?" La pregunta nos enseña algo muy interesante, y es que el pueblo se está dando cuenta de la falsedad del discurso burgués, de la incongruencia entre sus palabras y sus acciones. Y es que nadie podría comerse el cuento de que la guerrilla es quien opera bajo una máscara de hipocresía en su intento de paz, cuando ésta ha propuesto ceses al fuego bilaterales, y ante la sinrazón negativa del gobierno ha optado por hacerlos de forma unilateral, mientras los aviones enemigos recorren los aires en busca de guerrilleros dormidos para asesinarlos cobardemente.

La hipocresía de los detentores del poder es obvia, no solo para los guerrilleros y el ojo crítico, sino para las personas del común de la sociedad, como lo demuestra la pregunta del compañero indígena; pues no puedes hablar de paz y al mismo tiempo celebrar y hacer alarde de las bajas enemigas, no puedes hablar de paz y continuar con el fortalecimiento de la fuerza militar y policial a costa del tesoro público, no puedes hablar de paz, cuando a aquél con quien intentas conciliar le descargas bombas de 500 libras o más mientras está inmerso en el sueño. La paz solo puede hacerse con pasos concretos a su consecución y no solo con palabrería formal que no va más allá de una entrevista o un pronunciamiento por un micrófono. A este respecto, las FARC-EP siempre hemos estado dispuestos al cese las hostilidades, pues llevar a cabo un proceso de paz bajo el fuego de la confrontación denota en una contradicción que atenta seriamente contra el éxito de las conversaciones, es la vieja contradicción burguesa entre teoría y práctica.

El ataque militar a la insurgencia por parte del gobierno se intensifica, y a través de sus medios de publicidad hace gala de los muertos que deja su ataque terrorista, satanizando las acciones guerrilleras. Según la estúpida e inaceptable teoría hegemónica, es lícito que el ejército burgués mate guerrilleros a diestra y siniestra de manera cobarde cuando estos duermen, pero no se aplica el mismo criterio para las acciones guerrilleras contra el Ejército y la Policía, acciones que son estigmatizadas como terroristas, como si los guerrilleros fueran menos que otro ser humano y fuera licito quitarles la vida aun cuando hemos tenido que recurrir a las armas solo porque los detentores del poder no nos han dejado otra opción.

Así que si quisiéramos responder a la pregunta del compañero indígena, habría dos vías para guiarnos; una sería la retórica que históricamente ha utilizado el capitalismo, la otra serían las acciones concretas del gobierno con miras a la paz. Si nos guiamos por la primera, diríamos que sí, que Santos y su gobierno quieren la paz con justicia social según alardean por sus medios de publicidad. Pero como sabemos que la praxis burguesa es contraria a su teoría, lo que le diríamos a este compañero es que él intuye bien, que hay una contradicción en el gobierno, que dice una cosa y hace otra, y que todo apunta a que solo quieren la paz sin transformaciones, la paz del desarme, desmovilización y reintegración a la vida social de los guerrilleros, el llamado DDR, eso que el imperio llama paz, la rendición de la insurgencia y la eliminación de la protesta para poder llevar a cabo sus negocios.

Sí, lastimosamente todo parece apuntar allí, pues desde un principio, el gobierno dejó claro que no discutiría cambios reales en torno al modelo económico y las bases institucionales, esto acompañado de muestras firmes de continuar su campaña de ataques a la guerrilla.

Ojalá nos estemos equivocando, ojalá, pese a todos los claros indicios en contra de la paz que quieren y necesitan los colombianos, pueda llegar a buen puerto el barco del cambio, del buen vivir de la población, de la democracia real, participativa y vinculante; pues sin los cambios necesarios que erradiquen las causas del conflicto nunca podrá haber paz, como decía Eduardo Franco Isaza; mientras existan tiranías, dictaduras o desigualdad en Colombia, seguirán surgiendo quienes se opongan a ellos por la vía que les dejen, ya sea la pacífica o la armada si es necesario.

Montañas de Colombia, 28 de agosto de 2014.

0 comentarios:

Publicar un comentario