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jueves, 7 de mayo de 2015

La campaña del general Kelly


Es evidente que para el general gringo Colombia es el régimen, el proceso de paz de Colombia es el proceso de paz del régimen.


De acuerdo con la revista Semana, el general John Kelly, jefe del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos y máxima autoridad militar norteamericana en el hemisferio occidental, publicó el pasado domingo una columna en el Miami Herald, en el cual pondera la labor desarrollada en Colombia por parte de sus últimos gobiernos y las fuerzas militares, en la lucha contra las organizaciones armadas violentas e ilegales.

Este miércoles, el mismo general, según lo difunde la Agencia EFE, de visita oficial en el Paraguay, volvió a expresarse en el mismo sentido. En su columna del Miami Herald, no vaciló en afirmar que el modelo colombiano es una escuela a aplicar en conflictos como el que se libra actualmente contra Al Qaeda y el Estado Islámico. En el Paraguay hizo la misma aseveración para referirse al grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Por lo que se deduce, el general Kelly está haciendo propaganda a un libro al respecto, recién publicado o que piensa publicar a corto plazo. Sus tesis suenan curiosas, y de lo que se puede conocer de ellas por las notas de prensa, es fácil colegir que así como sus palabras pretenden publicitar su libro, este a su vez pretende publicitar el modelo contrainsurgente norteamericano aplicado en Colombia, para venderlo por todo el mundo.

En primer término, el general Kelly pretende que se le crea que el modelo contrainsurgente colombiano es un producto autóctono. Lo dice abiertamente, los norteamericanos han tenido que ver muy poco con él. Según su dicho el gobierno de Colombia lo hizo todo prácticamente solo. Únicamente ha recibido una pequeña asistencia monetaria de USA en los últimos 25 años, pequeños y temporales equipos de asesoramiento, como los de ahora en Paraguay, explica.

Cualquier persona medianamente informada sabe muy bien que la injerencia norteamericana en Colombia es de grandes dimensiones. El reciente informe de la Comisión Histórica del Conflicto ha puesto el dedo en la llaga al respecto, denunciando la responsabilidad directa de los Estados Unidos en la creación y persistencia del conflicto colombiano, una de las tantas razones por las que ahora se le ataca desde todos los flancos a objeto de desprestigiarlo. En ese sentido algo de razón podría reconocérsele al general Kelly. Los Estados Unidos han hecho muy poco para solucionar el conflicto colombiano, su aporte real ha sido para producirlo y agravarlo.

En segundo lugar podríamos destacar el enfoque con el cual el general Kelly escribe su artículo de prensa. La gran preocupación para los Estados Unidos, según él, consiste en la propagación del Estado Islámico y su propaganda incendiaria. Afortunadamente, según lo desarrolla, el gobierno norteamericano ya tiene la fórmula para enfrentar y vencer esas amenazas, el modelo colombiano mediante el cual fue derrotada una amenaza semejante, las FARC-EP.

Es palmaria su intención, que no puede deslindarse de la del Pentágono, ni de la del gobierno de los Estados Unidos, de equipar el caso de las FARC al de las organizaciones terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico. Produce curiosidad que el general norteamericano se cuide de emplear la palabra terroristas para referirse a esas organizaciones, a las que prefiere denominar como organizaciones armadas violentas e ilegales. Eso suena a algo conocido.

Para el general Kelly, la similitud entre las FARC y esos grupos se encuentra en el uso de los medios de propaganda para difundir sus ideas. Es fácil ver que para él el mayor peligro lo representan las ideas, a las que llama ideología. La batalla por la narrativa es tal vez la pelea más importante de todas, escribe con segura propiedad, lo cual pone de presente que el objetivo central en cualquier guerra debe ser lograr matar las ideas del adversario.

Con base en esa premisa pasa a elogiar, sin el menor sentido realista, histórico o crítico, lo realizado por el régimen colombiano para poner fin al conflicto. En su parecer, este ha sabido ganarse a la población con base en la inclusión, es decir la extensión de las oportunidades económicas para todos, en la tolerancia, es decir en el respeto a las ideas contrarias y las plenas garantías a la oposición, y en la propagación de los valores democráticos fundamentales.

Desde luego que no se queda en eso. También afirma la importancia que han tenido la existencia de gobiernos fuertes que defienden el Estado de Derecho y atacan a la corrupción, y la incansable labor de las fuerzas militares, que han logrado paralizar a las FARC y obligarlas a sentarse a negociar, aunque estas últimas afirmen que no han podido derrotarlas y que dialogan por razones distintas. Las FARC fracasaron en su propósito de presentarse como defensores de los derechos de los más pobres y excluidos, así como en su afán de hacerse pasar por víctimas.

Son en realidad autores de los peores crímenes de lesa humanidad, por los que tendrán que responder en contra de lo que aspiraban. Las fuerzas militares colombianas son en cambio un modelo de profesionalismo y de respeto a los derechos humanos, y una vez terminado el conflicto colombiano, les espera un papel destacado en el orden internacional. A esos esfuerzos en sangre y recursos, como quizás por un olvido lo manifiesta, los califica como soluciones colombianas a los problemas de los colombianos. Por eso Colombia, uno de sus amigos y aliados más fuertes en materia de seguridad regional, merecen todo el apoyo de los Estados Unidos y la comunidad internacional. Lo mismo vale para su proceso de paz. Es evidente que para el general gringo Colombia es el régimen, el proceso de paz de Colombia es el proceso de paz del régimen. Iluso es quien no vea el sentido real del apoyo del gobierno de los Estados Unidos a las conversaciones de La Habana.

La experiencia histórica enseña que no siempre coinciden los discursos de los departamentos de Estado y de Defensa de los Estados Unidos. Pero únicamente porque los primeros intentan emplear las buenas maneras para conseguir sus objetivos, mientras que los segundos hablan las cosas directamente y su ambages. Aronson y Kelly, ¿dos caras distintas de la misma moneda?

Montañas de Colombia, 6 de mayo de 2015.

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