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lunes, 30 de noviembre de 2015

ALFONSO CANO: DEL HOMBRE A LA LEYENDA


Por: Radio 8 de Octubre


El comandante Timoleón Jiménez narraba, en una entrevista hecha por el canal TelesurTV, que en el marco de los acercamientos entre la FARC-EP y el Estado burgués, durante la fase previa a la negociación (fase exploratoria), un comando de las FARC-EP tenía todas las condiciones para atentar contra el presidente Juan Manuel Santos. La orden del entonces comandante en jefe de las FARC, fue tajante: mando a desmontar absolutamente todo. El argumento era ante todo de altura política: Si se está negociando, esas son cosas que no se hacen. Santos continúo con vida e íntegro pero no pagó con la misma moneda, cuando con toda bajeza política, aceptó ante el mundo entero que Cano murió ajusticiado por orden del propio presidente, a pesar que la misma Constitución (llamada a ser transformada en el marco de una Asamblea Nacional Constituyente que de paso transforme el para-congreso), prohíbe la pena de muerte y él, como primer mandatario, está llamado a cumplirla cabalmente. ¡Así de cruda es la lucha de clases en Colombia! En esa misma entrevista, el comandante Timoleón hizo una contra-pregunta a la entrevistadora de Telesur, sobre por qué en Colombia había Guerrilla. Ella contestó que por hambre, miseria, exclusión, a lo que el Comandante se negó y preguntó, si en otros países hay los mismos problemas, ¿por qué no hay guerrilla en ellos?. Después de un silencio a tan profundas preguntas, el propio comandante se respondió y dio la clave al mundo del por qué hay guerrilla en Colombia: por la represión. Antes de solucionar cualquier problema por vías de diálogo, la oligarquía envía su cuerpo represivo. Pasa con las reivindicaciones del pueblo, pasó con Alfonso. Es una cuestión sobre el instinto de clase de la oligarquía colombiana y de la clase burguesa a nivel mundial, aún más cuando el capitalismo no ha podido librarse de la crisis económica mundial que comenzó en 2008 y hace que la burguesía sea más reaccionaria.

En el caso de la oligarquía colombiana lleva dos siglos traicionando los sueños del Libertador de Patria Grande y justicia social. El camarada Alfonso, es un respetado antropólogo –o mejor, gran marxista-leninista- quien aportaba a los debates históricos que la mita y la encomienda, para someter la mano de obra indígena, negra y de otras culturas (véase el documental: FARC, guerrilla del siglo XXI), fueron rasgos característicos PROPIOS de la formación social colombiana durante los siglos de la colonia, lo que creó un rumbo particular y característico en las relaciones de producción en Colombia. Hoy, a pesar de estar en un marco mundial capitalista, el desarrollo capitalista colombiano es muy atrasado, por lo tanto, un carácter de la oligarquía colombiana nos es solamente ser reaccionaria sino también retardataria: fue totalmente incapaz de industrializar el país gracias a relaciones de producción propias de nuestra historia colombiana, a pesar que Bolívar sí tenía un proyecto político para tal fin. El Camarada Alfonso tuvo estas y otras apreciaciones totalmente demostrables y científicas, al caracterizar a Colombia y proponer alternativas para ella. Pero justamente, ese grado de conciencia hace que ese hombre, nacido en las entrañas de la oligarquía, tomara partido traicionando a su clase de origen y asumiendo hasta su muerte, posición a favor de los explotados, es decir, desarrolló una conciencia de clase proletaria que se demostró en su acción y ejemplo. 

Nuestra generación NO está llamada a describir la obra del Comandante. Es con el paso de los siglos que se tendrá la posibilidad de entender su gesta, su pensamiento y que su martirio no fue en vano: en la mesa de La Habana se echó abajo los vetustos argumentos oligárquicos de la guerrilla sin ideales, el narcoterrorismo, los mineros ilegales, los traficantes de animales y especies exóticas, de los comandantes con prostitutas y cadenas de oro… los anteriores son algunos "argumentos" que hubo entre tanta imbecilidad que solamente medios de comunicación a favor de una oligarquía retardaría y reaccionaria, podían difundir. Se les cayó el castillo de naipes y Alfonso Cano descansa en paz –por la que tanto luchó-, esperando su cita con la historia, mientras que nuestra generación, y las siguientes, deben seguir su ejemplo de combatiente revolucionario que supo entender los rasgos fundamentales de su patria hasta lograr, después de fallecido, sentar a su enemigo a dialogar, que era algo para lo que no estaba preparado. Mataron al hombre y dieron alumbramiento a una leyenda. Mataron a un Ser, que lo que digamos de él, aún no dimensiona su papel histórico, por eso es tan complejo hacerle una semblanza. Esta se hará años posteriores a cuando hayamos vencido, cuando los medios de producción, de comunicación, la educación, la investigación, la tierra, la industria, estén socializados porque la historia la escriben los vencedores… y en esa historia se tendrá que aceptar que Cano fue uno de los vencedores que cumplen con su papel histórico así deban ser mártires de proyectos profundos y nobles como el de la paz con justicia social o el de un mundo sin explotados ni explotadores. Por eso su ejemplo revolucionarios es y seguirá siendo guía iluminadora de nuestro actuar.

CAMARADA ALFONSO CANO: ¡JURAMOS VENCER Y VENCEREMOS!

SOCIALISMO, PATRIA GRANDE Y UNIDAD. ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

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