Video

martes, 14 de julio de 2015

Destrabar el proceso

Por: Marco León Calarcá, integrante de la Delegación de Paz FARC-EP

---

Muestra del compromiso de las FARC-EP con el fin del conflicto y la construcción de la paz con justicia social es la nada fácil decisión de declarar otra tregua unilateral, esta vez por un mes, a partir del 20 de julio venidero, después de la negativa experiencia de la vilipendiada, malinterpretada y asediada tregua anterior.

Este gesto de la guerrilla se convierte en la llave para destrabar el proceso de diálogos, pues además de las dificultades propias de construir acuerdos entre las posiciones contrarias de las partes en La Mesa, sus enemigos le han puesto tal cantidad de obstáculos que amenaza con zozobrar.

Ojalá esta tregua asegure su porvenir para beneficio de las mayorías y no termine siendo imposible como la anterior recibida como "una rosa con espinas".

La recepción negativa del presidente Juan Manuel Santos es mala señal, la consideró insuficiente y de inmediato exigió y exigió; lo lógico es una actitud constructiva, pues nunca se le ocurre ofrecer soluciones o al menos proponerlas, es evidente su gusto por las imposiciones, desde el poder es insaciable, recuerda el decir popular: "Se le ofrece un dedo y se toma toda la mano".

Para otros heliogábalos, como Don Procurador, el cual incurre en uno de los pecados capitales como la gula, quien lo dijera, tan creyente y practicante que dice ser; lo único que sirve es la capitulación de la guerrilla y en el colmo del guerrerismo, si esta no se da ya, es motivo para terminar con el esfuerzo y el anhelo de colombianos y colombianas por la paz, esa es la reacción primitiva e irracional a los esfuerzos farianos por desenredar el bulto de anzuelos en que se ha convertido el proceso.

Cuanta diferencia con las reacciones de los secretarios generales de la ONU y de Unasur, de diferentes países, incluido los Estados Unidos, que saludan la declaración de tregua de las FARC-EP, como lo que es, un gesto positivo para facilitar la construcción de acuerdos y acercarse cada día más a poner fin al conflicto. A ellas se unen las voces de todo el crisol de la colombianidad, de manera individual y colectiva, expresando su apoyo a La Mesa y a su trabajo.

Y claro el objetivo es la terminación del conflicto y en ese sentido debemos dar pasos ágiles, apropiados y sin demora.

Considerar las conversaciones como un proceso de sometimiento hace imposible avanzar. También lo paraliza pretender soluciones mediáticas al descargar toda la responsabilidad sobre los hombros de la guerrilla. El establecimiento acostumbrado a las asimetrías considera que puede imponer decisiones.

Después de la andanada de descalificaciones, ahora se oyen voces sensatas, se acordaron de la descontaminación y limpieza de explosivos que avanza de manera efectiva, la crisis tocó este acuerdo y cumple su cronograma sin problemas. Muestra que las cosas funcionan cuando lo acordado se toma con seriedad y no se pretende sacar ventajas extras.

Plumas, brillantes unas, otras no tanto, le quieren hablar al oído no solo a las FARC-EP sino a su comandante. Presumimos buena fe y preguntamos con honestidad y sin perjuicios, como esperamos la respuesta, ¿por qué toda responsabilidad recae en la organización guerrillera?, ¿por qué presentan las acciones militares de la insurgencia como dirigidas a dañar a la población civil? y ni siquiera se mencionan, aunque sea para refutar, los argumentos de la guerrilla, ¿dónde quedan la responsabilidad del Estado y sus diferentes gobiernos?

Cuando hablamos de rodear el proceso, hablamos no de sentenciar a la guerrilla y fortalecer al gobierno, continuando la asimetría de la confrontación militar, sino de apuntalar a La Mesa, con todo lo que implica, así duela a muchos en su corazoncito institucional. Es la única herramienta para construir la paz en el momento.

Nota:


0 comentarios:

Publicar un comentario