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lunes, 1 de junio de 2015

Enamorados de la vida hasta la muerte


Por: Marco León Calarcá Delegación de paz de las FARC-EP

Muertos en misión
¿Por qué tantos hijos de Manuel?
Hombres y mujeres, niños y ancianos,
Negros, indígenas y mestizos
impugnaban al imprudente oficial
con voces desgarradoras, enérgicas y valerosas:
Porque todos, toditos los explotados y oprimidos
todos los rebeldes latinoamericanos,
somos los hijos de Manuel,
¡Herederos del legado de Bolívar!
Fragmento de la obra de teatro. "Los hijos de Manuel"
Leopoldo séptimo

Jairo Martínez y Emiro Jiménez, hombres de pueblo, convencidos por la vida, hace varias décadas, de la necesidad de alzarse en armas y así luchar con plena consecuencia por los derechos de los de su clase, los pobres de la tierra. Lo hicieron, aportaron a la construcción fariana desde diferentes responsabilidades y misiones, devinieron en dos fogueados comandantes guerrilleros que llegaron a La Habana a luchar a brazo partido por poner fin al conflicto y sentar las bases de la paz, ese sueño colombiano.

Emiro llegó de su natal Antioquía entre los primeros integrantes de la Delegación de Paz de las FARC-EP, en octubre de 2012, Jairo lo hizo en febrero de 2014, desde su amado Caquetá, arribaron a La Habana llenos de ideas y propuestas, de ganas de cumplir la misión encomendada por la dirección, tal era su costumbre sacar adelante las tareas como lo demuestra su experiencia. Trabajaron, se esforzaron, cumplieron. Crearon y fortalecieron lazos de fraternidad por su forma generosa y amable de comportarse.

En su momento, cuando la organización lo consideró necesario, fueron destacados junto a otros y otras camaradas, para otra tarea, nada fácil por cierto, hacer pedagogía de la paz, explicar cómo marchaban los diálogos, como funciona La Mesa. En esas andaban cuando los bombardeos les segaron la vida, según el lenguaje oficial impuesto por la gran prensa, fueron neutralizados, no asesinados como dicen de los soldados y policías caídos en combate.

A estas alturas del proceso es tamaño cinismo y despropósito afirmar que los bombardeos son para garantizar la vida de los colombianos. La realidad demostró que produjeron un retroceso en La Mesa de La Habana.

Y está claro que no fueron los únicos muertos bajo la lluvia de bombas en el ya acostumbrado despliegue desproporcionado de fuerza en esta asimétrica guerra. También es claro que esa no es la forma de doblegar los principios e ideales de las FARC-EP, en eso llevan 51 años y no lo han logrado, la resistencia de un pueblo en armas es invencible.

En el mundo entero, organismos de integración regional, organizaciones sociales, políticas y personas de todos los colores, creencias y edades, expresan preocupación, pues no tiene explicación racional, el resurgimiento del guerrerismo de tierra arrasada con pretensiones de sometimiento y capitulación en el gobierno colombiano.

Así mismo, manifiestan solidaridad con las FARC-EP y nos piden valentía. Tengan seguridad que honramos nuestros compromisos y haremos hasta lo imposible por conducir este proceso a puerto seguro.

Expresamos el dolor por la muerte de los y las camaradas en Guapi, Cauca y Riosucio, Chocó. Como el camarada Román Ruíz, convencidos, igual que nosotros, de la necesaria construcción de caminos de paz, reconciliación y reconstrucción para la patria colombiana.

Jairo, Emiro, seguimos en nuestro compromiso revolucionario, enamorados de la vida hasta la muerte y levantamos su imagen como Delegados de Paz muertos en misión. Esa es la verdad.

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