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jueves, 5 de marzo de 2015

Trochando por el Tinigua


Por: Plinio Barreto. Guerrillero BCJB, para Una Situación Difícil.

Todo comenzó el 16 de enero de 2010, cuando varias compañías incluida, la Martín Martínez, recibieron la orden de trasladarse hacia el área donde se encontraba el camarada Jorge Briceño.

Al día siguiente, arrancaron en dirección al Río Leyva. Plinio salió adelante con una escuadra para alistar una gasolina y una economía. Había que pasarla y tenerla lista para cuando llegara la compañía. Los camaradas llegaron en la tarde a Caño Pava, se distribuyó y se empacó la remesa, así mismo se dejó preparado el desayuno para la marcha del día siguiente.

El desplazamiento no era tan duro, pero era en época de verano, se nos ampollaban los pies y se sentía mucha sed.

Los dos días siguientes fueron de marcha inolvidable, hasta llegar cerca de las Bocas de Caño Chigüiro, hasta donde estaba Octavio con una comisión de enfermeros, La compañía Martín Martínez  se ubicó hacia la parte de abajo organizándose para enviar un comando adelantado sobre la ruta por donde se cruzaría del rio Guayabero al rio Duda, por un territorio conocido geográficamente como el Parque Natural del Tinigua.

El terreno es quebrado, marañoso y muy seco en tiempo de verano. Hay que saberlo cruzar, por varias razones, primero por hay que saber en dónde están las aguas y segundo conocer por donde hay menos bejuco, pues, ese terreno parece una extensa telaraña.

El 19 de enero, salieron dos comandos, uno compuesto por Alfonso, Lorena, Samuel, Ramiro y Plinio y el otro era de la compañía OctavioSuárez. Harían dos paradas y un grupo se devolvería a guiar el grueso del personal. El comando que se devolvió, no tuvo en cuenta las recomendaciones del mando, de ir haciendo trocha para cuando se regresaran con la unidad no se perdieran. Efectivamente se envolataron un buen rato hasta tomar de nuevo la ruta que los llevaría hasta Caño Café.

Al otro día se prosiguió por la ruta explorada y Ricardo se regresó para el Guayabero. Por el tiempo que estaba haciendo y el peso que se llevaba, decidieron pernotar en Caño Abejas. Allí, por efecto del verano, se tuvo que tomar agua estancada que había en pozuelos del caño.

Al siguiente día, se siguió la marcha por la misma ruta, a las dos horas se desvió hacia el nororiente. Plinio continúo adelante con un comando explorando la ruta, debían hacer lo posible para salir ese mismo día.

Avanzaron a buen ritmo fuerte a pesar del peso. Al medio día cruzaron un arroyo de unas tres pulgadas de agua, nadie había llegado hablar de él, comunicaron por radio para que la compañía llegara hasta allí y pernoctara en ese lugar ya que en todo el recorrido no habían encontrado agua.

El comando de Plinio camino hasta las 17:30, faltaba poco para salir, hallaron uno de los tantos sitios conocidos que hay en el área y decidieron esperar a Alfonso que iba encalambrado más que los demás y por el mucho cansancio, se decidió dormir en ese lugar. Samuel, un camarada muy ágil, organizó una pequeña rancha y luego de preparar la cena, todos organizaron caletas. 

Cuando se estaban durmiendo se comenzaron a sentir unas gotitas de agua sobre las casas de impermeable, llovía suavemente, pero sabíamos que era algo muy pasajero pero que en algo iba  a ayudar al desplazamiento.

Cuando amaneció y después de haber descansado un poco, se continuó la marcha, dos horas después se divisó los potreros de La Raya, el río Duda y más allá, al oriente, la Serranía de La Macarena. Se sintió un nuevo aire, una frescura encantadora y un gran deseo de bañarse en el río.

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