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martes, 28 de octubre de 2014

Solidaridad con los prisioneros y presos políticos en la jornada nacional de protesta

La Habana, octubre 28 de 2014.

 SOLIDARIDAD CON LOS PRISIONEROS Y PRESOS POLÍTICOS EN LA JORNADA NACIONAL DE PROTESTA

En desarrollo del ciclo 30 de las Conversaciones de Paz, referido a Víctimas del conflicto, la Delegación de Paz de las FARCEP, levanta su voz de solidaridad con los prisioneros y presos políticos que se encuentran en huelga de hambre y desobediencia pacífica en la Cárcel de Alta Seguridad de Cómbita, en el departamento de Boyacá, y otros  12 centros penitenciarios del país.  Especialmente expresa su protesta y sentimiento de luto por la muerte, el día sábado 25 de octubre, de José Luis Polo Torregrosa, en la cárcel La Tramacúa en el departamento del Cesar, a quien pese a los fallos de tutela favorables a sus solicitudes de atención, se le negó tratamiento adecuado y suficiente a sus padecimientos de tuberculosis.

Más que justa y legítima, es la Jornada Nacional de Protesta de los hombre y mujeres en los centros penitenciarios inhumanos y en  condiciones de existencia miserable en que es mantenido al conjunto de la población carcelaria, sin que se observe preocupación efectiva del gobierno nacional, que indique que habrá soluciones a los múltiples y graves problemas que generan la indignación y la protesta.

A las solicitudes que nuestros compatriotas, organizados en el Movimiento Nacional Carcelario, hacen de ser escuchados y recibir un trato digno, la respuesta del INPEC sigue siendo de vejaciones y maltratos físicos inaceptables. Recientemente, el país conoció de graves hechos como el incendio del cárcel de Barranquilla, con sus consecuencias terribles de muerte y destrucción; o del deceso de Jaime Humberto Aroca Ducuara en la cárcel de Villavicencio, o del de Ramón Emilio Mallarino Ibargüen en Combita y Alexander Giraldo Parra muerto el 2 de octubre, en la cárcel Doña Juana en La Dorada; o el caso del prisionero  Luis Carlos Riascos, muerto el pasado 15 de septiembre en el Complejo Penitenciario y Carcelario de Jamundí, Valle, los cuales se suman a decenas de otras víctimas que han perecido por enfermedades terminales y desatención médica que se derivan del abandono, el maltrato y el hacinamiento extremo, sin  que esta realidad inquiete al Gobierno Nacional que en este momento habla de derechos humanos y resarcimiento a las víctimas. Es urgente frenar los tratos crueles que de manera cotidiana y pertinaz se desata contra la población carcelaria.

Además del respeto por el derecho a la vida, a la salud y al trabajo, esenciales para la sobrevivencia, los prisioneros y prisioneras y demás presos han agregado asuntos elementales de existencia a sus exigencias. Mejorar la calidad de la alimentación y su preparación; adecuar los horarios de visitas a las necesidades de los internos; autorizar  la entrada de los radio-transistores para mantenerse informados y subsidiar el precio de las baterías para los mismos; reducir el precio de los minutos de celular  a fin de mejorar la comunicación de los reclusos con sus familiares; efectivo régimen de encomiendas; autorizar hornos micro-hondas en los pabellones y en el patio de visitas.

En la cárcel de Combita, mil quinientos prisioneros se han declarado este mes en huelga y desobediencia por razones más que justas. La respuesta del Estado ha vuelto a ser de represión,  gases lacrimógenos, golpizas, calabozo y mayor estigmatización,  con resultados de al menos 3 heridos y 8 compañeros lanzados a los calabozos. Esta no es la solución a los problemas estructurales y a la profunda crisis del sistema nacional carcelario decadente y descompuesto, convertido en escenario de torturas, crímenes y flagrante violación a los  Derechos Humanos. El gobierno nacional es pasivo y condescendiente, no  interviene para detener esta tragedia.

Las FARC-EP exigen del gobierno nacional cesar la violación de los derechos humanos de los prisioneros, prisioneras y población carcelaria en general, sin más excusas,  y declarar el estado de emergencia social  y humanitaria en las cárceles de Colombia. Cesar  la extradición de nacionales e iniciar  un proceso de  Repatriación. Regionalización de los  prisioneros  y  demás  presos y su acercamiento familiar además de la  Solución efectiva del hacinamiento carcelario. 

Que la solidaridad y la protesta desde afuera de las prisiones sea  otro instrumento de lucha por el bienestar de la población carcelaria.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP.

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