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jueves, 12 de marzo de 2015

Los medios de comunicación deberían estar ayudando a construir la paz con justicia social y no incentivando odio y rencor entre colombianos


Por: célula 8 de octubre
PCCC

Para el infortunio de la mayoría de colombianos que anhelamos la paz con justicia social, aún hay quienes se empeñan en utilizar los parcializados medios de comunicación masivos, con la intención de afectar negativamente el proceso de paz, haciendo gala de la doble moral que caracteriza a los individuos especializados en el control de las mentes, encargados de defender sus intereses comunes de clase, mediante la manipulación de un lenguaje amañado y tendencioso, cuyo fin es afectar a aquellas personas a las cuales se les ha privado del acceso a una verdadera información que refleje la realidad de la inmensa mayoría de oprimidos.

Estos  personajes haciendo uso de la gran cantidad de canales de desinformación que poseen, no pierden oportunidad alguna para entorpecer a los receptores de sus mentiras. Una de sus más conocidas y utilizadas artimañas para atacar al proceso paz, es la generación de desconfianza a la opinión pública, ante cada solución ofrecida por la insurgencia a las problemáticas colombianas que actualmente se discuten en la Habana, exponiendo inviabilidades de todo tipo y acto seguido arremeten con discursos que predican la incertidumbre y la desesperanza, con el fin de deslegitimar sínicamente las reivindicaciones por las cuales los mejores hijos e hijas de colombianos han ofrendado su vida al servicio de la causa más noble y justa.

Por consiguiente, los escuderos al servicio de los dominantes acuden al uso de improperios y descalificativos hacia la organización guerrillera, los cuales, acompañados de los sofismas empleados en sus discursos para desviar la atención de los ingenuos y manipularla a su antojo, terminan por demostrar que ciertamente se esfuerzan en cumplir su función destinada al sometimiento de las conciencias. Lo anterior se evidencia, por ejemplo, en la urgencia que siente la clase dirigente del país por arrebatarle la libertad a los seres humanos cuyo compromiso político y compromiso constante con la historia, los llevaron a empuñar las armas para enfrentar al terrorismo Estatal; los guerreros farianos eligieron ser libres, por eso combaten sin descanso por devolverle al pueblo la libertad que le ha sido robada, por liberarlos de la esclavitud física y mental impuesta por los traidores a su patria.

En suma, dicho empeño de los poderosos por encarcelar a los insurgentes demuestra su odio de clase al pretender condenarlos a las inhumanas condiciones en que ya se encuentran más de 9500 prisioneros políticos y de conciencia a quienes se les violan sus derechos fundamentales a diario. Los enemigos de la Paz con Justicia Social, han desnudado su purulenta y pestilente moral al pretender hacer parecer como justo el hecho de someter a las más miserables condiciones de vida a quienes retomando las enseñanzas del libertador deciden luchar por la definitiva independencia; al parecer a la oligarquía colombiana le resulta como mandados a hacer aquellos versos del himno de Rafael Núñez que insinúan una comprensión de las palabras de aquel que cruelmente fue asesinado en una cruz, ya que al interpretarlas a su conveniencia, amenazan a todos aquellos que osen entregarlo todo de sí para luchar junto a quienes más lo necesitan, con darle el mismo fin que – como algunos textos sugieren - se le dio en la tierra al hijo del dios invocado por algunos en la vetusta constitución de 1991.  

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