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jueves, 13 de agosto de 2015

Guerrilleros, ¿a transformar el Estado desde la lucha política no armada?


Por: Fidel Rondón, Delegación de Paz FARC-EP


Ver desde la óptica revolucionaria con desconfianza, el hipotético escenario meramente político para la acción de las guerrillas tiene asideros muy valederos, y el país lo sabe. Con una mirada al reciente pasado constatamos que la historia está llena de ejemplos sobre incumplimiento de acuerdos, además de traiciones desde el poder a la izquierda revolucionaria, luego que ha depuesto las armas.

Sin embargo en el accionar político, en la lucha política y en la interpretación acertada del devenir político, encontramos la esencia del sentido revolucionario de las FARC-EP, en donde las armas han sido la herramienta para la construcción de un nuevo país, en medio de las fuerzas de la derecha reaccionaria que han impedido que florezca otra opción de Gobierno diferente a la de ellos.

La discusión sobre la participación política de las FARC-EP, sin armas, luego de la firma del acuerdo final en La Habana, nos pone a los guerrilleros a cavilar sobre esta atrayente posibilidad pero también a recordar temores pasados.

En el año 1.986 muchos colombianos, guerrilleros unos pocos y muchos sin serlo, le apostamos a una perspectiva política desde el ámbito de la izquierda, con una propuesta para mejorar las costumbres políticas y por un nuevo modelo de desarrollo económico en el campo, reforma urbana, reformas al vetusto sistema electoral buscando la trasformación de las guerrillas en un nuevo movimiento político. Todo iba bien hasta cuando la oligarquía liberal-conservadora vio en este experimento una amenaza real a sus intereses. Y empezó el genocidio que el país conoce.

union_patriotica_genocidio_poltico1.jpgHay preceptos constitucionales vigentes que consagran los derechos y garantías para ejercer la oposición política y para el acceso equitativo de los candidatos de la izquierda revolucionaria a los medios masivos de comunicación, pero no se cumplen, porque no hay interés en los encargados de su defensa para que se den esas garantías. Así ha sido siempre. En la Unión Patriótica, bajo la égida de la Constitución del 86, el Gobierno Barco se comprometió a defender nuestros derechos. No lo hizo, o no pudo, y empezaron a caer asesinados concejales, diputados y congresistas que un día creyeron en las "garantías para ejercer la oposición política legal al sistema".

Es indudable que en La Habana empieza a tomar forma un acuerdo sobre participación política, derechos y garantías para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final, además de las medidas para promover mayor participación en la política de todos los sectores, en igualdad de condiciones y con garantías de seguridad. Pero viene la duda: ¿Cómo alcanzar tanta belleza sin una reestructuración democrática del Estado y su reforma política que incluya la revisión, reforma y democratización del sistema político electoral? ¿Cómo lograr la democratización del acceso a la información y la comunicación que impida la monopolización de los medios masivos de comunicación, que son el vehículo por el cual se acercan las campañas políticas a la población?

Sin embargo, los sobrevivientes del genocidio de la Unión Patriótica que buscamos "asilo" en las guerrillas, estamos prestos, con esperanza, a dejar las armas a un lado y salir a la tribuna nuevamente a exponer masivamente nuestro proyecto de país, a construir desde la vereda, desde la barriada y los caseríos de Colombia la democracia avanzada que encause nuestra nación por la senda del socialismo, esto si el proceso integral y simultáneo para el fin del conflicto, además de los Derechos Humanos de las víctimas y la verdad, se logra articular dentro del todo del Acuerdo Final.

siria.jpgEn suma, empieza a tomar forma la participación política legal y abierta de las FARC-EP, ya no es solo una ilusión. Los guerrilleros, hombres y mujeres valientes que han combatido las Fuerzas Militares y la Policía, se aprestan a librar, con el mismo valor, la lucha política por las trasformaciones e ideales que defendieron con las armas. ¡Qué reto! Sin las armas, solo con el poder de la palabra y la convicción que da la razón de las ideas, nos enfrentaremos al poderoso aparato político de los partidos de la derecha.

Ya no es solo un sueño, cada obstáculo salvado en el proceso nos acerca más a esa realidad.

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