Video

miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Dónde estás?... Tus pies te buscan

Supieron con certeza que el amor, la reciedumbre y también la temeridad de unas mujeres y hombres despojados de lucro los estaban salvando del olvido. Eran los insurgentes de las FARC, los guerrilleros de Marulanda.Supieron con certeza que el amor, la reciedumbre y también la temeridad de unas mujeres y hombres despojados de lucro los estaban salvando del olvido. Eran los insurgentes de las FARC, los guerrilleros de Marulanda.

En memoria de Alfonso Cano

(Ni perdón, ni olvido)

Por María Aureliana Buendía


El izquierdo no era tan resignado como el derecho, por eso llevaba tiempos convenciéndolo de buscar. Cómo puedes morir así sin dar la última -corrigió de inmediato, algo le decía que esto iba a ser largo- o las últimas peleas. Hay que luchar por la unidad, por la integridad, por la totalidad. No quiero ser un destrozo, un rompimiento, una separación. Quiero Ser y descansar en paz. Cuando tengas un plan, me avisas, tronó de pronto el derecho. Como un trueno, porque en esa dimensión todo era distinto.

Hubo olvido durante largas décadas y en ese tiempo morimos casi eternamente, decía izquierdo, pero bastaba una lágrima, con o sin sollozo, un instante de recuerdo, abrir un álbum, sembrar una flor, producir un combate, ganar una batalla y se renacía en la muerte. Como el agua al desierto y la luciérnaga en la noche oscura.

El derecho estaba aniquilado en principio, pero algo debía estar pasando, algo trascendental, para que pudiera oír al izquierdo, entender, no sabía si era sentir, pero algo así, una fuerza sobrenatural que lo impulsaba a creer, a sobreponerse y como en una espiral, ese estado lo ponía en otro superior, más definido y exigente.

Tanta lucha, tanto sacrificio, que no sea en vano, reflexionó, y bastó un leve movimiento, solo percibido por el izquierdo, para que éste, alborozado, diera el primer paso. Vamos a buscar nuestros pedazos, uno a uno, no importa el tiempo, ni lo que pase, pensó el derecho, para convencerse y darse ánimo. Sabía que la tarea era titánica, casi imposible, que era triste, duro, lamentable, trágico y también indignante, repugnante, atroz.

Esos sentimientos eran de ambos pies y pensaban igualmente que había llegado una única oportunidad, algo había cambiado a tal punto que ellos, un par de pies huérfanos de piernas y manos, de tronco y cabeza, de la vida aquella, se rebelaban y emprendían la monumental búsqueda del todo, del que fue un yo en el olvido. Con vigor, aunque sin nervio, se movieron uno por uno como recordaban haberlo hecho infinidad de veces.

Encontraron la infamia, la ruindad, el horror. No se imaginaron que como ellos pudieran haber tantos restos de tantas épocas; mujeres, hombres, ancianos, jóvenes, niños: destrozados. Los gigantescos campos de muerte eran un genocidio, un holocausto.

En su recorrido iban oyendo historias de terror del Magdalena Medio, Urabá y Antioquia, Córdoba y Sucre, Meta, Arauca, santanderes, Cauca y Valle, Huila, Tolima, Caquetá... Aprendimos geografía con sangre: Vegachí, Mutata, Segovia, Sabanalarga, Mapiripán, Tocaima, Dabeiba, Urrao, Cumaribo, Ciénaga, Barranco de Loba, Villanueva, La Hormiga, Tibú, Ovejas, Buenaventura, Jamundí, Valparaíso, El Naya... En Trujillo la matanza empezó en 1986 y no ha parado...

Es Colombia entera un camposanto. No se salvan sus montañas, ni sus planicies, lomas o mesetas, ni los pueblos o ciudades. El agua que es vida, en Colombia carga la muerte: centenares de cadáveres enteros y destrozados bajaron por los ríos de la geografía del exterminio.

Como en su propio "sueño de las escalinatas", el derecho y el izquierdo vieron cómo se iba venciendo el miedo: se iban alzando decenas, cientos, miles y luego cientos de miles de contrahechas víctimas. Las palabras que no se usaron adquirieron sentido, las miradas que un día partieron, volvieron, brilló la sangre derramada. Supieron con certeza que el amor, la reciedumbre y también la temeridad de unas mujeres y hombres despojados de lucro los estaban salvando del olvido. Eran los insurgentes de las FARC, los guerrilleros de Marulanda.

Montañas de Colombia, 1 de noviembre de 2015.

0 comentarios:

Publicar un comentario