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jueves, 21 de mayo de 2015

Sucios bombardeos



Por: Emilio
Guerrillero BCJB de las FARC-EP / Una Situación Difícil

Trascurría el año 2006, para el 20 de julio habíamos comenzado la marcha en una unidad al mando de Bairon Yepes, unidad a la que pertenecía. Nos dirigíamos por la selva para llegar a la unidad del comandante del frente, Efren arboleda.

Pasado el tercer día de marcha, en cumplimiento de las orientaciones, nos encontrábamos descansando y refrescándonos cuando escuchamos los aviones bombarderos, que se dirigían por la ruta que llevábamos, escuchando minutos después como las "despinaban" y las orientaban hacia el campamento que debíamos llegar.
Suponíamos que habían caído sobre la unidad del camarada, sin embargo seguimos la marcha por la misma ruta. Al acercarnos al sitio el sonido era ensordecedor, se escuchaban los helicópteros, el ametrallamiento y fuego de fusilería. En tierra el personal nuestro cubría para poder sacar heridos y ponerlos a salvo. 

Nosotros estábamos a 600 metros del lugar, cuando de camino encontramos  unidades que se retiraban, pidiéndonos que nos devolviéramos para buscar un lugar seguro para pasar la noche. Al día siguiente ayudamos a sacar heridos, poniéndolos en un lugar seguro, prestarles los primeros auxilios y tristemente darles sepultura, como es requerido en nuestro ejército revolucionario, a los camaradas que habían caído.  

Pasamos varios días ayudando en lo que más pudiéramos. De allí salimos con la misión de ubicar en otra unidad un compañero que se encontraba mal de salud, para así asistirlo; faltando un kilómetro para llegar al lugar la fuerza aérea bombardea e inicia desembarco, obligándonos a emprender nuevamente la marcha, esta vez a otro lugar donde teníamos entendido que había unidades nuestras. La situación a cada momento era más compleja,  a dos días de marcha y con el compañero herido en peores condiciones nos fue imposible salvarle la vida. Otro compañero caído. 
El enemigo estaba regado por todos lados.

Al día siguiente, a eso de las 00:10 nuevamente bombardearon, esta vez a nuestro campamento, dejando varios muertos y bastantes heridos, algunos quedándose en el sitio. Aquellos heridos que aun podían caminar fueron buscados en el sitio de retirada. 
Yo me encontraba en la trinchera casi desnudo y descalzo. Salí a buscar algunas de mis cosas, encontrando la mayoría destruido por las bombas. El panorama era triste, desalentador y tenebroso, por todos lados se escuchaban gritos de auxilio y de dolor de los camaradas. Estaba decidido a morir o salir.

Al salir del área me encontré con un compañero quien caprichosamente deseaba volver a su caleta –dormitorio-, a buscar un GPS; de nuevo escuchamos el avión arpía regresar, lo que me hizo insistirle para que desistiera en su afán de recuperar un objeto que le podía hacer perder la vida.

 Decidimos salir del claro y abrigarnos en medio de los árboles, cuando encontramos un compañero quien cogiéndome los pies me pidió que lo ayudara y no lo fuera abandonar, estaba herido y no podía caminar. En aquel momento estábamos un compañero y yo, el cogió mi equipo mientras yo ayudaba a mi camarada herido. Caminamos 700 metros y decidimos esperar que amaneciera. Organizamos un lugar para ubicar al herido y que así durmiera, mientras tanto nosotros expectantes, amanecimos pendientes del desembarco; ya con luz ubicamos una ruta  segura para salir de la zona, llegamos a un caño donde nos encontramos con otro compañero; ya éramos 4 unidades, contado el camarada herido.

Lentos pero seguros, íbamos retirándonos más del enemigo. El herido a cada instante se debilitaba por la pérdida de sangre, lo que nos afanaba para así no perder más vidas. Pasado el mediodía nos topamos con trillo amigo, sintiendo alivio de estar cerca de unidades guerrilleras.

Uno de los tres se adelantó para buscar ayuda y comunicar que llevábamos un herido. Pasada una hora ya éramos 21 unidades, entre los cuales 9 estaban heridos. No teníamos ni medicamentos ni alimentos, así duramos 3 días hasta que por fin llegamos a la compañía del camarada Efren, donde nos brindaron apoyo y la solidaridad revolucionaria que no ha de faltar en nuestras filas, siendo lo  fundamental para no decaer en nuestra lucha rebelde  por alcanzar un mejor futuro para todos los seres humanos. 

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