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viernes, 4 de septiembre de 2015

DESAFORTUNADAMENTE SE SIGUEN CERRANDO LOS ESPACIOS POLÍTICOS

¿Cuántos muertos más necesita poner nuestra martirizada patria, para que hallen espacios políticos democráticos abiertos? ¿Cuántos muertos más necesita poner nuestra martirizada patria, para que hallen espacios políticos democráticos abiertos?



Por: Edilson Romaña, integrante de la Subcomisión Técnica de las FARC-EP

Es una política bien diseñada desde el norte, para los países que buscan cambios democráticos, con justicia social, con equidad y preservación del medio ambiente.

Informes de ONGs señalan que en lo que va corrido del año 2015, ya van 900 líderes sociales víctimas de diferentes ataques, entre ellos: amenazados, encarcelados, hostigados, torturados, desaparecidos, víctimas de falsos positivos judiciales y asesinados.

El mundo entero se pregunta: ¿Cuántos muertos más necesita poner nuestra martirizada patria, para que hallen espacios políticos democráticos abiertos? ¡Basta ya! La oligarquía colombiana no puede seguir bañando el territorio de sangre, mientras cada día cierran los espacios para el debate, para las ideas, para generar cambios en las estructuras del régimen que en verdad se pueda vivir sin la zozobras del terror y muerte que se vive en los distintos territorios nacionales.

Cuando cambie la doctrina y la mentalidad mezquina, de quienes se han sustentado en el poder por más de 200 años, que cambien sus métodos de 'quienes no estén conmigo serán mis enemigos', el pueblo colombiano tendrá esa ventana abierta para exponer sus ideas de avanzada que tanto reclama el país.

Pero la falta de voluntad política por parte del Estado cada día se hace más ausente para lograr una paz estable y duradera, donde podamos nuevamente abrazarnos reír y cantar de alegría porque ha llegado la reconciliación del pueblo en su conjunto. El congreso no puede seguir legislando a favor de los grandes intereses nacionales y transnacionales, y en contra de las mayorías más empobrecidas que cada día son obligadas al desplazamiento y la emigración hasta el punto que Colombia es el segundo país con más emigrantes en el mundo.

Sin duda estamos viviendo los tiempos de finales de los años 80 y comienzos de los 90, cuando el militarismo se ensañó contra la Unión Patriótica, el Partido Comunista y demás movimientos políticos democráticos del país, hasta el punto que llegó a asesinar cuatro candidatos presidenciales sin importarle a qué partido representaban.

Así de que no hay coherencia en lo que se dice en La Habana y lo que se aplica en Colombia. Ya habiendo llegado a acuerdos parciales en los puntos uno, Reforma Agraria Integral; y dos que es Participación Política, se hace todo lo contrario, hasta en el caso del punto cuatro, Solución al Problema de Cultivos Ilícitos, se sigue con la arremetida contra los campesinos, con fumigaciones del herbicida Glifosato, desconociendo todas las denuncias y recomendaciones internacionales sobre los desastres humanitarios y de medioambiente que este químico produce.

A pesar de todo lo acontecido, nuestra voluntad de paz es inquebrantable, porque la lucha de la insurgencia es y ha sido de buscarle salida al doloroso drama que vive Colombia. Nunca nos hemos levantado de una Mesa de Conversaciones porque por encima de todo, está la paz que es sagrada de los pueblos del mundo.

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