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lunes, 15 de junio de 2015

El ser fariano

Por Carlos Antonio Lozada, Integrante del Secretariado de las FARC-EP.

La falacia publicada por el portal el Economista América.com según la cual los dirigentes de las FARC, estarían pensando asilarse en Nicaragua, en caso que el proceso de paz no llegue a un acuerdo definitivo, como plan B para escapar de la acción de la Corte Penal Internacional, no merecería ningún comentario, de no ser porque nos permite esbozar algunas ideas.

Más allá del origen de la nota, que por lo demás es atribuida a "fuentes oficiales de entero crédito", y la intencionalidad que se esconde tras este tipo de falsas noticias que se lanzan al aire con el único fin de causar daño; la nota nos brinda una buena excusa para afirmar aspectos esenciales del ser fariano, como forma particular de luchar por una patria más justa y democrática.

No ha sido parte de nuestra historia el exilio. Y no lo es, por la sencilla razón que al tomar la decisión de empuñar las armas por la defensa de unos ideales, lo hacemos conscientes de los riesgos que esa decisión conlleva, incluida la propia muerte.

De entrada, los guerrilleros al asumir el compromiso de trabajar por transformar la sociedad, estamos renunciando a todo tipo de comodidad y pretensión personal; y es así, como nos adentramos en los campos y selvas de la patria, o nos sumergimos en la clandestinidad en las ciudades, para encarar sin titubeos el costo que implica en Colombia ser consecuente con ese ideal.

El ser fariano, está ligado a la entrega y el sacrificio personal por lograr los cambios que liberen a Colombia de siglos de opresión, de humillación y privaciones.

Para nosotros la paz es equivalente al derecho del pueblo soberano a decidir sobre su destino; a disponer de las inmensas riquezas naturales en función del bienestar de las mayorías y el desarrollo nacional; a la participación activa de todos los sectores sociales y políticos en las decisiones que tienen que ver con su futuro, a tener acceso a una vida digna, con garantías de educación, salud, vivienda y empleo. Con tierra para los campesinos.

La presencia en La Habana de un destacado número de dirigentes de las FARC-EP, es prenda de garantía de su compromiso con la búsqueda de esa paz que tanto anhela y merece nuestro pueblo; se equivocan quienes quieren ver otro tipo de razones en esa decisión.

En esencia, lo que intentamos al buscar la salida civilizada al conflicto, es abrir espacios a la participación política de los sectores alternativos, incluida la insurgencia, para que se nos permita seguir luchando por esos objetivos sin necesidad de recurrir a las armas; sin correr el riesgo de recibir un tiro por la espalda, como ha sido costumbre de las élites dominantes en nuestro país; esa ha sido nuestra histórica lucha y no hay poder capaz de hacernos renunciar a esos objetivos. Por ellos hemos estado dispuestos a dar la vida y lo seguiremos estando; si no logramos que la clase dominante abra esos espacios.

Para nada nos seduce la idea de una vida en apariencia tranquila y sin riesgos, si a cambio debemos renunciar a nuestros principios. Así somos y así pensamos los farianos; el pueblo que nos ha acompañado a lo largo de estos años de resistencia heroica nos conoce y sabe de nuestra lealtad a esos ideales.

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