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sábado, 11 de abril de 2015

Unidad por la paz

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Por Carlos Antonio Lozada.
Integrante del Secretariado de las FARC-EP.

La Marcha por la Paz que se realizó el 9 de abril constituye un acontecimiento de singular importancia, por su magnitud, por el momento que vive el proceso, así como por la situación política del país.

Las imágenes conocidas muestran una de las movilizaciones más grandes de los últimos años en Bogotá - algunos medios calculan más de 300.000 personas- a lo que habría que sumar los compatriotas que salieron a expresar su apoyo al proceso de paz en Medellín, Cali, Barranquilla, Villavicencio, Neiva y otras poblaciones; lo cual es otro hecho a destacar.

Sin duda, contribuyó al éxito de la jornada, el objetivo de respaldo a los diálogos de paz; pero también la amplitud de la convocatoria y la consiguiente variedad de sectores sociales y políticos que se sumaron a la iniciativa, aportando cada cual su visión de lo que deben ser los acuerdos de paz; de donde se desprende una primera lección a tener en cuenta, por parte de todos los sectores que le apostamos a la finalización de la guerra.

El objetivo supremo de lograr la paz, exige de los sectores alternativos una clara visión de la situación política y una amplia perspectiva de las posibilidades que se abren para forjar la fuerza capaz de lograr esa histórica tarea.

En ese sentido, es fundamental tener claro hasta dónde llegan las coincidencias, frente a la salida política, con sectores ubicados al centro y la derecha del espectro político; sin renunciar a la legítima aspiración de una paz con justicia social, fundamentada en cambios estructurales en lo económico, lo político y lo social.

Sobre esa base es posible construir entendimientos de alcances distintos, con todos los sectores interesados en la salida política, algo particularmente importante para aislar y derrotar la ultra derecha militarista, enemiga de la paz. 

Es necesario mantener el espíritu amplio de la convocatoria a la marcha, en todos los escenarios y espacios donde convergen las fuerzas sociales y políticas, que ven más allá de la recortada visión de paz para las élites, que lidera el Presidente Santos; lo que exige grandeza de parte de todos los interesados en la solución política, desde una perspectiva democrática y de izquierda, particularmente en época electoral; para evitar que afloren y se impongan aspiraciones personales y de grupo; algo que ha sido el mayor impedimento para que surja y se consolide el sujeto histórico de los cambios que requiere actualmente nuestro país.

Asimismo, plasmar las coincidencias en consignas claras para el momento, permite precisar objetivos y priorizar tareas. Cese al fuego bilateral y Asamblea Nacional Constituyente, son dos aspiraciones que reflejan el sentir de las grandes mayorías nacionales, sin detrimento de otras que se puedan recoger y sumar a nivel nacional y regional. Solo así se hará realidad el más amplio frente de unidad por la paz.


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