Video

jueves, 10 de diciembre de 2015

El Magdalena reducido a hilos


Por: Milena Reyes, integrante de la delegación de paz de las FARC-EP

En el 2010, el Ministerio de Ambiente aprobó la licencia para la construcción de la central hildroelectrica El Quimbo, que se encuentra intalada en el sur de Huila y que viene desarrollando un proyecto de gran embergadura para generar energía poniendo en riesgo uno de los patrimonios más importantes de la nación, como es el rio grande de La Magdalena.

Este proyecto esta financiado y auspiciado por la transnacional EMGESA, (compañía dedicada a la generación de energía eléctrica y comercialización en el Mercado No Regulado);Multinacional que atentan contra el medio ambiente, los recursos naturales, el paisaje y la salud humana y que cuenta con un gran capital en el territorio huilense.

En el mes de noviembre la hidroelectrica puso en marcha el llenado del embalse pasando por encima de las medidas cautelares que decretó el Tribunal Administrativo del Huila y el llamado de  la comunidad huilense a suspender ese proyecto que amenazada  una región que durante años le ha aporta al país, en lo económico, social y acuícola.

A causa de esto, las dinamicas del rio Magdalena, que durante décadas ha suministrado abundante pescado, una de las fuentes primordiales de consumo de los habitantes, han cambiado debido  a la influencia de las hidroeléctricas de Betania y El Quimbo, ya que por estar represadas las aguas y alterarse el cauce natural, se genera que el pescado reproductor descienda por el río hacia aguas más profundas, o se mueran por falta de oxigeno.

De acuerdo con lo anterior las poblaciones de los municipios de Garzón, Gigante, El Agrado, Tesalia, Paicol y Altamira se encuentran perjudicadas por este plan, que va ha gran escala y que tiene en el limbo a sus habitantes, que se han visto obligados ha abandonar sus tierras y sufrir los desalojados que adelantan y auspician  las compañías trasnacionales sin las más mínimas compensaciones establecidas en la licencia ambiental soportando la destrucción de la fauna, la flora y la destrucción extensa del ecosistema.

Para precisar, son más de 30 mil las víctimas que ha dejado este proyecto, entre pescadores, partijeros, paleros y agricultores que han sido afectados en su actividad productiva.

La hidroeléctrica tiene un promedio de vida de 50 años, que son nada frente al perjuicio para las generaciones actuales y futuras de colombianos y huilenses que nos quedaremos con el daño ambiemtal más grande de la historia de la nación, ya que está de por medio ese patrimonio invaluable que es el Río Grande de la Magdalena, hoy día reducido a hilos de agua.

Por motivos como este es necesario retomar y estudiar en la Mesa de La Habana las salvedades del primer punto de la agenda, Desarrollo Agrario Integral, que tienen que ver precisamente con la extranjerización de la tierra, la soberanía alimentaria, la sostenibilidad ambiental, la revisión de tratados de libres comercios, la extracción minero energética y conflictos de uso de la tierra, entre otros.

0 comentarios:

Publicar un comentario