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jueves, 15 de octubre de 2015

Elecciones y campañas publicitarias, ¿es esto la democracia?



Por: Rafael Reyes Malagón
Militante PCCC

 "El peor analfabeta, es el analfabeta político 
No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas dependen de las decisiones políticas."
Bertold Brecht

Es impresionante a los ojos de cualquier persona las cantidades de publicidad utilizada por los candidatos a las elecciones territoriales. Vallas, pendones, pasacalles, almanaques, volantes, emisoras, perifoneos, televisión regional. En fin, todos los medios de comunicación en donde se pueda invertir en publicidad.

Existe algo claro tras esta inundación de campañas; todas hacen uso desprevenido o algunas intencionado, de la formula Mohawk Valley1. Es decir, buscan elementos o lemas neutrales que puedan ser usados sin que tengan contradictor, por ejemplo, trabajo para todos, juntos podemos más, por un cambio real, por las nuevas oportunidades. Mensajes etéreos, vacíos de contenido político en una campaña política, mensajes acríticos para una audiencia acrítica y apolítica. 

Ríos de publicidad que luego se los cobran al pueblo a través de contratos mal ejecutados con desviación de recursos, sobre costos y hasta obras o servicios cobrados sin entregar a los beneficiarios.

Esta es la configuración pre-electoral en todos los municipios del país que he llegado a recorrer este último mes.

Candidatos que se refugian en el personalismo y en el caudillismo que tanto daño le han ocasionado al país, fundamentando su proselitismo en la publicidad, pero, ¿sabe la población cuál es su propuesta?¿conocen su programa de gobierno?¿han socializado sus programas?¿conocen sus posiciones políticas frente a los temas sentidos de los municipios?.

Allí radica la crítica que pretenden estas líneas, pues concebir la democracia como esto, y entregarla a las empresas de publicidad es un error grave que todo el pueblo colombiano pagará al abrirle los espacios parlamentarios y burocráticos a estos empresarios que han realizado una gran inversión en publicidad. Ellos no dan puntada sin dedal.

En las elecciones debemos identificar una oportunidad para lograr espacios de participación legales en los que se representen las orientaciones del pueblo, sin abandonar los escenarios de construcción y empoderamiento como los cabildos, juntas y asambleas, entre otras. Por ello se debe impulsar una nueva forma de hacer política, basada ésta en la politización de la población.

Solo así, cuando el pueblo comprenda su importancia en estos procesos electorales, y los identifique como una herramienta más en la construcción de poder, lograremos dar los debates y nuestras posiciones en los cuerpos administrativos y parlamentarios regionales y locales, avanzando cada vez más hacia nuestro objetivo, construir una nueva Colombia, democrática, incluyente y en paz.

1 CHOMSKY, Noam. Cómo nos venden la moto. Fundación para la investigación y la cultura. Bogotá, 2007.

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