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lunes, 29 de junio de 2015

¿Una provocación contra la paz?


Por: Carlos Antonio Lozada, integrante del Secretariado de las FARC-EP.

No deja de llamar la atención la información dada a conocer por el expresidente Uribe, según la cual las FARC-EP estarían planeando atentados contra altos mandos de las Fuerzas Armadas y sus familiares.

Primero que todo; porque como siempre ocurre con el expresidente Uribe, apela a este tipo de tretas para tratar de lograr un objetivo, por lo general perverso, algo propio de su condición; que ya el país y el mundo conocen suficientemente.

Hasta aquí no hay realmente nada nuevo, o por lo menos nada que no se pueda esperar del personaje. Sin embargo, en esta ocasión lo que nos llama poderosamente la atención, son dos cosas: La primera es la dirección en que apunta la información contenida en dicho documento y la segunda el momento que se escoge para dar a conocer la filtracióndel mismo.

Vamos por partes. En primer lugar, como es bien conocido por todo el país, nunca en los 51 años de existencia de las FARC-EP los familiares de los militares o los policías han sido objetivo para las FARC-EP; por el contrario, han sido nuestras familias (padres, hermanos, compañeras sentimentales, hijos e hijas) las que han tenido que soportar persecución, cárcel, exilio, secuestro e incluso asesinatos, por parte del Estado; pero ese no es el tema que deseamos desarrollar en estas líneas y solo lo mencionamos para subrayar una diferencia.

Lo que intentamos dilucidar es qué se busca lanzando al aíre la especie de que las FARC-EP tiene planes para asesinar altos mandos de la Fuerza Pública o secuestrar sus familiares, precisamente en momentos en que la Subcomisión Técnica, creada por la Mesa de conversaciones de La Habana y que reúne altos mandos de las Fuerzas Militares y de la Policía con jefes de la guerrilla para discutir sobre el cese al fuego bilateral y definitivo, avanza en su trabajo en un ambiente de mutuo reconocimiento y respeto.

En segundo lugar, no deja de ser sospechoso que este tipo de información tendenciosa, surja en uno de los momentos de mayor complejidad del proceso; en medio del ambiente enrarecido como consecuencia del escalamiento de la confrontación.

Quisiéramos equivocarnos; pero como sabemos que en Colombia existen fuerzas muy poderosas que le apuestan a la continuación de la guerra, porque se lucran de ella y gracias a la misma mantienen sus privilegios; llamamos la atención en el sentido que pueda estarse fraguando una provocación que dé al traste con el proceso de paz.

Valdría la pena que desde el Ministerio de la Defensa se realizaran las investigaciones pertinentes sobre las continuas filtraciones y de paso revisar la calidad de las fuentes que suministran información como la reseñada en el radiograma fechado en la ciudad de Bucaramanga, el día 24 de junio de 2015, que filtró el expresidente Uribe.

Por lo demás, lo anterior no hace más que corroborar la necesidad de un cese al fuego bilateral, que nos permita no solo recuperar la credibilidad de la opinión en el proceso de paz; sino también, blindarlo de hechos que por la propia dinámica de la guerra pueden surgir en cualquier momento,o frente alas presiones y provocaciones de sus enemigos, que como ya se dijo, son muy poderosos y tienen importantes soportes dentro de la institucionalidad.

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