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martes, 30 de junio de 2015

Al inolvidable camarada Jairo Martinez


El incorregible luchador, alegre y soñador, nos contagia con su resurgimiento en cada camarada que sonríe como, JAIRO MARTINEZ.

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
De pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
Ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
Un pueblo por deber y por amor reunido.
Y la delgada niña cayó con su bandera,
Y el joven sonriente rodó a su lado herido,
Y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
Con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
Donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre
Para alzarse de nuevo frente a los asesino.
Los Enemigos, Pablo Neruda

Por Pedro Nariño Bacata

Eran los finales de la década de los 60 y comienzos de los 80, cuando nos encontramos con Jairo Martínez  en los claustros de la que contribuimos con bazares y rifas a crear la hoy denominada, Fundación Universidad Autónoma de Colombia, era un compañero jovial y muy entusiasta en la lucha estudiantil, que por esas épocas era muy dinámica, al igual fuimos militantes de las juventudes comunistas e integrantes del Consejo Superior Estudiantil, cada uno de distintas facultades, tejimos una amistad y compartíamos horas de discusiones y trabajos con miras a generar hechos que transcendieran en la vida política y social del País, eran claros nuestros propósitos de luchar decidida y radicalmente contra el régimen y las costumbres corruptas y nefastas de los gobernantes de turno, fieles y obedientes de las directrices trazadas desde el pentágono e imperialismo norteamericano.

Destacado estudiante y referente importante de la comunidad universitaria, por sus claras y firmes posturas respecto al papel, que el estudiantado y de las y los jóvenes deberían cumplir como integrantes importantes de los sectores populares, claros aliados de los/las trabajadores y del campesinado colombiano para desligar al País del capitalismo subdesarrollado pronorteamericano y de libre empresa.

Era frecuente escuchar sus chistes de doble sentido propio de los tolimenses, pero sobretodo su humor en el tema político, además de declamar poéticamente y amenizar los espacios de las reuniones del Consejo Estudiantil de Facultades, no dejaba pasar reunión en la cual no se hiciera notar con su presencia y llamar la atención, porque casi siempre se reflejaba en el chiste con lo que acontecía en la cotidianidad y la realidad política del país. 

Constituida la Unión Patriótica y en el auge de la lucha popular y por compromisos políticos de los dos, nos distanciamos tanto de la universidad como de nuestra lucha en la gran ciudad, posteriormente, para sorpresa mía y seguramente de él, nos encontramos en el Estado Mayor del Bloque Oriental EMBO, comandado por nuestro camarada "mono" Jorge Briceño y tanto el uno como el otro, veníamos de diferentes territorios, nos encontramos por llamado del Secretariado para cursar la Escuela Superior de nuestra organización FARC-EP, allí junto con muchos camaradas, como John 28, John 40, el Negro Acacio, Aurelio Buendía, Camilo, entre muchos de los más de 100 cursantes, en lo particular con JAIRO MARTINEZ hacíamos memoria de nuestras actividades citadinas y nos adentrábamos en las tareas propias que cada día quedaban como interrogantes o ideas a desarrollar luego de las clases diarias.

Especial anécdota que recuerdo: después de esas largas e intensas jornadas en el aula, salíamos a realizar la práctica que en muchos de los casos se prolongaban las 24 horas, para retomar la clase del día siguiente sin el reposo correspondiente, porque era tanta la pasión y compromiso adquirido que el cansancio o el hambre no era el factor para detenernos, seguíamos activos en las tareas.

Claro que no era de todos los días, por supuesto, sobre todo cuando la materia era - inteligencia y contrainteligencia-, nos encontrábamos con Jairo, e intercambiábamos opiniones y soñábamos desarrollando mecanismo y prácticas, con las cuales no solamente enfrentábamos e infiltrábamos al enemigo, sino, como descubrir la infiltración en nuestras propias filas,  lo que recuerdo ahorita, como algo que siempre me llamó la atención,  por nuestra pasión e interés que le poníamos, fue el desarrollo en la táctica de combate en el terreno fluvial o la guerra en las vías navegables, que no se avizoraba de mucha relevancia en aquella época. 

Me acuerdo, que nosotros nos hacíamos notar en el conjunto de la clase, con nuestras alocadas ideas al respecto, al punto que el camarada Jorge nos señalaba de locos… lo que no era razón para detenernos en completar los croquis, delinear los blancos de las operaciones de inteligencia, las estrategias de asalto a las bases navales y ribereñas, de los principales ríos colombianos y los mares, nos adentrábamos tan profundamente en esta iniciativa, que después de clase nos encontrábamos en las caletas y como no se podía hablar ni alumbrar, nos cuchichiábamos y votábamos corriente, hasta cuando nos tocaba la guardia o el cansancio nos doblegaba y al día siguiente, en los descansos, algunas veces dibujábamos los croquis en la tierra con un palito, en otras, los dibujábamos en hojas de cuadernos que eran un tesoro y había que cuidarlas mucho, llegamos incluso a diseñar una maqueta en la cual señalábamos los objetivos fundamentalmente sobre los ríos del Meta y Caquetá.

Después de terminada la Escuela y ante la ofensiva que se daba a nivel nacional por parte de las FFMM a los diferentes frentes de FARC-EP, fuimos ubicados lejos de los ríos… y enfrentando una realidad que nos alejaba totalmente de la lucha fluvial y debimos enfrentarnos a los grandes desembarcos en tierra de militares y a los esporádicos ataques aéreos que empezaban a evidenciarse.   

En unas dos oportunidades, en la que el camarada JAIRO iba de paso por una ciudad, nos encontramos y departimos experiencias vividas en cada uno de nuestros frentes de trabajo. Pasados los años me reencuentro con Jairo en San Vicente del Caguán, en la época de la Zona de Despeje,  tenía una responsabilidad importante en la seguridad del mismo Estado Mayor y  a duras penas, logramos saludarnos, recordar a algunos de nuestros compañeros y compañeras de Universidad y despedirnos con un fuerte abrazo, no sin antes señalar que nos encontraríamos seguramente muy pronto en la entrada triunfal a la Plaza de Bolívar en la ciudad capital.

 Hago llegar mis condolencias a toda la guerrillerada, milicias, PCCC, MB e insurgencia desarmada que lamentamos la pérdida de tan valioso camarada que al igual que Mariana, Raúl Reyes, Iván Ríos, Alfonso Cano, Jorge Briceño y todos y todas han  que con su vida pagaron la osadía de desafiar al imperio, a la obediente oligarquía nativa y testaferros de las mafias que han gobernado y siguen gobernando y que se niegan a que el pueblo viva en Paz y por ello asesinan en forma cobarde a las y los pregoneros y defensores de la Salida Política del Conflicto Social, Económico y Político de Colombia.
…Todo lo que un Estado puede hacerle a una población pacífica ya ha sido hecho, solo falta el exterminio de toda la población hasta el último habitante…

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