El significado de estos 50 años de lucha.
Estos cincuenta años de lucha por la paz con justicia social, democracia verdadera y soberanía, testimonian nuestro inquebrantable compromiso y lealtad para con los intereses de nuestro pueblo
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Por: Mauricio Jaramillo.
Miembro del Secretariado Nacional del Estado Mayor Central.
Comandante del Bloque Comandante Jorge Briceño, FARC-EP
(Tomado de Resistencia del Bloque Cdte. Jorge Briceño)
Con la llegada de los europeos a estos territorios que hoy llamamos América se desata un proceso de dominación y evangelización contra los pueblos aborígenes por medio de la violencia. Proceso que se prolonga por varios siglos manteniendo un claro contenido de terror institucional contra lso humildes, de sometimiento de los pueblos que habitamos el continente a los designios de las potencias extranjeras que han dominado el mundo en el transcurso de los últimos cinco siglos. De manera singular los colombianos nos hemos visto signados por la violencia ejercida desde el poder contra los ciudadanos de a pie. Basta dar una mirada rápida a nuestra trágica historia nacional para constatar cómo la violencia ha sido consustancial al ejercicio del poder, por parte de las elites gobernantes. En Colombia, la violencia y poder han ido de la mano; gracias a esa violencia institucionalizada, las clases dominantes han logrado mantenerse en el poder, aumentar sus fortunas y servir de comodín a los intereses imperialistas en el continente. No ha existido generación alguna de colombianos que haya conocido un instante de tranquilidad. Ésta se nos ha negado de manera sistemática por parte de las oligarquías gobernantes que solo conocen la pax romana o paz de los sepulcros y esta realidad es la que explica la existencia de la resistencia guerrillera y su prolongación en el tiempo y que a su vez no haya aspiración mayor para el sufrido pueblo colombiano que alcanzar la tan anhelada paz como materialización de la justicia social, la verdadera democracia y la plena soberanía nacional.
Por todo lo anterior para las FARC-EP, cumplir 50 años de lucha y resistencia contra ese oprobioso régimen político de dominación oligárquico y pro imperialista, constituye motivo de orgullo y símbolo de firmeza y lealtad al propósito que se fijaron los legendarios marquetalianos cuando el 20 de julio de 1964, en medio de la resistencia al denominado plan LASO (Latinoamerican Security Operation) contra la región de Marquetalia, manifestaron: "Nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen. Pero queríamos y luchábamos por ese cambio usando la via menos dolorosa para nuestro pueblo: la vía pacifica, la vía de la lucha democrática de las masas, las vías legales que la Constitución de Colombia señala. Esa vía nos fue cerrada violentamente y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos el papel histórico que nos corresponde, nos tocó buscar la otra vía: la vía revolucionaria armada para la lucha por le poder".
Provenientes de las entrañas del pueblo, 48 dignos y valientes hijos e hijas de Colombia, encabezados por Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, emprenden esa histórica misión que terminará cristalizando en el surgimiento de las FARC-EP. Son 50 años de heroica lucha sin parangón en el hemisferio occidental. De esa dimensión es la tarea cumplida a lo largo de estos años, tarea que ha significado inmensa cuota de dolor y sacrificio para el pueblo que ha visto caer en este trayecto de la historia nacional, centenares de sus mejores hijos, sin cuya generosa dedicación a la causa de los humildes hubiese sido imposible alcanzar el acumulado que hoy dia representa para el futuro de la nación colombiana la insurgencia fariana.
No se trata entonces de un simple aniversario, es medio siglo de tenaz resistencia por la defensa de un ideal de sociedad, que como partido comunista en armas estamos convencidos es posible alcanzar con el concurso de la inmensa mayoría de los colombianos. Por eso, si algo ratifica nuestro 50 aniversario es que los procesos revolucionarios que emprenden los pueblos, por su liberación definitiva no son fáciles, no son lineales, ni se dan de la noche a la mañana, por cuanto deben enfrentar la más férrea oposición de las clases dominantes y más aún, cuando se enfrenta a un enemigo tan despiadado como la oligarquía colombiana, la más sanguinaria del continente, que acude a los métodos más ruines para mantenerse en el poder.
