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martes, 24 de febrero de 2015

Reflexiones sobre la relación ética, política y educación

Por: célula de maestros.
PCCC

En tiempos en los que al decir de algunos, los valores y la ética no tienen sentido y más bien debemos procurarnos una vida con algún nivel de comodidad sin importar como se consiga; un grupo de maestros decidimos reflexionar sobre nuestra práctica pedagógica a la luz de lo que consideramos una apuesta por la ética revolucionaria en las aulas y cualquier escenario de enseñanza que nos avoque. Compartimos algunas de estas reflexiones que a nuestro parecer podrían contribuir al debate sobre la educación en Colombia, en la Nueva Colombia. 

Cómo entendemos la relación ética y educación

En el entendido que la ética reflexiona sobre lo moral, sobre las construcciones y significados del sistema de valores que en los momentos históricos y en los territorios concretos se han desarrollado. Y que por su lado la educación es la apuesta práctica de lo que el conjunto de la sociedad espera proveerse en su futuro. La una no puede desligarse de la otra en tanto se encuentran inmersas en la dialéctica de las relaciones históricas; se vinculan por las apuestas en los currículos, las perspectivas de las instituciones del Estado, las prácticas de las familias y las escuelas, bien sea de manera explícita o no. En general sea incorporada con algún nivel de conciencia o no, la ética está presente en todas las relaciones sociales, la educación no se escapa de ello.   

Cómo entendemos la relación ética y ser maestr@

Es una relación indisoluble, dialéctica, donde hay fuerzas en tensión, porque las escuelas como escenarios donde se da teniendo presente que no se puede desligar ninguna práctica social de lo ético, la profesión docente no ha incorporado de manera juiciosa y sistemática una reflexión ética sobre su quehacer. Se han instrumentalizado algunos elementos que podrían conducir a reflexiones en el terreno de lo ético, pero estos no logran materializarse en prácticas coherentes que contribuyan en el logro de la mayor cantidad de bienestar para la sociedad en su conjunto. Creemos se debe a tres niveles de responsabilidad, el primero atribuido a las facultades de educación que no son pensadas para dar el debate sobre la educación y formar maestr@s críticos, el segundo lo relacionamos con el hecho que la profesión es formalizada desde los años 70 en Colombia como instrumento de la reproducción del orden social y acoge las directrices sin consultar a investigadores en la materia; y el tercer elemento tiene que ver con que l@s maestr@s alienad@s, explotad@s, proletarizad@s carecen no solo del tiempo para pensar su práctica sino que no tienen las herramientas académicas, filosóficas y políticas para hacerlo.           

Cómo entendemos la relación ética, política y pedagogía

Lo político lo tomamos como el ejercicio del poder, en lo público y lo privado, entendemos que toda acción cotidiana en cualquier esfera es una acción política, en tanto se conjugan en las relaciones sociales concretas todo el entramado de construcciones históricas que posibilitan la subjetividad. Así que, la educación en cualquier nivel formal o informal es un acto político, por dos razones: uno porque el ejercicio de poder como acto consciente posiciona a los sujetos en y desde una perspectiva concreta ante una situación específica y dos porque de ser un acto inconsciente responde a las construcciones sociales concretas, históricas, que han posibilitado unas subjetividades específicas; así, la educación como como un tipo complejo de estas relaciones sociales, no escapa a lo ético ni a lo político, ni puede (ni debería) pretenderlo.            

Cómo entendemos la responsabilidad política del ser maestr@

El esfuerzo que representa ser maestr@, que pese a la adversidad de las condiciones en las que se ejerce, nos ubica en la posibilidad de transmitir el amor al saber, a la esperanza, a un futuro realizable. De esta manera entendemos que l@s maestr@s debemos estar guiado por la reflexión consciente sobre el poder que representa el "poder" que se nos ha conferido. Sobre el referente no solo en cuanto al saber sino a la reproducción del sistema de valores de la sociedad que llevan consigo l@s maestr@s en su subjetividad. 

Cómo entendemos la dignificación de la profesión docente

Es la garantía por parte del Estado de las mejores condiciones para el ejercicio de la docencia (mejoramiento de salario, investigación, preparación y actualización académica [disciplinar y pedagógico] remunerada, horas de descanso, de preparación de clase remuneradas… también en cuanto a la infraestructura de las escuelas, aulas especializadas, material didáctico, desarrollo integral [ético, artístico, político, académico, deportivo] bienestar estudiantil [refrigerios, salidas pedagógicas, bibliotecas, becas de intercambio…]). Sin estas, la posibilidad de realización del mayor bienestar de la sociedad, serán difíciles de alcanzar. En una sociedad donde l@s sujetos no tengan posibilidades de realización de su ser, el colapso es inminente; si el Estado en tanto garante de los derechos colectivos, no adopta dentro de sus principios la consecución de la mayor cantidad de bienestar para la mayor cantidad de sujetos, la sociedad deberá reevaluar el acuerdo social que ha posicionado en el poder a dicho Estado.     

