Video

lunes, 11 de enero de 2016

Brilla la estrella de la paz


Brilla la estrella de la paz

Coincidimos en que la interpretación del maestro internacional Frank Fernández había sido un acto sublime.

Por: Pastor Alape, Integrante del Secretariado Nacional de las FARC-EP  


Arrancó el 2016, año que será trascendental y definitivo en la historia de nuestro país. Será el año en que la paz se abra camino, con pasos ciertos aunque nada fáciles. No hay dudas que se firmará el Acuerdo Final y se iniciará el largo proceso para su implementación, porque debemos ser claros, la firma del Acuerdo Final no es la paz como tal. Ese momento apenas será el inicio del silenciamiento de la guerra y del duro trajinar para el desmonte total del fenómeno del paramilitarismo y la lucha contra las voces aisladas, pero con inmenso poder, que han obstaculizado el rumbo de la paz. Una nueva era, la de la paz, se está gestando en nuestra patria.

El año 2015 fue intenso y laborioso. Las dos delegaciones, gobierno y guerrilla, desarrollamos una intensa actividad en la Mesa de Conversaciones, la cual se tornó agotadora muchas veces. Evacuamos el punto cinco de la Agenda, suscribiendo un Acuerdo que centra sus desarrollos en la satisfacción de los derechos de las víctimas a la justicia, en el que la verdad sobre el conflicto será conocida por la sociedad colombiana, y la reparación y la no repetición determinarán las garantías para el logro de una paz con justicia social, estable y duradera.

Los últimos tres meses fueron arduos y tirantes debido a las dudas sembradas por el gobierno al desconocer en su conjunto la Jurisdicción Especial para la Paz, después que el 23 de septiembre, en acto solemne, con la asistencia del presidente Juan Manuel Santos y el comandante general de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y en presencia del presidente de Cuba, Raúl Castro, bajo la lente de las cámaras de la prensa internacional, los jefes de las dos delegaciones de paz, Iván Márquez y Humberto De la Calle, firmaron el acuerdo sobre justicia. Acuerdo que además fue presentado como un paso determinante para la paz de Colombia ante la asamblea de Naciones Unidas por el propio presidente Santos.

Por todo esto, el 14 de diciembre, cuando cerramos por fin y en forma total el punto sobre víctimas, se notaba el cansancio acumulado por los integrantes de las delegaciones. Aunque en verdad la nota predominante era la alegría. Esa mañana, al encontrarnos en los pasillos con documentos en mano, todos a paso acelerado, cruzábamos miradas de aprobación por lo logrado.  Algunos miembros de las delegaciones establecimos mayor comunicación y comentamos en forma rápida y positiva lo construido, así como lo que esperábamos de la Mesa en 2016.

El gobierno de Cuba, con su larga experiencia en estos asuntos, reconoció seguramente la profusión de emociones que flotaba en el ambiente del Palacio de Convenciones durante los últimos días del fin del ciclo de conversaciones y a puertas del propio 15, por lo cual acertó a programar para la noche del 14 de diciembre, en homenaje a las víctimas, un vibrante concierto de piano del maestro Frank Fernández. Ahí estuvimos las dos delegaciones, acompañando a la representación de las víctimas, junto a buena parte de los integrantes de las comisiones de juristas e histórica de la verdad del conflicto, al lado de un número importante de diplomáticos de América y Europa, rodeados además por cubanos y colombianos residentes en La Habana.

En la mañana del día 15, tras finalizar el acto de presentación del Acuerdo, intercambiamos palabras de despedida con algunos funcionarios de la delegación del gobierno cuyo contrato terminaba, razón por la cual no regresarían este año. En medio de la expresión de sentimientos que suele acompañar este tipo de despedidas, hablamos también de las emociones desatadas por el concierto de la noche anterior. Con el doctor Gonzalo Restrepo coincidimos en que la interpretación del maestro Frank Fernández había sido un acto sublime, y pude constatar que tanto a él como a mí, al igual que a la mayoría de asistentes, se nos había hecho un nudo en la garganta cuando el maestro, después de haberse despedido, regresó a sentarse frente al piano para interpretar Noche de paz, noche de amor. Su gesto nos embargó de un verdadero éxtasis, hasta el punto de escuchar, como si fuera un coro de voces que brotaran del piano, el hermoso estribillo brilla la estrella de la paz.

Estoy convencido que este año brillará la estrella de la paz para iluminar la nueva era que estamos construyendo para Colombia.

La Habana, 10 de enero de 2016.

0 comentarios:

Publicar un comentario