Son cincuenta años marchando y combatiendo al lado de los indígenas, las negritudes y campesinos; peleando por la tierra, por la defensa de la vida, por la preservación de su cultura y sus costumbres; defendiendo los territorios y los bienes comunes que nos brinda la naturaleza; por impedir que el suelo patrio termine convertido en un inmenso socavón, solo por satisfacer la voracidad de las compañías trasnacionales que en su afán de llevarse nuestra riqueza hieren de muerte a la madre tierra. Los guerrilleros farianos, contrario al sentir antipatriótico de la burguesía pro imperialista no nos sentimos orgullos de que se produzca un millos de barriles de petróleo al dia, si para su extracción se malgastan 20 millones de barriles de agua y miles de animales y decenas de especies se ven amenazadas como ocurre actualmente en el departamento de Casanare. No nos enorgullece que la Drummon vaya a aumentar su producción hasta los 60 millones de toneladas de carbón al día, ni que estén pensando en desviar el río Ranchería para extraer el carbón que se encuentra en su cauce. No nos sentimos orgullosos de que por poseer la inmensa cantidad de paramos, vengan a destruir ese hermoso paisaje y valioso ecosistema para la extracción de oro y otras riquezas.
Por eso a lo largo de estos 50 años también hemos levantado con todas nuestras fuerzas la lucha por la soberanía nacional; queremos y aspiramos que las futuras generaciones puedan apreciar y servirse de los bienes que nos brinde la madre naturaleza. Somos decididamente antimperialistas.
Recogemos en nuestro ideario el pensamiento y el legado de todos aquellos patriotas que combatieron al lado del Libertador Simón Bolívar hasta alcanzar la primera independencia, y somos continuadores de sus sueño truncado por la naciente oligarquía criolla que traicionó sus postulados de redención social para las grandes masas de esclavos, indígenas y campesinos, verdaderos artífices del triunfo sobre la dominación española. Hemos luchado todo este tiempo y lucharemos el que sea necesario porque creemos en la viabilidad del sueño Bolivariano; porque su obra aún se encuentra inconclusa, y es necesario cabalgar de nuevo por hacerla realidad. Buscamos la unidad latinoamericana.
Nos enaltece hacer enfrentado con firmeza las bandas de paramilitares que bajo distintas denominaciones ha utilizado a lo largo de los años la clase dominante para sembrar el terror, expropiar a los campesinos, descabezar el movimiento popular y desmembrar sus organizaciones, buscando inmovilizar e impedir el avance de las fuerzas que trabajan y luchan por los cambios estructurales que requiere la sociedad colombiana.
Hemos tomado la decisión de soportar como Atlas, el peso de la dignidad de nuestro pueblo y no estamos dispuestos a aliviar esta carga hasta que lleguemos a donde nos hemos propuesto y precisamente porque hemos jurado vencer; no seremos inferiores al compromiso que adquirimos ante el altar de la patria.
Son 50 años sin dejarnos doblegar; ni renegar de nuestros principios marxistas-leninistas, como lo han pretendido nuestros enemigos. Colocando nuestras vidas al servicio de la causa más noble que existe. La lucha por una sociedad más justa, por derrotar la sociedad capitalista y contribuir a que llegue el socialismo, única opción que tiene la humanidad para salvarse de su propia destrucción ante la irracionalidad capitalista, que en su afán de reproducción del capital amenaza con acabar la naturaleza incluida la especia humana.
Estos cincuenta años de lucha por la paz con justicia social, democracia verdadera y soberanía, testimonian nuestro inquebrantable compromiso y lealtad para con los intereses de nuestro pueblo, al igual que lo ha hecho el Ejercito de Libración Nacional, ELN, organización hermana que también cumple 50 años de lucha armada, en pro del mismo ideal, que nos hermana y nos compromete a buscar cada día los caminos que nos lleven a la necesaria unidad del movimiento revolucionario colombiano. R
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