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miércoles, 11 de marzo de 2015

Salud en un contexto de conflicto, más allá de la cobertura


Por: Dirección de radio PCCC

"El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política." Simón Bolívar

A diario, nos encontramos con muestras claras de las inequidades sociales, estas inequidades no son más que la evidente prueba de que vivimos en un contexto desigual, en una sociedad que sufre el desamparo de un Estado de Social de "Derecho", que no brinda garantías a su población y que se preocupa por hacer parte de un mercado global, que sea aceptado por los países "desarrollados" y que beneficie a las mismas pocas familias.

Estas inequidades se expresan en aumento de las brechas entre clases, mercantilización de derechos como la salud, la educación y la vivienda, condiciones laborales injustas, uso del suelo para lucro de solo algunas familias, privatización de la propiedad, desplazamiento de campesinos y cientos de personas, impacto ambiental secundario a actividades extractivas sin control, distribución inequitativa de la riqueza, pobreza y pobreza extrema para gran parte de la población, distribución desigual del poder económico y político, entrega del país a multinacionales, por nombrar algunas, las cuales a su vez generan afectaciones en la salud, que ponen en desventaja a las personas con menos recursos o que no hacen parte de alguna familia de elite colombiana y, no permiten un crecimiento social pleno. Estas inequidades han configurado las causas que han llevado a nuestro país a estar en conflicto social, político y armado desde ya hace más de 50 años, causas que si bien no pueden ser tomadas a la ligera, si implican una reconfiguración de las estructuras sociales. 

¿Pero por qué hablar de afectaciones a la salud en un país en guerra? Porque la salud no es solo la ausencia de enfermedad, la salud implica el goce de los derechos que como las gentes del común tenemos, implica las garantías que debe dar el Estado para tener un buen trabajo, una educación digna y de calidad, una vivienda digna, un territorio que no esté en riesgo de ser arrebatado de la noche a la mañana, entre otros mínimos que permitan el desarrollo pleno del colectivo y que con las inequidades anteriormente nombradas, no es posible lograr. 

¿En qué se traduce el derecho a la salud en el estado Colombiano? En la prestación de un servicio, la venta de una mercancía, el aumento de la cobertura materializada en la mayor cantidad de personas con un carné de alguna EPS, no la garantía plena de las condiciones que permitan un real estado de Bienestar. Sin embargo, aún cuando las cifras muestran que para el año 2013, la cobertura en salud fue del 91,69%1, es evidente que se siguen presentando barreras de acceso que impiden que las poblaciones accedan a los servicios mínimos, y más aún en un país donde la salud la tiene quién puede pagar por ella y no quién la necesita.  

La salud en el conflicto se encuentra completamente desprotegida, la población sigue muriendo por causas evitables. De acuerdo al informe realizado por el Observatorio Nacional de Salud, el Instituto Nacional de Salud y el Ministerio de Salud y Protección Social, entre 1998 y 2011, se reportaron en Colombia un total de 2'677.170 muertes, 1'427.535 (53%) correspondieron a causas clasificadas como evitables1, de acuerdo al grupo de edad, las muertes evitables se concentraron en los menores de 5 años y en los grupos de 65 a 741; el 68% de las muertes evitables durante el periodo ocurrieron durante, ó antes, de la edad productiva. El costo total de la mortalidad evitable se estimó entre $142 y $266 billones de pesos de 20121. En este punto, vale la pena preguntarse ¿quiénes son los verdaderos causantes de las muertes en la población colombiana?, ¿no ha sido suficiente el daño del sistema capitalista a la población? A pesar de estas evidencias, los cambios estructurales no se han dado, las inequidades se siguen presentando y las injusticias siguen afectando a las clases menos favorecidas aportando a los indicadores menos alentadores presentes en el suelo colombiano, mientras que las clases burguesas y más ricas, siguen disfrutando de sus comodidades en otros países.

Con todo esto, se entendería que vivir en un país, que aún con todas las riquezas materiales e intelectuales, es catalogado pobre o en vía de desarrollo, como el nuestro, implica vivir peor y, además, vivir menos, con más afectaciones a la salud física, mental y social. ¿Qué estamos haciendo? O más bien ¿Qué estamos omitiendo? 

Se deben lograr transformaciones estructurales, no dar continuidad a los paños de agua tibia que se han tratado de poner a las profundas heridas de una sociedad que vive en guerra en su cotidianidad, que permitan el pleno goce de derechos garantizados por un real Estado Social, un Estado que se caracterice por su autonomía y no que tome las decisiones por lo que el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional quieran imponer para seguir en un ciclo capitalista que agudiza las profundas contradicciones de clases. 

Como dirían Joan Benach y Carles Muntaner1 (2005, Aprender a Mirar al Salud) "Entender que las desigualdades en salud no son sino el espejo de las desigualdades sociales generadas por el capitalismo, un sistema económico y social que se rige por una distribución muy desigual del poder político y económico. Buscar las verdaderas causas y dejar de echar la culpa a la victimas. Generar respuestas que nos alejen del conformismo".

Esta tarea, no la lograremos solos, debemos generar espacios de construcción con las comunidades, con las bases que viven a diario las inclemencias sociales. No estamos solos, ni en el más escondido y desolado rincón, ni en la más grande y concurrida urbe del país. Para esto nuestra apuesta es la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, extendemos nuestro apoyo a los diálogos de Paz, exigimos el cese bilateral al fuego y la construcción del Frente Amplio por la Paz.

2 COLOMBIA. Instituto Nacional de Salud, Observatorio Nacional de Salud, Tercer Informe ONS: Mortalidad evitable en Colombia para 1998-2011. Pagina. Imprenta Nacional de Colombia, Bogotá, D.C., Colombia. 2014
3 Ibíd., pág. 10. 
4 Ibíd., pág. 10.
5 Joan Benach es profesor de salud pública y salud laboral en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Carles Muntaner es catedrático de Ciencias de la Salud de la Universidad de Toronto, Canadá. Autores del libro: Aprender a mirar la Salud: Cómo la desigualdad social daña nuestra salud, Editorial El Viejo Topo, España, 2005.

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