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jueves, 11 de junio de 2015

Cuba: ejemplo de rebelión y dignidad

"La política es el arte de inventar un recurso
a cada nuevo recurso de los contrarios,
de convertir los reveses en fortuna;
de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación,
cueste el sacrificio,
o la merma importante del ideal que se persigue..." José Martí

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Por Diana Grajales Nariño, Delegación de paz FARC-EP  @Diana_FARC


Desde mi época estudiantil en Bogotá, Cuba siempre fue algo misterioso para mí, no sabría explicar claramente porqué. Lo cierto es que en mi entorno familiar y social permanentemente las opiniones estaban divididas; unos decían que Cuba era un país de locos comunistas que habían empeorado las condiciones de vida de su pueblo y otros afirmaban que era un país que estaba luchando por su verdadera libertad a pesar de las dificultades.

Ya en esa época, donde miles de preguntas retumbaban mi cabeza, habían pasado varios años de derrumbado del Campo Socialista y desintegrada la Unión Soviética; triste y lamentable hecho que trajo a Cuba, al mundo y los comunistas un panorama muy complejo con múltiples obstáculos que transitar.

Tanto era el interés por Cuba que mi monografía de grado se refería al triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959. Creo que estudiar este tema me dio elementos para entender que había que rebelarse ante la injustica. Como en las calles de mi barrio pululaba la miseria me fue sencillo comprenderlo; desde entonces mi corazón y mi razón ataron lazos muy fuertes con la lucha de los pueblos del mundo por su libertad y despertaron en mí desde entonces un interés por conocer las luchas de resistencia en mi querida y dolida Colombia.

La revolución cubana y su permanencia han inspirado a miles de millones de personas en el mundo, por eso los últimos triunfos de Cuba nos alegran profundamente. El viernes 29 de mayo del presente año, EE.UU. oficializó la salida de Cuba de la Lista de países patrocinadores del terrorismo, creada unilateralmente por Washington desde el 29 de diciembre de 1979, en la que han incluido descaradamente a varios países con argumentos acomodados a sus intereses para fijar la atención del mundo que los malvados de la tierra son todos menos ellos.

Al enterarme de dicha noticia me acerqué a varios cubanos y cubanas, los abracé y felicité por ser hijos de esta tierra de libertad. En sus ojos de agradecimiento vi reflejada la dignidad hecha pueblo y me sentí muy afortunada de compartir con ellos.

Cuba fue incluida en la lista en 1982 por iniciativa del entonces presidente de los EE.UU. Ronald Reagan, personaje nefasto que impulsó las políticas neoliberales para América Latina, con el escueto argumento de que el Gobierno cubano brindaba apoyo a las guerrillas que resistían en América Central contra las oligarquías dominadas por Washington. Conviene recordar que es precisamente EE. UU. quien más apoyo ha dado a terroristas: A Posada Carriles, responsable de bombas en aviones de pasajeros, a la Contra nicaragüense, a las dictaduras más sanguinarias de todo el mundo, al propio Bin Laden, y ahora al denominado Estado Islámico, entre otros.

La potencia americana siempre se mostró hambrienta con la isla: desde el siglo XIX quiso anexionarse la isla, y al no conseguirlo, impuso a Cuba unas condiciones que de hecho supusieron la entrega de su soberanía a la potencia del Norte. El 12 de junio de 1901, 3 años después de la independencia de España, Cuba introdujo en su Constitución, por imposición de EEUU, la denominada "Enmienda Platt", redactada por un senador estadounidense del mismo nombre. Esta enmienda es la mayor muestra de injerencia extranjera que ha existido en la historia de las relaciones internacionales:

 (...)el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE.UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.(...)"

No es de extrañar por tanto que EE. UU impusiera y apoyara política y militarmente a la dictadura de Fulgencio Batista en el siglo XX.

El pueblo cubano, en legítima defensa, levantó sus fusiles y decidió luchar contra el gigante del lado que le respiraba en la nuca y logró la victoria. Pero no fue solo eso lo que le generó tanto odio a los EEUU. Cuba cumplió con su papel histórico como revolucionarios defendiendo sus principios, solidarizándose y tendiendo la mano a muchos países que agitaban las banderas de libertad.

Por más listas, ataques y bloqueos Cuba jamás se doblegó ante los EE.UU, defendió siempre su alzamiento con ejemplo y solidaridad. Por lo tanto el actual panorama muestra claramente que todas las políticas criminales de Washington hacia Cuba fueron injustas e injustificadas, además de estériles por no haber alcanzado ni el objetivo de la anexión a los EE.UU ni el de convertir a Cuba en el prostíbulo del patio trasero de la potencia, abortando su proceso de construcción del socialismo.

El diálogo abierto entre los gobiernos de EEUU y Cuba es un ejemplo para el actual proceso de paz de Colombia porque demuestra que el éxito no está en el sometimiento sino en el entendimiento y la seriedad, y que los gestos prácticos pueden mucho más que los discursos.

Puedo decir sin miedo que Cuba no es perfecta pero es un país donde no existe el hambre, nadie muere por enfermedades curables, todos tienen una vivienda y estudio... Un país, un millón de veces mejor que muchas potencias que imponen su hegemonía con terror.

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