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martes, 1 de diciembre de 2015

Es hora de liberar a Simón Trinidad

Es hora de liberar a Simón Trinidad

Por Manuela Joy

El dos de enero de 2004 fue capturado  Simón Trinidad en la ciudad de Quito, en Ecuador, y trasladado rápidamente a Colombia, en donde el Presidente Álvaro Uribe decidió extraditarlo a los  Estados Unidos, proceso que se tardó un año completo en razón a las maniobras jurídicas que hubo que cumplir para que ese gobierno tuviese cómo solicitarlo.

Su caso ejemplifica el odio de clase y la sed de venganza de los poderosos de todos los tiempos. Simón no es un criminal, ni lo fue nunca. Pero contra él se montó una gigantesca farsa de carácter internacional para presentarlo como tal. Lo confirman docenas de expedientes judiciales en Colombia, cuatro juicios en Norteamérica, repetidas declaraciones de altos funcionarios civiles y militares y una avalancha de propaganda difamadora en su contra.

De lo único que podrían realmente acusar a Simón Trinidad es de haber permanecido fiel a su idea de redención social. Él sabía bien lo que le esperaba en manos de sus enemigos. Por eso escribió a los pocos días de su detención: Hace  años sé que la cárcel es también una posibilidad  en nuestro camino de la victoria. Por eso, en mi condición  de prisionero de guerra, continuaré la lucha. Así me lo  dicta mi  conciencia; sigo convencido que la causa  popular,  esa que  abracé años  atrás y por la que abandoné todos  los privilegios  económicos, sociales, culturales  y  políticos que  algún  día  tuve,  es la más  justa  y  noble  que  un revolucionario  de  verdad  debe  asumir.

A los cuatro meses de su encarcelamiento, desde la cárcel de Cómbita, en Boyacá, terminaba una carta enviada al camarada Raúl Reyes con estas palabras que ratifican lo dicho:

Estoy  tranquilo y firme. Pase lo que pase  por  encima  de todo están nuestros  principios,  nuestras  convicciones, nuestra  lucha, nuestra dignidad y el inmenso prestigio  de nuestra organización, que de mi parte será  mantenido en  el altísimo  nivel que durante 40 años de lucha  de  miles  de combatientes lo han colocado.Recuerdo  estas palabras del C. Manuel. "Vamos a  tener  el orgullo de combatir directamente al imperialismo". Y  estoy convencido que desde mi condición de prisionero  de  guerra esto también es posible.

Simón actuó en el Caguán como integrante de la Comisión Temática y luego como vocero en la Mesa de Conversaciones durante dos años. De allí que el Secretariado Nacional de las FARC-EP lo definiera en el comunicado referido a su captura, como un cuadro de nuestra organización destacado a importantes tareas políticas. Igual valoración volvió a hacer cuando incluyó su nombre como vocero de las FARC para la Mesa de Conversaciones de La Habana.

A estas alturas es claro que este proceso avanza con una fuerza irrefrenable, los acuerdos sobre justicia y víctimas son prácticamente un hecho, habrá amnistía, indulto, declaraciones de verdad y juicios por los casos extremadamente graves en los que se impondrán sanciones. Carece de sentido que Simón Trinidad permanezca privado de la libertad en condiciones inhumanas en la cárcel de alta seguridad de Florence, Colorado, USA.  La reconciliación comienza con los casos más emblemáticos, y éste sí que lo es y lo merece. Libertad para Simón Trinidad, ya.

Montañas de Colombia, 1 de diciembre de 2015.

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