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miércoles, 30 de septiembre de 2015

La doble moral del gobierno de Colombia y los grandes medios

Ante esto hay que decir que Venezuela tiene razón de estar en guardia frente a Colombia, porque, desgraciadamente, nuestra patria es el aliado estratégico más importante de los Estados Unidos en el sur del continente.

Por Solís Almeyda
Miembro del Estado Mayor Central

El cierre soberano de la frontera por parte del Estado venezolano ha desatado como nunca antes la exacerbación de los ánimos y el más recalcitrante nacionalismo en Colombia, en donde los medios de comunicación se han encargado de la campaña sucia contra la revolución bolivariana, alegando como excusa la violación de los derechos humanos por la hermana república.

Hoy reclaman lo que nunca ha sido para ellos una prioridad, puesto que las grandes cadenas de radio, televisión y prensa burgueses, jamás se han preocupado por la defensa de elementales e inalienables derechos de los colombianos oprimidos por un Estado excluyente y criminal, ya que más de medio siglo de guerra interna ha servido como excusa para encarcelar, torturar, matar y desaparecer en nombre de la democracia.

Por eso hoy cabría preguntarnos, ¿dónde han estado los medios con la ola de masacres realizadas por el paramilitarismo en Colombia, que a punta de motosierra masacró los habitantes de veredas y pueblos, como sucedió en El Salado, centro del departamento de Bolívar en febrero del año 2000? ¿Por qué no se encolerizaron con el desplazamiento de millones de compatriotas por las hordas criminales del paramilitarismo, de la misma manera como lo hacen hoy día por el incidente con Venezuela? ¿Dónde estaban cuando los patrullajes y retenes conjuntos de militares y policías con paramilitares? ¿Por qué no se enfadan con el asesinato de líderes reclamantes de tierras, de defensores de derechos humanos e incluso de periodistas?

Por el contrario, frente a cada masacre, ante cada asesinato selectivo y ante cada acción de desplazamiento, los medios de comunicación se encargan de justificar la barbarie, argumentando que eso es parte de la disputa de territorio entre la guerrilla y el paramilitarismo.

Cabría preguntarnos, además: ¿Por qué el silencio cómplice de los medios con la tragedia que padecen miles de familias por los falsos positivos? Que se sepa, en la mayoría de estos crímenes reina todavía la impunidad, ¿Por qué se enmudecen frente a la llamada Operación Orión y su evidencia nefasta de violación de derechos humanos como lo demuestra el caso de La Escombrera? El mismo paramilitar alias Don Berna ha confesado reiteradamente que ellos participaron en esta masacre con uniformes del Gaula entregados por las Fuerzas militares.

Por otro lado, hay una repentina preocupación por parte del gobierno frente a nuestros compatriotas deportados, pues es precisamente en los departamentos fronterizos donde se evidencian mucho más las necesidades básicas para sobrevivir en la escasez. Un ejemplo claro es el alto porcentaje de mortalidad infantil en la Guajira, por desnutrición, siendo los más afectados los indígenas Wayuu, a lo que hay que sumar el alto costo de la vida, la falta de empleo, salud y educación, así como la persecución política que ha hecho que muchos colombianos vean en Venezuela un alivio para su infortunio.

Ante esto hay que decir que Venezuela tiene razón de estar en guardia frente a Colombia, porque, desgraciadamente, nuestra patria es el aliado estratégico más importante de los Estados Unidos en el sur del continente. No es en vano la ubicación de las bases militares gringas en nuestro territorio, a lo que se agrega la asesoría permanente del Comando Sur de los Estados Unidos, además de la creciente militarización de la frontera con tropas de elite de las fuerzas militares.

Colombia, desde el triunfo de la revolución bolivariana liderada por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, ha aumentado significativamente su pie de fuerza, no solo en infantería, sino en artillería, aviación e infantería de marina.
Estos pocos datos pueden darnos la razón. Desde el año 2001 a la fecha ha conformado tres Divisiones, la VI con sede en Florencia Caquetá, la VII ubicada en Medellín, departamento de Antioquia, y la VIII que tiene su puesto de mando en Yopal, capital del Casanare; de la misma manera que ha creado doce brigadas, entre ellas diez territoriales, de las cuales tres entraron a reforzar el dispositivo fronterizo, así como una brigada de logística y una para las comunicaciones. Como si esto fuera poco, en este mismo periodo fortaleció su pie de fuerza con 28 brigadas móviles compuestas por soldados profesionales que actúan como mercenarios en su misma patria. Varias de estas brigadas móviles están integrando las llamadas Fuerzas de Tarea. De estas hay cuatro ubicadas en el área de frontera con Venezuela, la FT Vulcano adscrita a la II División y las FT Quirón y Ares que pertenecen a la VIII División del ejército. Para completar el amenazante despliegue, fue inaugurada en enero de este año en la Guajira la FT de Armas Combinadas, que recibió los 32 tanques de última generación adquiridos por Colombia a Canadá. Con esto está demostrado que su dislocación no es propiamente para una guerra contrainsurgente.

Finalmente cabe decir que los dos mandatarios se pueden dar la mano y resolver el problema de cierre de la frontera en una reunión, pero la distancia seguirá reinando, porque una cosa es Juan Manuel Santos arrodillado a los designios de Washington y defensor de los intereses del gran capital, mientras que el presidente Nicolás Maduro no solo anhela el bienestar para su pueblo, sino que personifica el pensamiento bolivariano y la ilusión de Patria Grande que soñara el Libertador.

Montañas de Colombia, 26 de septiembre de 2015.

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