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viernes, 20 de marzo de 2015

Gerónimo Galeano, una mirada verde como la esperanza

Por Victoria Sandino

Hablar del comandante Jerónimo Galeano o tratar de hacer una semblanza de su personalidad y su lucha, no es posible sin dibujar su figura, con sus cabellos blancos como el nevado del Huila, sus ojos verdes como las montañas de las cordillera central y su cuerpo pequeño, atlético y ágil de guerrero fariano; siempre con una sonrisa dibujada en su rostro, cuando no, una carcajada atronadora como las cascadas de los innumerables caños y saltos del sur del Tolima. Alegre eterno, con su amor incondicional por el pueblo, visionario y comprometido hasta su existencia con las luchas populares.

Nacido en los años 50 en zona rural de Algeciras Huila en la finca la Perdiz; a los pocos años de su niñez, su familia fue desterrada de sus propiedades, producto de la violencia, llegaron a Bogotá con sus escasas pertenencias a un barrio de invasión del sur de la ciudad; iniciasus estudios, al tiempo que comenzaba a destacarse con su temple de líder, al frente de las brigadas de jóvenes (él, casi niño aún), hacían la resistencia cuando la policía ingresaba a desalojar sus habitantes.

Al calor de la lucha ingresa a la Juventud Comunista de Colombia, luego se vincula a las milicias de las FARC, y de allí, toma la decisión de ingresar a la guerrilla, con todo su ímpetu juvenil, en el Valle del Cauca. Lo recibe en las filas guerrilleras su entrañable comandante y amigo, Jorge Briceño, mono Jojoi como siempre le dijeron. Comandante en varios frentes: en el 6º , en el Magdalena Medio, fundador de los frentes 21 y Joselo Losada, recorrió gran parte del territorio nacional, conoció y padeció cada uno de los sufrimientos de su pueblo, analista político, revolucionario, bolivariano y lector incansable.

Con su personalidad arrolladora hablaba con todos y todas, atendía a cuanto compañero llegara, viejos, niños, jóvenes, mujeres del campo o la ciudad. Podía realizar jornadas extenuantes por lugares más recónditos, riscos, rodaderos, peñascos, evadiendo los cercos militares, eso sí, sin perder el contacto con la población y sus masas, quienes a su paso lo abordaban;podía durar horas y horas conversando con el compañero o compañera, mientras llegaban, al tiempo que crecía la audiencia.

Se caracterizó por buscar soluciones conjuntamente con las comunidades, con las que discutía sus problemáticas, y elaboraba planes de acciones, peticiones; llamaba alcaldes, concejales, personeros, para que atendieran dichas solicitudes o promesas incumplidas. En debate constante con las poblaciones del sur del Tolima y Huila, elaboró normas de convivencia que las comunidades proponían, partiendo de su sabiduría popular y vivencias cotidianas en la elaboración de un nuevo orden, de una nueva democracia, de un Nuevo Gobierno.

Como gran visionario, adelantó los acuerdos de paz con la comunidad indígena Paez de la zona rural de Gaitania, quienes desde los tiempos de Marquetalia los había ganado el ejército, entregándole armas, convirtiéndolos en pájaros y atacando constantemente a las comunidades de Marquetalia cuando fundaban sus fincas, abrían caminos, construían escuelas y puestos de salud; entroncada esta en las venas del nevado del Huila, entre los ríos Guayabo y Támaro, los que desembocan a las vertientes del Atá bravío.

Con su personalidad carismática, logró conversar con esa comunidad, y les hizo comprender que nuestra lucha era por la garantía plena de sus derechos, por el respeto de su cultura, lengua y tradiciones, y que la alternativa era convenir públicamente un tratado de paz que partiera del reconocimiento pleno de unos/as y otros/as y garantizara la convivencia y desarrollo mutuo en esa zona histórica embrión de la lucha del pueblo colombiano, dicho acuerdo se efectúo en 1995, convirtiéndose en botón de muestra de las posibilidades de alcanzar la paz en Colombia.

Así fue Gerónimo Galaneo, así como nació en medio de la violencia, vivió y luchó con las armas para alcanzar la paz, amó profundamente a su pueblo, murió en combate de manera digna, el 20 de marzo de 2010.

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