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miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Por qué insiste Santos en llamarnos terroristas?

El general Camelo, con todo y la consideración que merece, y más en estos difíciles momentos, no se ha pasado la vida combatiendo el terrorismo en Colombia.

Por Gabriel Ángel

El general en retiro Arturo Camelo ha manifestado que la vida es irónica, porque como militar se la pasó combatiendo el terrorismo en Colombia, y ahora el terrorismo, muy lejos del país, le ha asestado un golpe devastador. Así lo dio a conocer el Presidente Santos, quien afirmó que tales palabras le llegaron al corazón, así que decidió compartirlas con todos los colombianos. Vale detenerse aunque sea un momento en esto.

Primero para expresar que los sucesos de Túnez resultan aterradores, como todos los actos de semejante naturaleza. Nadie que posea un mínimo de sentido moral dejará de sentir solidaridad con el general Camelo, ante la tragedia que le cae encima quizás en el mejor momento de su vida. Doloroso y lamentable hecho, por el cual cabe rodear de afecto y compañía a todas las familias que padecen sus consecuencias.

En momentos así es natural que se expresen muchas cosas. Los sentimientos están profundamente alterados, la pena agobia y sale fuera de cualquier manera. Hay que comprender y respetar. El general está en todo su derecho. Lo que resulta incongruente es que el Presidente de la República haga eco de sus palabras. Si no fuera porque las considera de utilidad política, se habrían quedado en el entorno en que las pronunció el general.

El general Camelo, con todo y la consideración que merece, y más en estos difíciles momentos, no se ha pasado la vida combatiendo el terrorismo en Colombia. Como militar de carrera debe haber enfrentado a las guerrillas, y muy seguramente también habrá salido muchas veces con las tropas bajo su mando, a reprimir protestas políticas o sociales. Ni los alzados en armas, ni la gente inconforme de Colombia son o han sido terroristas.

Y eso lo sabe bien el Presidente Santos, cuyo gobierno adelanta conversaciones de paz con las FARC en La Habana, organización a la que reconoció pleno estatus político y con la que, en condición de igual a igual, celebró el Acuerdo General que sirve de fundamento a los diálogos. Si el gobierno de los Estados Unidos nombra un enviado especial, que viaja a La Habana a reunirse con las FARC-EP, es porque no las considera terroristas.

Eso está perfectamente claro en el campo de la política y la diplomacia, aunque no deba considerarse de manera exclusiva el aspecto jurídico del asunto para aclararlo. Al fin y al cabo se trata de un concepto político sobre el que no se ha logrado establecer una definición unánime. Y por tanto una noción que se usa con un propósito concreto, poner un estigma, situar en la picota pública, condenar y generar repudio hacia alguien.

Por eso llama la atención y resulta preocupante que a estas alturas el Presidente decida hacer públicas las palabras del general Camelo. Desde luego que lo que hace el grupo que se hace llamar Estado Islámico resulta horroroso. Pero nunca debe esquivarse el contexto en el que ocurren las cosas. Fue Occidente, los Estados Unidos entre los primeros, el principal encargado de azuzar y organizar el fundamentalismo islámico para sus propios fines.

Que primordialmente son económicos, puesto que las consideraciones geopolíticas apuntan, en lo fundamental, a garantizar espacios para la explotación de recursos, el comercio o las fuentes de energía. Si el Presidente de la República no desaprovecha oportunidad para comparar e igualar a las FARC y al ELN con un fenómeno como el Estado Islámico, no deja simultáneamente de revelar lo que piensa realmente cuando se refiere a la paz.

Montañas de Colombia, 20 de marzo de 2015.



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