Cuáles son los significados prácticos de la reflexión ética en el ejercicio de la profesión docente

La transformación de imaginarios y prácticas que conduzcan al mejoramiento de la vida misma de los sujetos inmersos en la enseñanza implica la ruptura de espacios y prácticas mecánicas que han contribuido (y facilitado) que nuestra sociedad se sienta más cómoda con la alienación y la explotación, el arribismo y el lumpen. Creemos que es muy importante crear espacios de reflexión ética que más que instrucción sobre unos significados que se han otorgado a unas palabras y que de manera inconsciente se replican en aulas día a día, sean escenarios de construcción creativa sobre los valores. En tanto la ética se ubica, también, en el marco histórico de una sociedad concreta, es decir es producida y produce a su vez una forma específica de ideología, es necesario reflexionar sistemáticamente sobre el quehacer y las perspectivas de la enseñanza en el contexto no solo colombiano sino latinoamericano. Y contribuir desde las facultades de educación con el debate sobre las condiciones sociales que posibiliten el mayor grado de bienestar para la sociedad en su conjunto.    

Cómo vemos la legislación y la profesión: el caso del decreto 1278 de 2002

Es urgente una reforma al decreto por las razones esgrimidas a continuación
1. Establece la relación del estado con sus ciudadanos (para el caso maestr@s) en términos de la mercancía con atributos de saber y experiencia, que tranza el estado en el mercado de la academia. No intermedia por la garantía de los derechos  ni por la generación de las condiciones adecuadas para el desarrollo del quehacer educativo sino por la transacción de productos.  
2. En lo referente a "ingreso, permanencia, ascenso y retiro" particularmente en los tres primeros la situación que describe la práctica y su quehacer está mediada por criterios no definidos por lo pedagógico ni por lo investigativo en términos del quehacer sino por unos supuestos de saber que parten en teoría de mínimos que en primer lugar no se aprenden en las facultades de educación del país y menos por formación "autónoma", dadas las condiciones del ejercicio de la práctica docente; segundo teniendo en cuenta la premisa de permanencia de acuerdo a dichos criterios es completamente arbitrario y equívoco en términos de alcanzar los estándares mínimos internacionales tan apetecidos por los promotores de la competencia.
3. En cuanto al sistema de evaluación; si bien la evaluación es parte fundamental de cualquier proceso es importante tener presentes dos elementos: primero la evaluación desarticulada del proceso de construcción del saber es excluyente y arbitraria, en este caso si l@s docentes no tienen la posibilidad de reflexionar sistemáticamente sobre sus prácticas bien por falta de tiempo remunerado, o por falta de herramientas metodológicas que lo permitan, se dificulta la consecución satisfactoria de resultados que permitan potenciar su práctica. Segundo la evaluación ligada al ascenso o al aumento salarial no garantiza el mejoramiento de la educación sino que por el contrario recrudece las condiciones del ejercicio pedagógico, con el condicionamiento económico como factor fundamental para el desarrollo creativo de los docentes con sus estudiantes, se limita al hacer repetitivo y mecánico. Ahora bien, si el presupuesto destinado para el aumento salarial y el ascenso en el escalafón está sujeto a las disposiciones del gobierno y no son una política de Estado la situación tiende a empeorar.
4. Con respecto al carácter de la educación que deja entrever el decreto, particularmente en lo referente al hecho de definir la educación como una actividad centrada en los estudiantes. Se le otorga la centralidad a las perspectivas psicopedagógicas que promueven la  centralidad del aprendizaje con respecto a la enseñanza, problemática que no es menor si se tiene en cuenta que desde allí se legitima todo el discurso institucional sobre las extralimitaciones de los docentes en relación con su profesión, el discurso de la vocación de los límites flexibilizados del tiempo dedicado a su quehacer, del amor a los niños por encima de su propia subsistencia, etc., de allí que sea importante debatir en las escuelas sobre la enseñanza como lo posicionaran en su tiempo algunos maestros articulados con el movimiento pedagógico, caracterizar el oficio del maestro, como el oficio de la enseñanza; con todo lo que ello implique para el Estado.

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