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viernes, 24 de octubre de 2014

7 AÑOS DESPUÉS Caballero, joven rebelde que se transformó en leyenda

En el séptimo aniversario de su caída en combate, rendimos homenaje al comandante Martín Caballero y a los valerosos guerrilleros que murieron a su lado la noche del 24 de octubre de 2007, convencidos de que al luchar por el socialismo y la paz trabajaban por el más grande anhelo de los habitantes humildes de la costa Caribe y de Colombia entera.

El comandante Caballero ingresó al 4º frente de las FARC-EP en el año de 1980, en la región del Magdalena Medio, a la edad de 16 años, proveniente de la Juventud Comunista Colombiana; desde su llegada a las filas guerrilleras se destacó por su disciplina proletaria y un elevado sentido de la responsabilidad.

Sus rasgos más característicos fueron: la abnegación, la fidelidad a los principios, la subordinación y espíritu de sacrificio para el cumplimiento de las órdenes y determinaciones; su interés incansable por aprender y educar; el ejercicio cotidiano y dinámico de la crítica y la autocrítica; su amor infinito por los humildes y un valor a toda prueba para enfrentar al enemigo con dignidad y firmeza, entre otros. Fueron esas cualidades las que le permitieron cumplir, con mística e iniciativa, misiones políticas y militares exitosas y ocupar funciones y cargos destacados, asignados por la dirección de nuestra organización, en desarrollo del plan estratégico para la toma del poder.

Su primera experiencia como comandante de una escuadra de guerrilleros, en ejecución de una operación militar, la tuvo en mayo de 1983 en la toma del puesto de policía de El Bagre, Antioquia, donde brilló su temple y valor en medio de las adversidades. A los 22 años fue promocionado a integrar la dirección del Frente 37, del que cuatro años más tarde sería su comandante.

Durante 20 años su fusil justiciero y sus ideas transparentes y sencillas acompañaron los sufrimientos y penurias de los habitantes más pobres de los Montes de María, donde campesinos, obreros, indígenas y estudiantes hoy evocan su nombre con nostalgia, pero también con optimismo, porque su siembra insurgente sigue floreciendo en la resistencia de ese pueblo azotado por el terrorismo de Estado; fenómeno que ha masacrado sin piedad a sus pobladores, con la ambición de someterlos a la esclavitud laboral y el despojo violento de sus tierras.

Su siembra y su nombre siguen vivos en la memoria de los habitantes de esa región desatendida por el Estado, donde familias enteras sobreviven vendiendo la arena que amontonan en los arroyos o dependiendo de un miserable jornal; siguen vivos en el sufrimiento del campesino asalariado sometido a jornadas de esclavo en las plantaciones de palma aceitera de María la Baja y Mahates, Bolívar, que recibe 100 pesos por caciquear o limpiar una mata de palma en una circunferencia de tres metros, sin garantías de comida, medicinas, ni prestaciones sociales.

Son inmortales su nombre y hazañas en la tierra de la Hamaca Grande, donde Andrés Landero y Adolfo Pacheco hicieron canciones al son de gaitas quejumbrosas y acordeón tradicional. En esa tierra están grabados sus huellas y su grito de patria y libertad. Entre la angustia y la pobreza de esos pueblos, permanecerá su imagen combativa; entre siembras de tabaco y golpes de tambores ovejeros crecerá su epopeya insurgente, hasta avivar el fuego de la insurrección.

Por esta época, en la que el ministro de defensa del presidente Santos, que sólo conoce el lenguaje de la guerra, nos sigue llamando terroristas, la voz de Caballero y el eco de su fusil justiciero se alzan cada vez más alto, exigiendo justicia para las víctimas del terror estatal junto a los gritos de horror de mujeres, niños y ancianos de Chengue, Macayepo y El Salado, masacrados por tropas de la infantería de Marina, disfrazadas de paramilitares o en contubernio con estos.

Su imagen de guerrillero heroico reaparece, para gritar a los despistados que no habrá entrega de las armas insurgentes, ni desmovilización cobarde, como proclaman los aparatos de propaganda del adversario. En su honor los guerrilleros farianos reafirmamos nuestro compromiso de lealtad con los humildes, junto a nuestra consigna: ¡Hemos jurado vencer y venceremos!

ESTADO MAYOR DEL BLOQUE MARTIN CABALLERO DE LAS FARC-EP

Montañas de Colombia, 24 de Octubre de 2014.

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