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martes, 17 de noviembre de 2015

JE SUIS PARIS, JE NE SUIS PAS OTAN

Por Sergio Marín, delegación de Paz de las FARC-EP 
@Sergio_FARC

El 29 de agosto de 1988 Abdul Ahad Mohmand, cosmonauta Afgano, voló al espacio. Japón, Reino Unido e Italia tendrían que esperar algunos años antes de lograr algo parecido. Nada es casual.

10 años antes, en abril de 1978, triunfó la revolución de Saur. Los comunistas afganos tomaron Kabul e instauraron un gobierno democrático. La tarea no era fácil. Afganistán era sencillamente un país anclado en el medioevo, un régimen feudal en el siglo XX y totalmente servil a los intereses imperialistas.

 Los cambios no podían esperar. El gobierno marxista de Taraki inicio un ambicioso programa de reformas que incluyo la eliminación de la usura, un plan de alfabetización,  la realización de una reforma agraria, la legalización de los sindicatos, separación total de la iglesia y el Estado. Por primera vez en la historia de ese pueblo las mujeres lograron ser reconocidas como sujetos de pleno derecho.

Las cosas avanzaban a pesar de los naturales obstáculos políticos y sobre todo culturales, pero avanzaban. Ahí está el problema. Que a los pueblos les vaya bien parece ser a lo que el imperialismo más le teme, seguramente obedece a que su bienestar depende de la miseria ajena. Estados Unidos inicio una serie de operaciones subversivas dirigidas por la CIA que ya hacia 1979 comprometían el futuro de la revolución.

La estrategia era (o parecía) sencilla: La CIA reclutó a un grupo de unos 300 jefes tribales, señores de la guerra, mercenarios y terratenientes acostumbrados a enfrentarse entre ellos y enriquecerse a costillas del apoyo "occidental" a la contrarrevolución. La CIA, el régimen Saudí, Pakistán, las satrapías del golfo, la OTAN, sometieron al país a una guerra de desgaste basado en el apoyo a los "freedom figthers". Estos "luchadores por la libertad" representaban en realidad tantos intereses y tan contrapuestos,  que se hizo urgente cohesionarlos en torno a un solo proyecto y la religión pareció ser la mejor solución. Se potenciaron pequeñas sectas de fanáticos dentro del Islam sunní que eran insignificantes en aquellos tiempos: Alá contra los ateos comunistas, guerra santa para defender las tierras del Islam (que eran de ellos, por supuesto). ¿Cuánto ha costado semejante irresponsabilidad?

El extremismo islámico lo potenció y desbocó el apoyo económico, político, intelectual y militar del imperialismo, en particular de los Estados Unidos. Todo esto es MADE IN USA.

Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y la propia Francia deben responder por el frankenstein que han creado. La CIA, el MI-6, la Mossad y la DGSE francesa deben decir toda la verdad. Estas no son "comunidades de inteligencia" sino nidos de terroristas.

La revolución afgana resistió hasta 1992, resistió incluso sin el apoyo de la URSS y cayó ante el peso de la ofensiva de los "muyahidines", las armas gringas y el dinero del narcotráfico de heroína. El último presidente comunista, Najibullah, fue asesinado de forma espantosa. De nuevo guerra civil entre todos los amigos del "Tío Sam". En 1996 los Talibanes se impusieron sobre las demás fracciones, destruyeron el país y lo regresaron a la edad de piedra. ¡El plan había funcionado! Afganistán ya no era comunista, en realidad ya no era sino escombros ¿El plan funcionó?...

Los Talibanes, Al Qaeda y el Estado islámico (EI) son hijos legítimos del esfuerzo irresponsable por detener desde la década de los 80 del siglo pasado el avance de fuerzas progresistas en toda la región del medio oriente y Asia central. En aras de impedir el avance de estas naciones y la obtención de su verdadera independencia y soberanía, las fuerzas reaccionarias de EEUU y Europa se aliaron con el diablo… y el diablo volvió.

Vamos a suponer que a las torres gemelas las derribó Al Qaeda y que la carnicería de Paris la realizó el EI sin el apoyo, respaldo e instigación de agencias de inteligencia. Las preguntas son muchas: ¿De dónde llegaron a ser tan poderosas estas organizaciones?, ¿Por qué combaten solo contra gobiernos enemigos de los EE. UU?, ¿Por qué nunca plantean el derribo de alguna de las monarquías del golfo? Pero sobre todo ¿Por qué nunca combaten a Israel?

Las imágenes de Paris son estremecedoras, como estremecedoras son las imágenes que desde hace más de una década nos llegan de Irak, Afganistán, Libia, Palestina o Siria, países destruidos por la OTAN.

Je seus Paris gritan por las redes sociales y sí, todos somos Paris y nos solidarizamos con todos los inocentes que allí cayeron ante la brutalidad de quienes han sido entrenados para matar en apoyo a intereses espurios de oligarquías criminalesque nada tienen que ver con el Islam. Pero también somos Gaza, Faluya o Trípoli. Je ne suis pas OTAN: Yo no soy OTAN

Se le atribuye al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt la frase, refiriéndose al carnicero de Nicaragua Anastasio Somoza: "Tal vez Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

Obama, Cameron, Netanyahu u Hollande pueden parafrasear a Roosevelt sin ninguna dificultad para referirse al Estado Islámico… ellos lo crearon. Asuman las consecuencias. No creo que lo hagan, el cinismo es su única moral. Al fin y al cabo son hermanos de Somoza.

Nota: Apoyemos la etiqueta #PrayForSyria. A pesar de la manipulación, la verdad se impone y esta siempre es revolucionaria.

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