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jueves, 3 de septiembre de 2015

Algunas verdades



Por: Antonia Simón Nariño, integrante de la Delegación de Paz FARC-EP


Los recientes acontecimientos  sucedidos en frontera  con la República Bolivariana de Venezuela, muy a pesar de la  situación por la que puedan estar pasando algunos compatriotas y que revienta  por supuesto no desde acá  sino desde allá,  evidencia muchas verdades tanto de la vecina república como de  la situación nacional que han sido distorsionadas y en el peor de los casos acopladas dentro de la "opinión pública" y que no  surgen de momento ni esporádicamente, sino que muy por el contrario, están determinadas como componente de la situación sociopolítica del entorno regional.

Claro es que estas verdades laceran profundamente los supuestos de una Colombia bienaventurada, pues eso de "bien" es muy poco lo que aparece y si bastante de lo último "aventura" en el peor sentido de la palabra para las mayorías que viven en total pobreza y que se ven lanzadas a la "aventura de sobrevivir ".

  1. Según  informe de las Naciones Unidas somos el país con mayor cantidad de desplazados en el mundo; más de 6 millones  de compatriotas quienes, producto de la violencia paramilitar, deambulan en el eterno incierto, engrosando las filas de la pobreza. No está de más nombrar las causas pero se sobreentiende que no dejan de ser las mismas que han prevalecido por más de cincuenta años, solo que más acentuadas.
  2. Una vez más  se revela la crisis social que vive Colombia de la que poco se ocupa el Gobierno y la que  medios de comunicación hegemónicos invisibilizan.
  3. Falta de garantías de vida ni siquiera dignas, han hecho que más de cuatro millones de colombianos vivan en Venezuela, país que les ha garantizado los derechos humanos fundamentales que el estado colombiano les ha lesionado.
  4. El cierre de la frontera  y deportación de colombianos es una situación preocupante pero también alarmante en la medida en que es resultado de la vulneración que para la soberanía venezolana representa  la  presencia de elementos conspirativos colombianos.
  5. La nula calidad de vida de muchos colombianos conlleva a que se dediquen al comercio del contrabando registrado en la frontera.
  6. Es  innegable que el  poder norteamericano  encuentra en el  enfoque sociopolítico de Justicia Social de Venezuela un gran obstáculo para darle continuidad a los planes de expoliación y explotación de los recursos de los pueblos pobres del Continente y  en ese sentido desarrolla toda una guerra de agresión de diferentes formas en el pretendido de lesionar  y desprestigiar la revolución bolivariana para justificar la intervención armada. Para esto se vale de disidentes apátridas, oposición venezolana y la tan pomposa franja  de subalternos colombianos llámense  estos "Uribe y uribistas, medios de comunicación, paramilitares" todos juntos trabajan mancomunadamente para propiciarle golpes a la vecina patria. Es por esto que:
  7. En Venezuela acontecen hechos de saboteo a las políticas socioeconómicas de desarrollo,  acentuados por el paramilitarismo en todas sus expresiones, directamente exportadas desde nuestro país.
  8. Y como  en territorio venezolano lo que hay es pueblo con patria, estos cumplen a cabalidad con su deber de condenar y actuar frente a la injerencia extranjera que  la ponga en riesg

Es lamentable la situación de los colombianos que en este influjo coyuntural reciben las consecuencias del despliegue guerrerista y de sabotaje pero es también lamentable y reprochable la reproducción de violencia de la que se pretende hacer copia en territorios que luchan por su progreso y libertad.

Ahora sí se indignan los medios de comunicación, las grandes familias, los políticos del país, desgarrándose en discursos e improperios hacia la vecina nación. Pero ¿en dónde está la justificada indignación y oportuna ejecución de planes de desarrollo que garanticen que el pueblo colombiano tenga patria  que defender? 

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