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miércoles, 28 de enero de 2015

A los prisioneros de guerra y prisioneros políticos

Por Salvador

Miembro del EMB CJB (Tomado de Resistencia BCJB N° 39)

bellavista_3Aproximadamente 9.500 compatriotas se encuentran secuestrados en las cárceles del régimen por motivos políticos; de ese total se calcula que un 10% pertenecen a las filas de la insurgencia, siendo los más civiles llevados allí ́ por motivo de su pertenencia a organizaciones populares o su militancia en movimientos de izquierda, lo que muestra claramente qué tipo de régimen político existe en Colombia, qué tipo de estado es el que ha construido la clase dominante. Con toda razón se argumenta que si se quiere conocer la realidad de un paíś basta con asomarse a sus cárceles. Para el caso colombiano lo que encontramos es la situación más aberrante contra quienes por desgracia van a parar a esos muladares de muerte e indignidad, lejos de la más elemental consideración humanitaria. Esas condiciones son las que diariamente deben enfrentar esos compatriotas, víctimas del estado que pretende castigar de esta forma su patriótica decisión de levantarse a luchar por la conquista de transformaciones estructurales para nuestro país; compartiendo sufrimientos con los llamados presos sociales, igualmente víctimas del estado y su corrupto sistema judicial.

Pero no es solamente el encierro en humillantes condiciones, deben sumarse los juicios amañados, los falsos testigos, la violación del legítimo derecho a la defensa, los montajes y la burla de los plazos judiciales, la negación de la atención médica, la mala alimentación, el hacinamiento, el acoso y persecución de los guardianes del INPEC, las torturas, el calabozo y la creciente militarización de las cárceles lo que pone de presente la aplicación sistemática de una concepción fascista en la justicia y la política criminal y penitenciaria en Colombia, claramente dirigida a producir la quiebra moral y la deserción ideológica de los revolucionarios caídos en desgracia en manos de los aparatos represivos del Estado.

Enfrentar con dignidad, firmeza de principios y entereza moral esas circunstancias; se convierte en una verdadera prueba para los guerrilleros y revolucionarios. En vano han intentado los aparatos represivos cooptar la mayoríá de los prisioneros de guerra y políticos, agregando a lo ya descrito sucias ofertas de prebendas y perdón a cambio de la traición a sus compañeros e ideales. Y aunque no ha faltado uno que otro renegado, con orgullo los guerrilleros de las FARC podemos afirmar que la inmensa mayoríá de nuestros hombres y mujeres caídos en solidez de nuestros principios, la fuerza de nuestras convicciones y la lealtad jurada al pueblo y el proceso revolucionario, por parte de quienes integramos las filas del ejército del pueblo. El ejército de Manuel y Jacobo.

Por esa razón estamos seguros que no lograran jamás el objetivo de doblegarnos ni con sus operaciones militares, ni con la cárcel, ni con sus corruptas ofertas. Sin duda esas intenciones siempre se estrellarán con el arma más poderosa que tenemos los farianos que es la ideologíá y los principios de clase, que nos enseñan a poner por encima del interés y el bienestar personal, los intereses del colectivo, del partido, de la revolución. Eso nos hace invencibles, dispuestos a luchar sin importar dónde nos encontremos y en las condiciones que sea. De allí́ deriva la fuerza moral que nos caracteriza y nos diferencia frente a moral burguesa que pregona ante todo el individualismo, el afán de lucro, del dinero, de la acumulación de cosas materiales como símbolo de poder sobre los demás. Esos valores jamás podrán derrotar y ser superiores a la solidaridad, la hermandad de clase, la fidelidad al pueblo, la confianza en el triunfo y muchos otros valores éticos que encierra la moral comunista.

Por esto; camaradas prisioneros y prisioneras de guerra, hoy al cumplir 50 años de lucha, desde los más diversos lugares de nuestra geografía patria les hacemos llegar nuestra voz de aliento y solidaridad, que hacemos extensiva a todos los prisioneros políticos y sociales; la que entendemos como un deber de militantes comunistas, sepan que en ningún momento los hemos olvidado, que en cada combate, en cada tiro disparado por nuestras armas rebeldes van ustedes al frente señalando el camino de la liberación de nuestro pueblo, ejemplificando con sus vidas lo que significa la palabra dignidad en boca del pueblo colombiano. Por los campamentos, aulas, historias, anécdotas, trochas y caminos de la patria, se pasean libres vuestros recuerdos forjados en innumerables combates por la libertad; contra las arremetidas del régimen capitalista y pro-imperialista que saquea nuestras riquezas, destruye y corrompe nuestra cultura, somete a sangre y fuego a quienes reclaman su derechos a la vida, la tierra, la educación, la salud, al trabajo, a una nación digna y soberana.

Estamos seguros que ustedes desde su trinchera sabrán en cada momento encontrar las formas de continuar adelante con los deberes propios de los revolucionarios, como hombres y mujeres dotados de una ideologíá e iniciativa superior a la del adversario. El guerrero fariano siempre ha sabido sortear cualquier situación y salir invicto y con la frente en alto. En ningún momento olviden que ustedes están dotados de esa arma que se llama moral revolucionaria.

No podríamos terminar estas líneas sin convocar a la memoria los nombres de Simón Trinidad, Iván Vargas y Sonia, prisioneros rebeldes en las cárceles del imperialismo, ejemplos de rebeldíá y dignidad, que simbolizan y reflejan la fortaleza moral de los guerreros farianos. R

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