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lunes, 16 de febrero de 2015

Combate contra paramilitares (Una situación difícil)

Combate contra paramilitares


Por: Angi, Guerrillera del BCJB 


Nos reunimos más de una columna guerrillera  y nos dieron a conocer el plan de la campaña militar.


De ahí empezamos a desplazarnos hacia los sitios ordenados, todos estábamos a la expectativa, contentos, con mucha moral para combatir contra el enemigo.


Marchamos hasta llegar a La Cooperativa, área del 39 Frente, ahí duramos como cuatro días, se empezó a recoger los datos para la inteligencia y llegarle de sorpresa a los paramilitares.


Se hizo la inteligencia y luego el desplazamiento. Varios comandos fueron distribuidos de a tres camaradas para hostigar al enemigo, el resto de unidades se quedarían emboscados para atraerlos y así realizar una maniobra de engaño.


La emboscada fue de abnegación, de sacrificio. Estuvimos  varias horas a la intemperie, sin dormir, con mucho ánimo para que todo nos saliera bien.


Cuando comenzó el combate, a pesar de la cautela con la que avanzamos, entre los  disparos que iban y venían murieron dos camaradas y por parte del enemigo fueron varios los muertos, y otros capturados que en su  mayoría eran niños, de los que reclutan los paramilitares bajo amenaza o por ofrecimiento de dinero, de esos que nunca mencionan los medios masivos de información.


Después de esta acción el enemigo empezó a arreciar, fueron apoyados por el ejército y se nos vino un inmenso operativo. El operativo se les facilito porque dentro de nuestras filas teníamos unos infiltrados, constantemente les suministraban información de nuestra fuerza y ubicación. Donde pernotábamos nos desembarcaban cerca. En ocasiones lograban  bloquearnos o quitarnos los abastecimientos de alimentos. Hasta que un día nos desembarcaron dentro del campamento donde se encontraba el camarada Urías Rondón, él nos gritaba que nos saliéramos, nosotros hicimos caso omiso y comenzamos a combatir fuertemente hasta que una bala atravesó el cuerpo del camarada; hicimos todo lo posible para sacarlo, pero no lo logramos, el enemigo nos lo quitó.


 Tomó el mando el camarada Rodrigo Cadete.


Se intensifico aún más el operativo, el enemigo conocía nuestros planes. Los alimentos y las medicinas escaseaban, muchos nos deshidratábamos, llegamos a pensar que íbamos a morir en esa gran selva, pero la muerte del camarada Urías fue un hecho tan sentido para nosotros que nos motivaba cada día a no desfallecer y al contrario a pelear en su honor.


Al final logramos descubrir los infiltrados, se les hizo el correspondiente concejo de guerra con el veredicto de fusilamiento, terminó la tempestad pues los combates sin informantes de su lado, fueron exitosos para nosotros.


Al camarada Urías le rendimos homenaje con un emotivo acto político, junto con los demás camaradas caídos, pero más allá de eso los llevamos cada día en nuestro pensamiento y nuestros actos.

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